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Blanca Paloma: “Quería encerrarme a componer este disco”

La cantante publica 'Trenza mía', su álbum debut, y habla sobre sus raíces, el peso de Eurovisión, la simbología de cortarse la trenza y la nueva etapa que se abre tras el disco

Blanca Paloma Ramos Baeza no necesita demasiado artificio nominal: nació llamándose así como un personaje destinado a cantar. La artista ilicitana se dio a conocer en toda España tras ganar el Benidorm Fest y representar a España en Eurovisión 2023 con “Eaea”, una propuesta de raíz, rito y voz afilada que la situó de golpe en el centro de la conversación musical.

Desde entonces, ha publicado varios singles, siendo nominada al Goya a la mejor canción original por “Caminar el tiempo”, tema compuesto junto a José Pablo Polo y Luis Ivars para la película Parecido a un asesinato.

Tres años después de Eurovisión, publica por fin Trenza mía, su álbum debut: un disco breve, de apenas media hora, pero muy concentrado, en el que la artista convierte la imagen de la trenza en una forma de hablar de herencia, transformación y desprendimiento. Hay algo de mito invertido en ese gesto. Si en la historia de Sansón el corte del pelo era pérdida de fuerza, aquí parece más bien una forma de recuperarla.

La presentación del disco tuvo lugar el día de su 37.º cumpleaños, en un encuentro íntimo con la industria, los medios, amigos y familiares. Al terminar la actuación, Blanca Paloma se cortó la trenza sobre el escenario del madrileño Teatro Magno y la levantó como quien muestra un trofeo después de la faena: el resto físico de una etapa que se cierra. Antes de ese gesto, Artículo 14 habló con ella sobre el disco, sus raíces y lo que viene después de Eurovisión.

Portada del álbum ‘Trenza mía’, de Blanca Paloma.
El Tragaluz

Trenza mía sale hoy después de un camino que mucha gente lleva siguiendo desde 2023. ¿Qué pesa más ahora mismo: la alegría, el vértigo o la sensación de cerrar una etapa?

Este disco es claramente mi mejor regalo de cumpleaños, porque ha sido muy esperado y no solo por mí. Durante el proceso he podido disfrutar; lo he hecho a fuego lento. También ha habido momentos complejos, claro. Pero lo celebro porque si no he tirado la toalla en todo ese proceso, es porque esto ya va para adelante como las de Alicante. Esta trenza mía ya es de todos. ¿Qué mejor regalo que convocar hoy a la gente que me ha acompañado y que ha formado parte de este proyecto de alguna manera? También mezclar por primera vez a gente de la industria o del mundo artístico con mis mejores amigas y mi familia. Es una celebración perfecta.

¿Tenías claro hacia dónde iba este álbum cuando empezaste, o fue encontrando su forma por el camino?

Yo tenía una idea de mi primer disco antes de ir al Benidorm Fest y a Eurovisión, y era muy distinta a lo que finalmente ha sido. Creo que me he ido dejando sorprender. En todo este proceso he cambiado de discográfica y he escuchado mucho todo ese feedback. Me he atrevido a salir de mi zona de confort y he ido buscando esos estribillos que creo que pueden ayudar a conectar con el espectador. Cuando llevas las canciones al directo se genera un rito: la gente canta contigo. Antes no trabajaba tanto esa idea de estructura de canción con su estribillo. Ahora creo que he conseguido encontrarme cómoda dentro de esa estructura y disfrutarla. Lo más importante de este proceso, en el que una se pierde y una se encuentra, es que la esencia de Blanca Paloma está ahí. Está desde lo más frágil, íntimo y vulnerable hasta lo más catártico, hasta el trance. Y esa soy yo.

El título, Trenza mía, remite a raíz, cuerpo, herencia y transformación. ¿Qué has aprendido de ti al hacer un álbum tan ligado a tus orígenes?

Creo que uno de los grandes éxitos de mi carrera en la música es que, a pesar de haber estado en Eurovisión o en los Goya, siempre mantengo ese aplomo, los pies en la tierra. Para mí eso es un éxito. También he aprendido a ser honesta con lo que me gusta. Yo vibro muchísimo con la música de raíz y no solamente el flamenco. Me gusta el fado, me gusta la música del Mediterráneo y del otro lado del Atlántico. Toda esa música que he ido escuchando a lo largo de mi vida ha ido dejando un poso en mí y en mi manera de cantar. Por eso creo que es una manera propia. Es mi manera.

Hay algo casi mítico en la imagen de cortarse la trenza: como si perder algo también pudiera ser una forma de recuperar fuerza. ¿Cómo te relacionas tú con esa dimensión simbólica del disco?

Es que es un símbolo real. Hace catorce años yo me corté la trenza para transformarme en la Blanca Paloma que soy ahora. En cada hebra de la trenza habitan las versiones de lo que somos y de lo que amamos. Cortar esa trenza es, de alguna manera, decir: me quedo con lo bueno, lo integro en mí y suelto todo lo demás, los miedos, todo. Es enfrentarse al lienzo en blanco y a esa transformación que anhelaba y que hoy voy a volver a invocar.

Blanca Paloma cortándose la trenza en el Teatro Magno de Madrid.

Después de “Eaea” y Eurovisión, ¿sentiste presión por demostrar quién eras más allá de ese momento?

Lo más fácil habría sido dejarme llevar por esa ola y empezar a sacar lo que fuera teniendo, pero quizás no estaba preparada. Quería encerrarme a componer este disco. Estoy muy satisfecha con esa decisión porque, aunque haya pasado toda esa resaca mediática, todo es cíclico y ahora vuelvo a sentirme arropada. Televisión Española me empujó a dar el paso al frente de los escenarios, pero sigue estando ahí. Y estoy muy agradecida también a todos los medios que siempre me acompañáis y ponéis en valor mi trabajo.

Te quiero preguntar por el estilismo y la dimensión estética del álbum. ¿Cómo has trabajado esa construcción visual?

Tenía claro que quería marcar una nueva etapa. Hasta ahora, el rojo ha sido el protagonista de la imagen de Blanca Paloma, junto con el blanco. El blanco continúa porque representa ese lienzo en blanco al que me lanzo, al vacío. Y luego he elegido el azul porque su psicología te lleva a la serenidad, a un equilibrio. Es a lo que aspiraba en este momento. Creo que en el disco hay una búsqueda de cómo discernir en el amor los apegos, los apegos tóxicos, y cómo discernir el amor verdadero, que es a lo que aspiramos todos, imagino.

En el disco colaboras con Rocío Márquez en un tema que cruza flamenco y canción de autor por bulerías. ¿Qué te emociona ahora mismo del pop cuando se mezcla con lenguajes más antiguos?

Agradezco muchísimo a los artistas que revisitan nuestra raíz, la ponen en valor, la actualizan, la traen al panorama contemporáneo y la hacen suya, porque yo creo que no hay mayor respeto a cualquier género que mirarlo de frente y hacerlo tuyo, porque es lo más honesto contigo misma y con el género en sí, más que impostarlo e intentar reproducirlo. Y yo celebro mucho que haya artistas, por ejemplo, como Rodrigo Cuevas o Karmento que están trayéndonos toda esa riqueza que tenemos en nuestro bagaje cultural y que no se pierda. Porque de alguna manera lo mantiene vivo y es una puertecita para que las nuevas generaciones entren a descubrir de dónde venimos.

Has sido escenógrafa, has pasado por Eurovisión y ahora publicas tu primer álbum. ¿Cómo imaginas el futuro de Blanca Paloma después de Trenza mía?

Se viene gira en otoño, y tengo muchas ganas de llevar este disco al escenario y compartirlo con la gente. Ya tuve una primera toma de contacto en Buenos Aires, donde fui a presentar un adelanto de Trenza mía, y estoy superfeliz porque la gente ya se sabía los singles. Tengo muchas ganas de llegar a ese punto de encuentro con el público. Esta noche ya va a ser un poco ese primer paso. Y es verdad que una vez parido Trenza mía, una vez cortada la trenza, ya estoy pensando en lo siguiente. Va a ser diferente, va a tener el sonido de Blanca Paloma, pero seguramente con otro acompañamiento, otro envoltorio, otra estética. Creo que eso es lo bonito de un proyecto: que cada obra se adecúe al mensaje que una quiere dar. Ahora deseo disfrutar esta etapa de Trenza mía, pero también adentrarme en la nueva, de la que todavía no se puede revelar nada.

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