Música

El (nuevo) gusto musical de Pedro Sánchez: de Rusowsky a Fontaines DC

El presidente acudió anoche al concierto de la banda irlandesa después de recomendar su colaboración con Rosalía. Lali Espósito, Celtas Cortos y Rusowsky completan una selección que acompaña sus actos y publicaciones de precampaña, aunque su afición viene de antes

Pedro Sánchez terminó el jueves en el Movistar Arena. Después de su entrevista con David Broncano en La Revuelta, el presidente del Gobierno acudió al concierto de Fontaines D. C. y compartió un vídeo de la actuación en sus redes. La banda irlandesa cerraba así una semana en la que las canciones han tenido una presencia constante en la comunicación del dirigente socialista: música para los desplazamientos, para entrar en un mitin, para acompañar un encuentro y, también, para responder a un adversario político.

Su asistencia al concierto tenía un precedente inmediato. El lunes 19 había recomendado Where Is Gone?, la colaboración de Fontaines D. C. con Rosalía, mientras regresaba de Valladolid. El tema pertenece a Dopamine Chamber, el nuevo álbum del grupo, y reúne a la cantante española con Grian Chatten en una balada que amplía el registro de una formación vinculada al postpunk. Sánchez destacó su capacidad para emocionar. Tres días después, fue a escuchar al grupo en directo.

La sucesión permite hablar de una presencia musical renovada en su imagen pública. Lo de gusto “nuevo”, sin embargo, necesita paréntesis, aunque se haya actualizado en campaña. Rusowsky ya figuraba entre sus recomendaciones de 2025, al igual que artistas alejados de los nombres más previsibles de una selección institucional. La precampaña ha dado mayor visibilidad a una afición que el presidente lleva tiempo haciendo pública.

Rusowsky entra en el mitin

El sábado 17 de octubre, MalibU sonó en el acto socialista de Fuenlabrada, al que Sánchez llegó acompañado de Begoña Gómez. La canción puso música a su entrada y a unas imágenes de baile que se difundieron rápidamente. María Jesús Montero también se movía al ritmo del tema desde la primera fila. La escena situó a Rusowsky en una conversación política que excedía el público habitual de sus canciones.

La elección conecta el acto con una sensibilidad pop contemporánea, familiar para oyentes jóvenes que descubren música en plataformas, redes y festivales. Ese vínculo puede resultar útil para una campaña, aunque escuchar a un artista, utilizar su canción y contar con su respaldo político sean cosas diferentes.

Tampoco fue el primer acercamiento de Sánchez a su trabajo. En julio de 2025 había destacado Heavenly, la colaboración de Judeline con el músico, y se había interesado por su disco DAISY. A finales de aquel año incluyó ALTAGAMA en su selección de Spotify. Hay, por tanto, una continuidad documentada entre aquellas recomendaciones y la canción que ahora suena en un acto de partido.

Lali y una respuesta con música

El episodio de Lali Espósito tiene una lectura política más directa. El miércoles, mientras se desplazaba a Burgos, Sánchez compartió Fanático. Horas antes, Javier Milei lo había descalificado durante su visita a Madrid. La elección remitía al enfrentamiento del mandatario argentino con la cantante, que convirtió los ataques recibidos en material para una canción cargada de ironía.

Recomendarla en ese momento permitía responder mediante una referencia reconocible para quienes conocían la polémica. El título, la intérprete y el contexto hacían buena parte del trabajo. La publicación también llevaba a Lali ante personas que quizá no habían seguido su carrera o sus posiciones feministas.

La artista ha introducido, además, una distancia respecto a esa apropiación política. Preguntada por el gesto de Sánchez, respondió: “A mí los políticos me chupan un huevo, pero para eso es la música”. Agradecía la circulación de la canción sin convertirla en una declaración de lealtad a quien la había compartido.

Celtas Cortos y la memoria de varias generaciones

En Valladolid, la referencia había sido otra. Sánchez y Óscar Puente se reunieron con integrantes del entorno de Celtas Cortos y compartieron imágenes del encuentro con No nos podrán parar como acompañamiento. El grupo aporta una memoria musical distinta: canciones reconocibles para quienes llevan décadas escuchándolo, asociadas a conciertos, celebraciones y experiencias compartidas.

La combinación con Rusowsky, Lali y Fontaines D. C. permite leer estas publicaciones como una forma de dirigirse a públicos de edades y gustos diferentes. Es una interpretación de su efecto comunicativo, no una prueba de que cada escucha responda a un cálculo electoral. La afición personal y el aprovechamiento público pueden convivir en una misma fotografía.

Las mujeres de su selección

Rosalía ocupa un lugar destacado en ese repertorio, pero las recomendaciones anteriores permiten ampliar la mirada. Judeline, María José Llergo, Natalia Lafourcade y Valeria Castro aparecían en la selección compartida en el verano de 2025. Sus nombres acercaban al presidente a distintas maneras de trabajar con el pop, las músicas de raíz y la canción de autor.

La lista de diciembre incorporó también a Repion, Maika Makovski, Sharon Van Etten y Joan As Police Woman. Junto a ellas convivían artistas españoles e internacionales de rock y pop alternativo. El conjunto dibujaba un gusto más amplio que las canciones que esta semana han generado titulares, con espacio para propuestas que rara vez protagonizan la conversación política.

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