El primer informe de la Guardia Civil sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), ocurrido el 18 de enero y en el que murieron 46 personas, mantiene abiertas hasta ocho hipótesis sobre las causas del descarrilamiento de un tren y su posterior colisión con otro convoy que circulaba en sentido contrario. El documento, por el momento y con los datos disponibles, “no se puede descartar ni confirmar ninguna de las líneas de investigación en su totalidad”. Por ello, sus autores solicitan nuevas diligencias, entre ellas el volcado de las cajas negras de ambos trenes.
La especialista en Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba señala en el informe, fechado el 5 de febrero, posibles causas que van desde la rotura de un carril hasta un fallo en la soldadura de dos rieles, sin excluir “una actuación de sabotaje o terrorista” ni un mantenimiento deficiente de la vía. El contenido contrasta con el informe difundido el 23 de enero por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), organismo independiente adscrito al Ministerio de Transportes, que apuntó como causa concreta la rotura previa de una soldadura que habría provocado el descarrilamiento del vagón 6 del tren de Iryo.
El documento policial, que justifica su falta de concreción en que aún no dispone de toda la documentación solicitada, sitúa el siniestro en el punto kilométrico 318,693 y fija el descarrilamiento y choque entre el tren de Iryo que iba hacia Madrid y el Alvia con destino Huelva entre las 19.43.37 y las 19.43.41. Las cámaras de seguridad de un edificio cercano de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) apuntan a esa franja horaria, aunque no permiten precisar el instante exacto del impacto.

Sobre “la causa o causas” de la tragedia, la Guardia Civil admite que aún no puede resolverse, entre otros motivos porque ni el Servicio de Criminalística ni la CIAF han entregado sus informes definitivos. Así, mantiene abiertas ocho líneas de investigación. La primera se refiere a un posible problema de infraestructuras, como un carril de fabricación defectuosa —hipótesis mencionada por el ministro de Transportes, Óscar Puente— o una soldadura defectuosa, línea seguida por la CIAF. Los agentes han solicitado la identidad de los operarios que realizaron esos trabajos y los ensayos de calidad efectuados.
Tampoco descartan que el accidente obedeciera al “estado general del conjunto” de la instalación —traviesas, balasto, carril, clips y soldaduras—. Para ello, recogieron y precintaron varios kilos de balasto y pidieron información sobre la licitación, las empresas adjudicatarias y las actuaciones realizadas en el tramo afectado.
Las cajas negras
Otra hipótesis apunta a un posible incidente con la estructura del tren, como la caída de una pieza o un enganche con la infraestructura. Los investigadores esperan el informe de Criminalística y han solicitado la última inspección técnica del tren de Iryo, aún pendiente. También han pedido ampliar la extracción de datos de las cajas negras.
El informe no excluye un error humano de los maquinistas, uno de los cuales falleció, aunque la información recopilada “no indica a priori ninguna actuación anómala, negligente o imprudente”. Las pruebas de alcohol y drogas practicadas al conductor de Iryo dieron negativo. Aun así, se insiste en que no puede descartarse definitivamente.
“Otras causas”
En el apartado de “otras causas”, se contempla la posibilidad de sabotaje o ataque terrorista mediante el corte del carril con maquinaria o sustancias corrosivas o explosivas. La Guardia Civil ha pedido a la CIAF que analice ese posible corte y ha solicitado autorización judicial para buscar restos de explosivos o corrosivos en la zona.
Por último, se menciona una posible “falta de medidas preventivas o de supervisión” que impidiera detectar la rotura del riel o de la soldadura. Se ha tomado declaración a maquinistas y personal de Adif, y se han recopilado protocolos de revisión y documentación sobre la auscultación ultrasónica de la vía.
El informe concluye que “no se puede descartar ni corroborar ninguna de las líneas de investigación al completo” y considera imprescindible acceder a los datos de las cajas negras, analizar la documentación pendiente, estudiar soldaduras y rieles, designar peritos judiciales y practicar nuevas declaraciones derivadas de los estudios en curso.
