La hoja de ruta de la NASA para devolver a los astronautas a la Luna vuelve a sufrir un contratiempo. Cuando todo parecía listo para avanzar con la misión Artemis II, un problema técnico detectado durante una prueba clave ha obligado a la agencia espacial estadounidense a modificar su calendario. El lanzamiento, inicialmente previsto para febrero, se aplaza ahora, como mínimo, hasta el mes de marzo.
El incidente se produjo durante el denominado ensayo general en húmedo, una simulación fundamental que reproduce casi todas las operaciones del día del despegue. En este ejercicio, el cohete SLS —el lanzador más potente desarrollado por la NASA— se carga con combustible criogénico para comprobar que los sistemas responden según lo previsto. Fue entonces cuando los ingenieros detectaron una fuga de hidrógeno líquido en la etapa central del cohete.
Una prueba diseñada para encontrar errores
Desde la agencia insisten en que este tipo de ensayos están pensados precisamente para sacar a la luz fallos antes de un vuelo real. Así lo explicó el administrador de la NASA, Jared Isaacman, quien señaló que el aumento de las fugas durante la prueba llevó a tomar una decisión conservadora: no continuar con el calendario actual y señalar marzo como la fecha más temprana posible para el lanzamiento de Artemis II.
El hidrógeno líquido, extremadamente volátil y sensible a los cambios de temperatura y presión, es uno de los elementos más complejos de gestionar en un lanzamiento espacial, lo que convierte cualquier fuga en un asunto crítico.
Qué ocurrió durante el ensayo general
El ensayo comenzó siguiendo el protocolo habitual. Tras autorizar la carga de propelente, los equipos enfriaron las líneas de hidrógeno y oxígeno líquido para evitar daños estructurales por choque térmico. Una vez completado este paso, se inició el llenado progresivo de la etapa central del SLS con hidrógeno superfrío.
La operación, sin embargo, tuvo que interrumpirse en varias ocasiones. Los sensores detectaron que las fugas en la interfaz del umbilical que conecta el cohete con la torre de lanzamiento superaban los límites permitidos. Aun así, los técnicos lograron completar el llenado y pasar al modo de reabastecimiento, verificando que las válvulas de ventilación y alivio funcionaban correctamente.
La cuenta atrás se detiene a cinco minutos
Con los tanques llenos, el ensayo avanzó hacia las fases finales. Se realizaron simulaciones de cuenta regresiva, comprobaciones automatizadas y preparativos de la nave Orion como si los astronautas estuvieran ya a bordo. Incluso se cerró la escotilla del módulo de tripulación, reproduciendo fielmente el procedimiento del día del lanzamiento.
Todo parecía avanzar según lo previsto hasta que, a falta de cinco minutos para el final de la cuenta atrás simulada, una nueva fuga de hidrógeno líquido en la misma zona crítica obligó a detener la prueba. En ese momento, el equipo de control activó los protocolos de seguridad para dejar el cohete en una configuración estable.
Los astronautas, al margen del ensayo
Los cuatro astronautas asignados a Artemis II no participaron directamente en esta prueba. Permanecen en cuarentena preventiva para evitar infecciones comunes antes de una misión tripulada. Con el nuevo retraso, abandonarán temporalmente ese aislamiento y volverán a entrar en cuarentena unas semanas antes del próximo intento de lanzamiento.
Qué implica este nuevo retraso
La NASA ha confirmado que ahora será necesario analizar en profundidad los datos recopilados durante el ensayo, identificar el origen exacto de las fugas y aplicar las correcciones necesarias. Además, será imprescindible completar con éxito un nuevo ensayo general antes de fijar una fecha definitiva de despegue.
Este nuevo aplazamiento supone otro golpe para el calendario del programa Artemis, concebido como el gran regreso humano a la Luna y el preludio de una presencia sostenida en su superficie.
Seguridad antes que calendario
Pese al contratiempo, desde la agencia espacial insisten en que la prudencia es irrenunciable. Artemis II será la primera misión tripulada del programa y llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna, sin alunizar, en una misión clave para validar sistemas y procedimientos.
Por ahora, el regreso humano a nuestro satélite natural vuelve a quedar en pausa. Si todo avanza según lo previsto tras las revisiones técnicas, marzo podría marcar el siguiente gran paso del programa Artemis hacia la Luna.
