La investigación sobre Rigoberto F.M., el médico detenido en Gran Canaria por presuntas agresiones sexuales a pacientes ha dado un giro relevante en los últimos días tras la aparición de nuevas denunciantes y la orden judicial de su ingreso en prisión provisional. El caso, que comenzó a principios de año, ha ido ampliándose a medida que avanzaban las pesquisas policiales.
El médico de 37 años fue arrestado por segunda vez este martes por agentes de la Policía Nacional después de que se identificaran más posibles víctimas. En un primer momento, el profesional sanitario ya había sido detenido en febrero tras las denuncias de cuatro mujeres que aseguraban haber sufrido comportamientos de carácter sexual durante consultas médicas. Entonces quedó en libertad provisional con medidas cautelares, entre ellas la prohibición de acercarse o comunicarse con las denunciantes.
Sin embargo, la investigación no se detuvo. Los agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) continuaron recabando testimonios y, con el paso de las semanas, detectaron un incremento en el número de mujeres que afirmaban haber vivido situaciones similares. En la actualidad, se contabilizan al menos una decena de posibles víctimas, lo que ha llevado a reforzar las actuaciones judiciales.
Por orden de la magistrada encargada del caso, se llevó a cabo un registro en la vivienda del investigado en Las Palmas de Gran Canaria. Durante la intervención, los agentes incautaron diversos dispositivos electrónicos, incluido su teléfono móvil, con el objetivo de analizar posibles pruebas relacionadas con los hechos denunciados. Tras su detención, fue trasladado a dependencias policiales y posteriormente puesto a disposición judicial.
Según los testimonios recogidos por varios medios, el médico habría aprovechado su posición profesional para actuar en contextos de vulnerabilidad de las pacientes. Varias de ellas relatan episodios en los que, durante exploraciones médicas, se produjeron tocamientos injustificados o comentarios inapropiados. Algunas declaraciones apuntan a que el acusado generaba situaciones de desconcierto que dificultaban una reacción inmediata por parte de las afectadas.
El caso incluye también detalles sobre conductas que, presuntamente, excedían el ámbito clínico. Entre ellas, el ofrecimiento de contacto personal tras las consultas o el envío de mensajes posteriores, lo que ha sido incorporado a la investigación. Además, existen antecedentes del facultativo por hechos de naturaleza similar, lo que ha sido tenido en cuenta en el proceso judicial.
Tras comparecer ante la autoridad judicial, el médico ha ingresado en prisión provisional comunicada y sin fianza, investigado por múltiples delitos de agresión sexual. Asimismo, se ha dictado su inhabilitación cautelar para ejercer la medicina y se han reforzado las órdenes de alejamiento respecto a las denunciantes. Durante su declaración, optó por no responder a las preguntas.
La causa sigue abierta y no se descarta que puedan aparecer nuevas víctimas. Las autoridades han habilitado canales para facilitar que otras posibles afectadas puedan ponerse en contacto con los investigadores.
