Durante semanas, se ha analizado cada detalle de lo que hizo y bebió aquella noche, las decisiones que tomó y cada palabra de su denuncia. Se han diseccionado sus declaraciones, adivinado sus intenciones. La han defendido, la han acosado, la han cuestionado. Ahora Jane Doe, el seudónimo de la estudiante que denunció que siete compañeros de la fraternidad Chi Phi la drogaron y la violaron durante siete horas, ha decidido hablar. Ella, en primera persona. Lo ha hecho a través de una carta dirigida al Senado de la Facultad de Cornell y publicada en The New York Times.
Jane Doe escribe mientras la institución delibera sobre una moción de censura contra la administración universitaria. Se trata de un órgano interno de Cornell en el que participa el profesorado. La carta va dirigida a su presidente, Samuel Mayer, y al decano Chris Schaffer. Jane Doe les dice que quiere compartir información que considera relevante para esa deliberación.

La pregunta que le llegó después de denunciar
En noviembre de 2024, poco después de que denunciara la agresión ante la universidad, la entonces presidenta del capítulo de Tri Delta en Cornell habló con Michael Kotlikoff, presidente de la universidad. Después, preocupada, se lo contó a Jane Doe. Ella precisa en la carta que se trata de «un relato de segunda mano».
Según le transmitió la presidenta de Tri Delta, la reacción inicial de Kotlikoff había sido algo parecido a: «¿Por qué tardó tanto en denunciarlo?». Jane Doe no presenta esas palabras como una cita exacta: escribe que la pregunta fue “algo así como” esa. La presidenta de Tri Delta entendió que expresaba dudas sobre la veracidad del relato de Jane Doe.
En aquella conversación había también otros miembros del profesorado o del personal de Cornell. Jane Doe no sabe quiénes eran. La entonces presidenta de Tri Delta le dijo que al menos una de esas personas pareció angustiarse al escuchar la pregunta, como si considerara inapropiada la reacción del presidente.
«Me sentí sin apoyo y no creída»
Jane Doe cuenta en primera persona qué le hizo sentir enterarse de aquella reacción: «Cuando la entonces presidenta de Tri Delta me contó lo sucedido, me sentí sin apoyo y no creída por el presidente Kotlikoff».
Escribe que aquello mermó su confianza en que la administración pudiera abordar su experiencia con «la comprensión, la sensibilidad y la imparcialidad» que había esperado de Cornell y que creía poder exigirle. La llama «la universidad de mis sueños»: así recuerda la institución de la que esperaba ese trato.
Por qué decide contarlo ahora
Jane Doe explica que comparte el relato porque, hasta donde sabe, solo unas pocas personas conocen aquella conversación. No sabe si los miembros del Senado están entre ellas. Por eso quiere que reciban la carta mientras deliberan.

No les indica cómo deben interpretar lo ocurrido. Escribe: «Mi intención no es indicar al Senado cómo debe interpretar este relato». Les ofrece la información para que decidan si quieren tenerla en cuenta o investigarla. También explica que no quiere omitir algo potencialmente pertinente y que, más adelante, los miembros del Senado descubran que no se les había facilitado información relevante.
Por eso pide que todos conozcan la carta y puedan decidir de forma informada cómo considerar lo que cuenta y qué medidas, si las hubiera.
La carta íntegra
Estimados presidente [del claustro de profesores, Samuel Mayer] Nelson y decano [Chris B.] Schaffer:
Les escribo para compartir información que considero que podría ser relevante para el Senado de la Facultad mientras delibera sobre una moción de censura contra la administración de la universidad.
Quiero compartir con ustedes un relato de segunda mano. La entonces presidenta del capítulo de la hermandad estudiantil Tri Delta en Cornell mantuvo una conversación con el presidente Kotlikoff poco después de que yo denunciara ante la universidad una agresión sexual, en noviembre de 2024. Tras esa conversación, me contó, preocupada, que la reacción inicial del presidente Kotlikoff había sido algo así como: “¿Por qué tardó tanto en denunciarlo?”. Ella interpretó su pregunta como una expresión de duda sobre la veracidad de mi relato.
Me dijo que durante la conversación había otros miembros del profesorado o del personal de la universidad, aunque no sé quiénes eran. Me indicó que al menos uno de ellos pareció angustiarse al escuchar la pregunta del presidente, como si considerara inapropiada su reacción.
Cuando la entonces presidenta de Tri Delta me contó lo sucedido, me sentí sin apoyo y no creída por el presidente Kotlikoff. Esto mermó mi confianza en la capacidad de la administración para abordar mi experiencia con la comprensión, la sensibilidad y la imparcialidad que había esperado y que creía poder exigir de la que había sido la universidad de mis sueños.
Comparto este relato ahora porque, hasta donde sé, solo unas pocas personas conocen esa conversación; no sé si ustedes u otros miembros del Senado de la Facultad están entre ellas.
Mi intención no es indicar al Senado cómo debe interpretar este relato, sino proporcionar información que sus miembros quizá deseen tener en cuenta o investigar más a fondo. No quisiera omitir algo potencialmente pertinente y que, más adelante, los miembros del Senado descubrieran que no se les había facilitado información relevante para sus deliberaciones.
Para mí es importante que el Senado de la Facultad tenga conocimiento de esta carta, a fin de que sus miembros puedan tomar una decisión informada sobre cómo desean considerar la información que contiene o qué medidas, si las hubiera, desean adoptar al respecto.
Les solicito respetuosamente que confirmen la recepción de esta carta a mi abogado, el señor Tom Guiffra.
Gracias por su consideración.
Atentamente,
Jane Doe
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