Hollywood Gen Z

Kate Hudson y el privilegio de haber nacido en Hollywood

Hija de Goldie Hawn y criada en el corazón de Hollywood, nunca ha negado las puertas que le abrió su apellido

Kate Hudson.
Kate Hudson.
Montaje: kiloycuarto

Kate Hudson no necesita que nadie le explique qué significa ser un nepo baby. Su vida empezó en Los Ángeles, dentro de una de las familias más reconocibles de Hollywood. Su madre es Goldie Hawn, ganadora del Oscar y una de las grandes estrellas de la industria estadounidense. Su padre biológico es el músico y actor Bill Hudson y su padrastro, la estrella Kurt Russell. Su hermano Oliver Hudson también es actor. La familia, además, ha seguido ampliándose dentro de la industria.

Hudson, sin embargo, no esquiva la etiqueta y ha terminado por asumir que forma parte de su biografía. En una entrevista reciente reconocía que sería deshonesto fingir que haber crecido en Hollywood no le abrió las puertas. “Veo dónde tuve la oportunidad y de dónde procede ese privilegio”, explica. “No quito mérito a todo el trabajo que hay que hacer para llegar hasta donde estoy. No sucede sin más. Es algo que tienes que construir”.

Ese privilegio de origen frente al esfuerzo personal es precisamente el que hace de Hudson un caso interesante dentro del debate sobre los hijos de famosos. Porque el apellido puede conseguir la primera oportunidad, pero no garantiza una carrera de más de dos décadas.

Hudson debutó en el cine a finales de los noventa y alcanzó la consagración con Almost Famous, la película de Cameron Crowe que le proporcionó una nominación al Globo de Oro y la convirtió en uno de los rostros más reconocibles de su generación. Después sería la reina de las comedias románticas, entre ellas Cómo perder a un chico en 10 días, que terminó como uno de los títulos más populares del milenio. Más de veinte años después, aquella película prepara su remake con Hudson como productora.

La trayectoria importa en su caso porque el argumento de los nepo babies suele detenerse en el momento de entrada. Ya en 2022, cuando el término se convirtió en una de las palabras de moda de Hollywood, decía que no le preocupaba demasiado. “La gente puede llamarlo como quiera, si alguien trabaja y demuestra lo que vale, el origen familiar termina siendo secundario”.

'Cómo perder a un chico en 10 días' está protagonizada por Kate Hudson y Matthew McConaughey
‘Cómo perder a un chico en 10 días’ está protagonizada por Kate Hudson y Matthew McConaughey.
Paramount Pictures

Ahora, sin embargo, hay una diferencia respecto a aquella conversación. Hudson, sin superar a su madre, ha dejado de ser la hija de Goldie Hawn. Es una actriz consolidada, productora y actriz, que atraviesa una etapa de especial reconocimiento. Su reciente trabajo en Song Sung Blue ha coincidido con una nueva nominación al Oscar.

Su regreso al primer plano coincide además con Running Point, la serie de Netflix creada por Mindy Kaling en la que interpreta a Isla Gordon, la mujer que intenta dirigir un equipo profesional de baloncesto mientras sobrevive a las guerras internas de una familia millonaria. La segunda temporada profundiza precisamente en la familia como refugio y como campo de batalla. “Dicen que no debes hacer negocios con la familia. Pero creo que hay algo innato en nosotros que nos lleva a intentar construir negocios con nuestra familia”. Para Hudson, esa combinación de afecto, lealtad, poder y conflicto explica buena parte del atractivo de Running Point. “Si consigues hacerlo bien, es increíblemente poderoso, casi intocable. Pero puede salir horriblemente mal”.

Su propia familia es una demostración de hasta qué punto el talento puede convertirse en herencia. Hudson habla de su madre con una admiración que no intenta ocultar. “Tenemos que empezar por mamá. Es la número uno”, dice. Para ella, su madre es un modelo de feminidad y de ambición profesional. Recuerda especialmente que su madre produjo las películas que quería hacer y consiguió ocupar simultáneamente el lugar de actriz y productora en una época en la que esa combinación era mucho menos habitual para una mujer. “Si eso no es un modelo a seguir, no sé qué lo es”, revela.

La influencia de Hawn también ayuda a entender por qué Hudson habla de la industria desde una posición menos ingenua que la de alguien que acaba de descubrir Hollywood. En Running Point, Isla debe hacerse respetar en un mundo dominado por hombres. La actriz establece una comparación entre la competitividad del deporte y la naturaleza mucho más imprevisible de la interpretación.

“En las artes es imposible ser competitivo”, explica. “Tienes que concentrarte en lo que intentas hacer y en lo que quieres conseguir”. El deporte, en cambio, exige una lógica distinta entre ganar o perder. Lo que sí reconoce como familiar es el caos. “Gente gritando, intentando conseguir que las cosas funcionen, mucho dinero, mucho en juego. Ahí sí veo el paralelismo”.

Poster de la serie 'Running point', protagonizada por Kate Hudson
Poster de la serie ‘Running Point’, protagonizada por Kate Hudson.
Netflix

La experiencia de interpretar a Isla también le ha servido para reflexionar sobre el lugar de las mujeres en las posiciones de poder. Hudson sostiene que la desigualdad no se resuelve únicamente colocando a más mujeres en los despachos. Hace falta que tengan capacidad económica para modificar las estructuras. “Mi teoría es que las mujeres sólo tendrán igualdad cuando la riqueza generacional femenina sea equivalente”, afirma. “Al final todo se mueve con dinero”.

Su relación con la lectura ofrece otra pista sobre esa construcción personal. La actriz cuenta que durante su infancia fue una lectora muy lenta y que no descubrió hasta más adelante que tenía dificultades de atención. Fue después, ya adulta, cuando desarrolló una relación mucho más intensa con los libros. “La mayor parte de lo que realmente he leído empezó cuando tenía veintitantos”, explica. Ahora asegura que no puede dejar de leer. Entre sus autores favoritos está Gabriel García Márquez. Cien años de soledad ocupa un lugar especial. Hudson quedó fascinada por la historia de una familia, sus generaciones y sus vínculos. “Es sobre la familia y el linaje”, dice. “Me enamoré de la escritura de este autor y me inspiró a querer leer todo lo posible”.

El libro que Hudson identifica como una de sus grandes experiencias culturales es, precisamente, una saga familiar que habla de una historia sobre herencias, repeticiones, vínculos y secretos que pasan de una generación a otra. Hudson también mantiene una relación estrecha con España. Ha viajado varias veces al país y asegura que le gusta su cultura. Próximamente trabajará con Javier Bardem en una comedia, una colaboración que vuelve a situarla en contacto con el cine español.

A sus 40 y tantos años, Hudson sigue siendo una nepo baby. Esa parte de su biografía no puede borrarse. Nació con acceso a un Hollywood al que la mayoría de los aspirantes jamás tendrá. Pero también lleva más de dos décadas demostrando que merece el relevo de su madre. Kate Hudson parece haber entendido que ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo. Y en una industria que durante años ha preferido presentar las carreras como historias individuales de esfuerzo, reconocer el punto de partida puede ser, paradójicamente, una de las formas más honestas de reivindicar el camino recorrido.

Ahora que vuelve a estar en el centro de Hollywood, entre Running Point, el reconocimiento por Song Sung Blue y el regreso de Cómo perder a un chico en 10 días, la hija de Goldie Hawn pertenece a la industria y les da el relevo a sus hijos. La herencia de los Hudson Hawn sigue viva.

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