Enrique Vila-Matas carga contra el mercado editorial: “Se ha perdido la memoria de la gran literatura”

El autor habla del olvido de los clásicos, la obsesión por vender y el papel de los escritores como guardianes de la memoria literaria

El escritor catalán Enrique Vila-Matas
El escritor catalán Enrique Vila-Matas.
Archivo

El escritor Enrique Vila-Matas vuelve a situarse en el centro del debate cultural con unas declaraciones que han sacudido al sector editorial. En una entrevista reciente concedida a La Razón, el autor ha puesto el foco en lo que considera uno de los grandes males de la industria del libro: la obsesión por la novedad y el olvido progresivo de los grandes nombres que han construido la historia de la literatura.

Para Enrique Vila-Matas, el problema no es solo comercial, sino cultural. El sistema editorial, explica, vive atrapado en una lógica de lanzamientos constantes que impide que los lectores se reencuentren con los clásicos o con autores que no encajan en la maquinaria del éxito inmediato. En ese contexto, la literatura pierde profundidad y memoria.

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En sus palabras, Enrique Vila-Matas denuncia que “se está perdiendo la memoria de la gran literatura porque va todo por las novedades”. El escritor sostiene que el mercado ha convertido la publicación de libros en una carrera de velocidad, donde lo importante es ocupar durante unas semanas las mesas de las librerías, aunque eso signifique relegar a autores fundamentales a un segundo plano.

Según Enrique Vila-Matas, hoy resulta difícil que los grandes escritores del pasado o del canon literario reaparezcan como “novedad”, porque el sistema está diseñado para consumir lo último y pasar página rápidamente. Esa dinámica, en su opinión, empobrece la experiencia de lectura y debilita el vínculo entre generaciones de lectores.

Enrique Vila-Matas - Cultura
Imagen promocional de la última novela del autor.
Seix Barral

Frente a ese olvido, Enrique Vila-Matas reivindica su propia manera de escribir como una forma de resistencia cultural. El autor reconoce que cita constantemente a otros escritores en sus libros. Y no lo hace por capricho, sino como un gesto consciente para mantener viva su memoria.

Con el tiempo, Enrique Vila-Matas ha entendido que ese gesto tiene una función casi pedagógica: nombrar a quienes le han seducido literariamente es una manera de llevar a nuevos lectores hacia ellos. Para el escritor, ese acto de recordar y recomendar es un “trabajo edificante” que se opone al ritmo frenético del mercado editorial.

El éxito como vulgaridad

Otro de los ejes del discurso de Enrique Vila-Matas es su desconfianza hacia el éxito. El escritor recuerda una idea de Séneca para subrayar que lo vulgar siempre ha sido el triunfo entendido como fama y cifras de venta. En su interpretación, el éxito, cuando se convierte en objetivo, acaba vaciando de sentido la creación literaria.

Para Enrique Vila-Matas, esa lógica está hoy más presente que nunca. Las editoriales, condicionadas por el mercado, buscan libros que funcionen rápido y bien. Aunque eso implique renunciar a propuestas más exigentes o más arriesgadas. El resultado es un ecosistema donde la literatura se parece cada vez más a un producto de consumo rápido.

Enrique Vila-Matas - Cultura
Una fotografía de archivo de Enrique Vila-Matas.
Antonio Navarro Wijkmark

En ese paisaje, Enrique Vila-Matas se refugia en una idea que toma de Cervantes: la comprensión del género humano. Para él, una de las grandes lecciones del autor del Quijote es su capacidad para mirar a las personas con una mezcla de ironía y compasión, aceptando que todos somos, en cierta medida, ridículos.

Esa mirada, explica Enrique Vila-Matas, le ha marcado profundamente. De ahí su costumbre de reírse de sí mismo y de no tomarse demasiado en serio, incluso cuando habla de literatura. Frente a un mercado que exige grandilocuencia y éxito, él propone una actitud más humilde y más lúcida.

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