El año 2025 se cerró con 49 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o expresas en España, una cifra que, aunque se sitúa enter las más bajas de la serie histórica, eleva a 1.342 el total de feminicidios desde 2023. Los datos, recogidos en el último informe del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejero General del Poder Judicial, reflejan una tendencia descendente a largo plazo, pero también subrayan la necesidad de seguir reforzando los mecanismos de protección.
El pasado año se produjo un asesinato machista cada 7,4 días. Además, el 22,4% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor, lo que pone de relieve las limitaciones del sistema para prevenir desenlaces fatales incluso en casos ya detectados. Estas muertes dejaron 39 menores huérfanos.
El informe también recoge tres asesinatos de menores en contextos de violencia vicaria, lo que eleva a 65 el número de niños y niñas asesinados desde 2013. En dos de los casos, el agresor era el padre biológico, y en el tercero, la pareja actual de la madre.
Pese al ligero repunte respecto a 2024, la evolución histórica muestra una disminución progresiva: la medida anual de feminicidios ha pasado de 64,3 entre 2003 y 2014 a 51,8 en el periodo 2015-2025. En el conjunto de la serie, el promedio es de 58,3 víctimas al año.

Perfil de las víctimas
El análisis de los expedientes judiciales muestra un perfil diverso de las víctimas. En 2025, la edad media de las mujeres asesinadas fue de 47,3 años, con casos que van desde los 19 hasta los 86 años. Más de la mitad tenía entre 36 y 55 años.
Uno de los datos más significativos es que el 80% de las víctimas convivían con su agresor en el momento del crimen, un porcentaje superior al de años anteriores. En el 83.7% de los casos, el autor era la pareja actual, y en el 42,9% existía vínculo matrimonial.
El domicilio continúa siendo el principal escenario de los asesinatos, el 89% de los crímenes se produjo en viviendas o espacios asociados a ellas. El arma blanca fue el método más utilizado (56,5 %), seguido de la asfixia o estrangulamiento (15 %).
En cuanto a la nacionalidad, el 57,1 % de las víctimas eran españolas. Entre las extranjeras, predominan las originarias de América. Además, cuatro de cada diez mujeres asesinadas tenían hijos menores, lo que incrementa el impacto social de estos crímenes.

Agresores
El perfil del agresor corresponde mayoritariamente a hombre españoles (63,3%) y de mayor edad que la víctima en seis de cada diez casos. Su edad media fue de 49,4 años.
Tras cometer el crimen, el 61,2% de los agresores fueron detenidos, mientras que un 12,2% se suicidó. Solo el 16,3% se entregó voluntariamente.
En los casos con denuncia previa, siete de las once víctimas convivían con el agresor, y en cinco existía una orden de alejamiento en vigor, lo que vuelve a señalar posibles fallos en la eficacia de los medios de protección.
El informe también analiza la violencia doméstica íntima. En 2025 se registró un único caso: un hombre asesinado por su pareja mujer en un contexto de violencia de respuesta. Desde 2009 este tipo de violencia ha causado 121 muertes, con una media anual de 7,1 víctimas.
Por otro lado, no se registraron asesinatos en parejas del mismo sexo durante el último año.
