La estabilidad de los últimos días empieza a resquebrajarse. La entrada de una borrasca atlántica abre la puerta a una semana más inestable en varias zonas de España, con lluvias en el oeste y el sur peninsular, episodios de calima y un escenario muy cambiante que obligará a mirar de cerca la evolución diaria de la previsión. La AEMET ya ha advertido de este giro en el tiempo, aunque el cambio no llegará de forma uniforme a todo el país ni implicará, al menos de momento, un desplome generalizado de las temperaturas.
Lo más llamativo del episodio es que la borrasca convivirá con valores térmicos anormalmente altos para estas fechas. El portavoz de AEMET, Rubén del Campo, ha explicado que en amplias zonas de España se esperan temperaturas “más propias de finales de mayo o comienzos de junio”, con registros entre 5 y 10 grados por encima de lo habitual, especialmente en el norte y en el centro peninsular. Es decir, llegan las lluvias, sí, pero no exactamente un ambiente frío de plena primavera inestable, sino una mezcla mucho más extraña entre precipitaciones, nubosidad, aire cálido y polvo en suspensión.
La AEMET pone el foco en el oeste y el sur peninsular
Según la previsión difundida por AEMET, la inestabilidad empezará a notarse sobre todo en Galicia, el oeste de Asturias, el oeste de Castilla y León, Extremadura y Andalucía occidental. Son las áreas donde se esperan las lluvias más probables y también donde podrían registrarse precipitaciones localmente más abundantes, especialmente en zonas montañosas, en el entorno del Sistema Central y en algunas sierras andaluzas.
El miércoles aparece como una de las jornadas más delicadas del episodio. AEMET mantiene la idea de que las bajas presiones seguirán situadas al suroeste peninsular y reconoce que todavía existe incertidumbre sobre qué zonas recibirán las precipitaciones más importantes. Aun así, el organismo no descarta lluvias fuertes y persistentes en puntos del oeste y del sur de Andalucía, con especial atención al área del Estrecho.
Miércoles: chubascos en el centro y oeste peninsular, Ceuta y Melilla, algunos acompañados de tormenta.
Jueves y viernes: sin precipitaciones significativas.
Fin de semana: con incertidumbre, posibles chubascos en la península.
🌡️Temperaturas máximas por encima de lo normal. pic.twitter.com/u1z3BYRydb
— AEMET (@AEMET_Esp) April 6, 2026
Ese matiz es importante, porque el comportamiento de esta clase de sistemas puede cambiar con relativa rapidez. La trayectoria final de la borrasca sigue ofreciendo dudas y de ahí que la AEMET insista en la prudencia. No está del todo claro qué territorios acabarán concentrando los mayores acumulados, pero sí parece definido que el tiempo dejará de ser plenamente estable y que las precipitaciones volverán a ganar protagonismo en el tercio occidental del país.
Hasta 80 y 100 litros en puntos muy concretos
Más allá del pronóstico general, algunos modelos meteorológicos están dibujando escenarios mucho más cargados de agua en áreas concretas. Meteored ha señalado que para el miércoles podrían registrarse acumulados puntuales superiores a los 80 o incluso 100 litros por metro cuadrado en el norte de Extremadura y el sur de Castilla y León, sobre todo en el entorno del Sistema Central. No se trata de una previsión homogénea para amplias regiones, sino de la posibilidad de lluvias muy abundantes en enclaves concretos especialmente expuestos.
Ese dato explica por qué este episodio merece atención, incluso aunque muchas zonas del país continúen con temperaturas casi veraniegas. La combinación entre aire húmedo atlántico, relieve favorable y una atmósfera inestable puede disparar los acumulados en pocas horas. Y aunque aún es pronto para cerrar un mapa definitivo de cantidades, el simple hecho de que los modelos manejen esos valores en puntos del oeste peninsular ya indica que la semana puede complicarse en algunas comarcas.
Calima, lluvia de barro y un ambiente muy poco habitual
Otro de los elementos que acompañarán a este episodio es la entrada de polvo en suspensión. A partir del miércoles, varias previsiones apuntan a la presencia de calima, lo que podría traducirse en lluvia de barro allí donde coincidan las precipitaciones con esa masa de aire cargada de partículas. No es el elemento más peligroso del episodio, pero sí uno de los más llamativos y molestos, sobre todo por sus efectos sobre la visibilidad, la calidad del aire y la suciedad que deja sobre coches, ventanas y mobiliario exterior.

En paralelo, las temperaturas seguirán moviéndose en registros inusuales. Incluso con la borrasca encima, muchas capitales continuarán con máximas altas para abril. La AEMET prevé altibajos en el oeste y el centro peninsular, con un descenso más acusado en el suroeste durante el miércoles, pero no una ruptura clara del patrón cálido. En buena parte de España se seguirán superando los 25 grados y en algunas zonas del interior y del valle del Ebro podrán rozarse o rebasarse los 30.
Qué puede pasar a partir del jueves
La evolución de la segunda mitad de la semana sigue abierta. AEMET contempla que la borrasca pueda situarse más al sur, entre la Península y Canarias. Eso reduciría en parte su influencia directa sobre muchas zonas peninsulares. En ese escenario, las temperaturas volverían a repuntar con claridad en amplias áreas del centro, el este y el sur. Pero al mismo tiempo persiste la incertidumbre sobre una posible entrada de aire frío en altura, algo que aumentaría la inestabilidad y abriría la puerta a nuevos chubascos.
