Fue su hija adolescente quien la encontró. Era la madrugada del 26 de junio. Entró en el dormitorio de sus padres, en la casa familiar de Marchtrenk, en Austria, y vio a su madre sobre la cama, gravemente herida.
Su padre, de 51 años, llamó a emergencias. No pudieron salvarla. La mujer, de 40 años, murió desangrada por las lesiones que presentaba en la zona genital y abdominal.
El marido dijo que había sido un accidente durante unas prácticas sexuales. La autopsia desmontó esa versión. La Fiscalía atribuye al hombre la agresión sexual que provocó la muerte de su esposa. Está en prisión preventiva.
El marido drogaba a su esposa para después violarla
La muerte destapó los abusos
El marido admitió que había realizado prácticas sexuales con su esposa, aunque aseguró que habían sido consentidas. También dijo que ambos habían bebido.
La Fiscalía mantiene que ella no podía defenderse. Por eso investiga al hombre por abuso sexual de una persona indefensa o incapacitada con resultado de muerte. El delito puede castigarse en Austria con hasta cadena perpetua. La calificación podría cambiar a asesinato si aparecen pruebas que permitan sostenerlo.
El análisis del teléfono abrió entonces una nueva línea de investigación. Los agentes encontraron conversaciones sobre otros abusos sexuales cometidos contra la mujer cuando estaba incapacitada. Los mensajes condujeron hasta un segundo hombre, también de 51 años, que se encuentra en prisión preventiva.
Se refería a ella como “carne muerta”
La Fiscalía investiga a este segundo hombre por dos agresiones sexuales contra la mujer. Los investigadores tratan ahora de determinar si hubo más implicados.
Los mensajes intervenidos muestran también cómo hablaba el marido de su esposa. Según ha publicado Kronen Zeitung, se refería a ella como “carne muerta” en las conversaciones con otros hombres. Los investigadores sospechan que utilizaba sustancias para dejarla incapacitada y permitir que otros la violaran.
El diario austriaco sostiene además que habría llegado a cobrar hasta 500 euros por permitir las agresiones sexuales y que los abusos pudieron prolongarse durante aproximadamente un año.
Estos extremos todavía no están confirmados en su totalidad por la Fiscalía. Sí investiga la posible participación de más hombres, pero no ha acreditado que existiera un sistema de pagos. Tampoco consta, por el momento, que el segundo detenido entregara dinero al marido.
La investigación continúa abierta. Los agentes analizan las conversaciones y el resto del material intervenido para identificar a otros posibles participantes y determinar cuántas veces fue agredida la mujer y durante cuánto tiempo.
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