Es la nueva serie de Netflix y está arrasando: His & Hers se ha convertido en una de las series más vistas de 2026. En un momento en el que el thriller televisivo parece haberlo contado todo —crímenes, giros, investigaciones obsesivas—, esta ficción propone una pregunta más incómoda: no qué ha pasado, sino quién lo cuenta y desde dónde.
La premisa es aparentemente clásica. Un asesinato, una investigación, dos periodistas —él y ella— que siguen el caso desde perspectivas distintas. Sin embargo, lo que podría haberse quedado en un juego de espejos narrativo se convierte en algo más incisivo: una exploración sobre cómo el género, el poder y la credibilidad condicionan el relato de la realidad.
Porque en His & Hers no hay una verdad objetiva que descubrir, sino versiones en conflicto. Él observa, interpreta y publica mientras ella duda, matiza y cuestiona. El contraste entre ambas formas de abordar la investigación revela una estructura narrativa y también social, que nos lleva a reflexionar sobre quién ha tenido históricamente la autoridad para contar los hechos y quién ha sido relegada a la sospecha, a la emoción o a la subjetividad.

La serie juega con esa tensión sin necesidad de subrayarla. Él encarna una forma de periodismo más tradicional, directa, incluso invasiva, donde el acceso y la primicia pesan más que la complejidad. Ella, en cambio, se mueve en un territorio más incómodo: el de las grietas, las contradicciones, los silencios, en parte porque porque su mirada ha tenido que aprender a desconfiar de lo evidente.
En ese sentido, His & Hers se inscribe en una corriente cada vez más visible dentro de la ficción contemporánea: la revisión de los códigos del thriller desde una perspectiva de género. Ya no se trata solo de incluir personajes femeninos en roles protagonistas, sino de cuestionar la forma en que se construyen las historias: quién investiga, quién interpreta y quién es creído.
La serie también introduce una idea que resuena más allá de la pantalla: la sospecha como condición estructural de lo femenino. Mientras él puede permitirse afirmar, ella debe justificar. Mientras su versión se percibe como objetiva, la suya queda atravesada por lo emocional, incluso cuando los hechos la sostienen. Esa asimetría no es nueva, pero pocas ficciones la exponen con tanta claridad sin convertirla en discurso explícito.
En el centro de todo está el crimen, pero también lo que lo rodea: las dinámicas de poder, las relaciones personales, la manera en que la intimidad se convierte en material narrativo. His & Hers entiende que la violencia no empieza en el asesinato, sino en las estructuras que lo hacen posible o lo silencian. Y ahí es donde la mirada femenina se vuelve incómoda, porque no se limita a reconstruir lo ocurrido, sino que señala lo que no se quiere ver.

Hay algo especialmente interesante en cómo la serie aborda la idea de objetividad. En un momento en el que el periodismo —y por extensión, la ficción— se enfrenta a una crisis de credibilidad, His & Hers plantea que toda narración es, en cierto modo, una construcción. No existe una neutralidad pura. Lo que existe son posiciones, contextos, intereses. Y reconocerlo no debilita el relato, sino que lo hace más honesto, según la serie, aunque el juicio final pertenece al espectador.
Desde una perspectiva feminista, la serie funciona como una especie de desmontaje silencioso de ciertas jerarquías narrativas. No hay grandes discursos ni escenas explícitamente reivindicativas. Lo que hay es una redistribución del foco, dando espacio a una voz que, durante mucho tiempo, ha sido secundaria incluso cuando era central. ¿Qué ocurre cuando las mujeres dejan de ser objeto del relato para convertirse en sujeto que lo articula? La respuesta no es solo un cambio de punto de vista, sino una transformación de la propia historia.
Quizá por eso, al terminar cada episodio, la sensación no es tanto de resolución como de desplazamiento. El misterio no se cierra del todo ni la verdad se fija. Lo que queda es la conciencia de que toda historia tiene más de una lectura, y de que durante demasiado tiempo solo hemos escuchado una. His & Hers cuestiona las reglas del juego y, por el camino, resuelve un crimen. Pero desmontando roles, inercias y dinámicas ya caducadas.
