“No es asumible sufrir dos accidentes en la alta velocidad en un año”. La frase de Pedro Sánchez en su visita al puesto de mando avanzado (PMA), instalado para gestionar la catástrofe ferroviaria en Urda (Toledo), resuena en la mente de varios dirigentes del Partido Socialista. Fue acogida con silencio durante su comparecencia institucional, a apenas un centenar de metros de los dos trenes accidentados. Como minutos antes de su llegada lo había sido el sonido de una sierra cortando metal, también en la zona cero del siniestro.
El Gobierno se declara en shock ante el accidente que este miércoles se cobró las vidas de al menos 68 personas. En privado, las autoridades y los mandos de la Guardia Civil que transitan por el puesto de mando anticipan que aún se prevé que aparezcan más cuerpos sin vida. Por eso los trabajos se han prolongado durante toda la noche.
El gravísimo incidente, que llega apenas 10 meses después de la catástrofe en Adamuz (Córdoba), ha paralizado la vida política -con la excepción de Vox- de un país que horas antes se encontraba movilizado y tensionado. Que tenía la mirada puesta en la huelga general por la vivienda (11 de noviembre) y, sobre todo, en las elecciones generales del 29-N.
De hecho, tres de los ocho grandes actos de precampaña del presidente y candidato del PSOE desde la convocatoria electoral -Ponferrada, Valladolid y Burgos- se celebraron en los dominios del ministro de Transportes y exalcalde vallisoletano, Óscar Puente.
Hace sólo una semana, el ministro más combativo de Sánchez y punta de lanza de su campaña acudía a una entrevista en un programa de entretenimiento. Lo anunciaron con un vídeo en el que Puente subía al ascensor que suele ficcionar el programa, que sufría un apagón. Y que reanudaba la marcha después de que el ministro publicase un tuit.
“46 fallecidos y 400 heridos después, Óscar Puente haciendo bromitas con los accidentes de Renfe. Les da igual todo”, le aferaon desde el PP de Madrid en redes sociales. Una semana después, un accidente que el ministro atribuye a un error humano hace que sus propios compañeros de filas no garanticen su continuidad en el Gobierno.
“En este momento no estoy pensando en mi, sólo en esclarecer esto”, despejó el ministro y cabeza de lista al Congreso de los Diputados por Valladolid en su comparecencia tras el siniestro. En la misma intervención, consideró “inexplicable” que el centro de control de Adif autorizara al tren de alta velocidad de Renfe que circulaba desde Madrid a reanudar la marcha con normalidad. El convoy de Iryo seguía detenido en la vía, y el primer vehículo colisionó con el segundo a más de 100 kilómetros por hora.
Ministros dudan de la continuidad de Puente
Tanto el presidente del Gobierno como los integrantes del Consejo de Ministros han declarado estar volcados en gestionar la catástrofe, y rechazado abordar otras derivadas. “Vamos a llegar hasta el final, si ha habido negligencias se sabrá, y si ha habido fallos del sistema, se responderá con contundencia”, aseguró Sánchez desde el puesto de mando. En privado, sin embargo, hay ministros que expresan dudas sobre el futuro político de Puente.
“No es posible que haya estas tragedias tan seguidas”, afirma una de ellas, que se declara “desolada”; “Es demasiado doloroso”. Un segundo titular del gabinete dice no tener “ni idea” sobre el destino del ministro de Transportes, y pide centrar los esfuerzos en la gestión.
Y un tercer integrante del Consejo de Ministros desliza que este escenario es “inasumible”, la misma palabra que empleó Sánchez para referirse al triste récord de los dos graves accidentes mortales registrados en un mismo año. “Desde luego va a tener que investigarse a fondo y dirimir responsabilidades”.
Un cuarto miembro del Gobierno asegura a este periódico que el futuro del ministro “va a depender mucho de la responsabilidad” en la catástrofe. “Si ha sido un error humano, habrá que investigar y dirimir alcance primero”, argumenta. “Lo tiene mal”, admite un alto cargo ministerial, sin rodeos.
“Lo que ha dicho el presidente, no es asumible”, corrobora uno de los integrantes de la cúpula socialista. El mismo que pide esperar a “conocer al 100% qué ha pasado, y a partir de ahí tomar decisiones”. Uno de sus compañeros de filas recordaba horas antes que las investigaciones sobre el siniestro en Adamuz aún no han concluido, y que este tipo de pesquisas suelen requerir de varios meses de trabajo.
El impacto en la precampaña
Tanto en el Ejecutivo como en el PSOE responden con silencio sobre el impacto de este siniestro en la precampaña. A todas luces les obligará a darle la vuelta a su estrategia electoral. Como previsiblemente tendrán que hacerlo el resto de partidos, dada la envergadura del accidente. No toca abrir esta carpeta, repiten; están aún conmocionados por la colisión.
Sin embargo, pocos minutos después de la catástrofe, cuando aún no se conocía su magnitud, un dirigente con asiento en la Ejecutiva federal admitía que más adelante habrá que revisar la estrategia en su conjunto. Y más, tras la muerte de decenas de personas. De nuevo, en un accidente ferroviario. Que la oposición lo utilizará como elemento de desgaste también se da por hecho.
Inicialmente, actores políticos como el PP o el Frente Amplio han exigido investigar hasta el final, y el propio Sánchez se comprometió públicamente a hacerlo. No está claro cuánto tiempo durará esta suerte de tregua pero, sea cual sea el origen de la colisión, ésta ha distorsionado completamente el clima social y político. Independientemente de cómo se traduzca a futuro en la campaña.
Hasta ahora, los socialistas habían centrado el foco en los derechos sociales, en la vivienda o en las pensiones, siempre presumiendo de éxitos de gestión; Sánchez había subido al escenario en mítines llenos hasta la bandera y había llegado a escenificar algunos besos a su esposa, Begoña Gómez, y muchos bailes, en una campaña que había logrado ilusionar a sus dirigentes, militantes y simpatizantes. Una oda a la “alegría y la esperanza”, en palabras de La Moncloa, frente a la “tristeza y la oscuridad” que atribuían a la oposición de PP y Vox.
Oficialmente, los actos de precampaña se suspenderán, al menos, hasta el domingo, coincidiendo con el luto oficial decretado por el Ejecutivo. A un mes de las elecciones, alejarse de la sombra de este accidente se anticipa muy difícil. Y menos, con decenas de autopsias aún pendientes -sólo se había realizado 8 a última hora del miércoles.
Durante la mañana, frente al puesto de mando, en escasos minutos se notificaba el trasiego de decenas de ambulancias. En varias ocasiones estos vehículos se cruzaron con otros que lucían los nombres de empresas funerarias. Al menos cuatro distintas.

