Tulia Ester hizo lo que las instituciones, los responsables políticos y las campañas de concienciación repiten una y otra vez a las mujeres que sufren violencia: denunciar. Esta mujer de 64 años lo hizo el pasado viernes, tras sufrir una agresión de quien había sido su pareja y con quien tenía dos hijos en común. Acudió a una comisaría y denunció. 48 horas después, ha sido asesinada.
Todo ha ocurrido este lunes a las nueve de la mañana en el barrio de La Fuensanta en Córdoba. Según el relato de los hechos, el agresor, de 65 años, pese a tener una orden de alejamiento en vigor, estaba esperando en el portal, acechando, al parecer con un machete y gas pimienta. Sus intenciones eran evidentes y, cuando Tulia salió de casa, la atacó con el arma blanca y la dejó tendida en el suelo.
El presunto asesino se ha atrincherado en la vivienda
Es en ese momento cuando se producen las primeras llamadas a emergencias. Pero el presunto asesino no huye de la vivienda sita en el pasaje Virgen de Luna, sino que a toda prisa se atrinchera en su vivienda, porque, a pesar de estar separados, vivían en el mismo bloque.

Según fuentes policiales, ha utilizado gas pimienta en el portal, lo que ha complicado la actuación de los agentes. Han sido momentos de tensión. Los vecinos aseguran haber escuchado detonaciones. Cuando por fin acceden al interior, se encuentran con el cuerpo sin vida de Tulia; no se pudo hacer nada por su vida.
El presunto asesino permanece en su vivienda, sin abrir la puerta. Durante horas, el bloque queda acordonado mientras se intenta acceder al interior del piso.
El dispositivo se mantiene a lo largo de toda la mañana hasta que finalmente los agentes consiguen entrar en la vivienda, reducen al hombre y lo detienen.
“Ha sido todo muy rápido, hemos visto mucha policía de golpe”
“Ha sido todo muy rápido, hemos visto mucha policía de golpe”, cuenta un vecino desde la calle, ya cuando el dispositivo estaba en marcha, según el Diario de Córdoba.
Tulia Ester hizo lo que le dijeron que hiciera. Confió en el sistema y hoy está muerta. VioGén no advirtió el riesgo extremo que sufría. De hecho, tras contestar a las preguntas del formulario, el algoritmo consideró que corría un riesgo medio de volver a ser atacada. Un error que segó una vida antes siquiera de llegar al juzgado.
El momento de la denuncia es uno de los más peligrosos. El agresor es consciente de que ha perdido el control sobre su víctima y su reacción es impredecible.
¿Concienciar a la población joven?
Desde la Diputación de Córdoba se ha condenado el asesinato y se ha insistido en la necesidad de reforzar la concienciación social y la educación en igualdad desde edades tempranas. Responsables institucionales han señalado que la violencia de género sigue siendo una realidad estructural que exige una respuesta “constante y coordinada” de toda la sociedad.

Se ha hecho también un llamamiento a trabajar especialmente con la población joven, con el objetivo de detectar antes las señales de violencia en las relaciones de pareja y evitar situaciones de riesgo como la que se ha producido en este caso.
Llama la atención que aludan a los jóvenes el día que un hombre de 65 años asesina a una mujer de 64. Tulia denunció, pidió ayuda y el sistema ha vuelto a fallar.
Cuando se confirme el carácter machista del asesinato, Tulia Ester se convertirá en la víctima mortal de violencia de género número 15 en lo que llevamos de año.
