Gafas violetas

‘Tarzán’, o la investigadora científica que renunció a todo por “amor”

Disney presenta a Jane como una mujer curiosa, culta y dispuesta a atravesar medio mundo para estudiar gorilas. Su desenlace deja una pregunta pendiente: qué ocurre con sus ambiciones cuando la película da por cumplida su felicidad al encontrar pareja

'Tarzán', o la investigadora científica que renunció a todo por "amor"
'Tarzán', o la investigadora científica que renunció a todo por "amor"

Jane Porter llega a África con un cuaderno de dibujo y un interés que va mucho más allá del matrimonio. Quiere observar animales, comprender sus comportamientos y participar en una expedición científica junto a su padre. Es una mujer educada, entusiasta y capaz de desenvolverse fuera del mundo que conoce. En Tarzán, estrenada por Disney en 1999, esas cualidades la convierten en un personaje atractivo. También sirven para acercarla al protagonista masculino, hasta que su curiosidad científica termina subordinada a la resolución del romance.

La primera secuencia importante de Jane contiene buena parte de esa contradicción. Se aparta para dibujar a un pequeño babuino y acaba perseguida por una manada. Tarzán interviene y la rescata. La actividad que permite conocer su iniciativa desemboca enseguida en una situación de peligro que otro debe resolver. Ella observa, dibuja y se aventura; él posee la fuerza y el conocimiento del territorio necesarios para mantenerla a salvo.

El rescate establece una distribución reconocible de funciones. La inteligencia femenina puede despertar admiración, resultar divertida e incluso ser indispensable para la historia, mientras la protección física corresponde al hombre. Jane conserva el humor y la capacidad de reaccionar, pero su presentación como exploradora queda asociada a la necesidad de ayuda.

Tarzán, estrenada por Disney en 1999
Tarzán, estrenada por Disney en 1999

Una mujer que enseña, un hombre que aprende

La relación tiene, sin embargo, más contenido que una fascinación inmediata por unos abdominales. Jane enseña a Tarzán a hablar inglés y le muestra aspectos de la vida humana que desconoce. Él comparte con ella su entorno. La película dedica tiempo a ese aprendizaje y a la construcción de una confianza mutua. Cuando llega la despedida, pueden comunicarse: el problema del desenlace está en qué futuro se concede a cada uno.

Durante ese proceso, Jane ocupa una posición de autoridad intelectual. Explica, interpreta y dirige parte del intercambio. Tarzán escucha y aprende sin sentirse humillado por saber menos. Es una relación que permite imaginar una masculinidad compatible con la admiración hacia una mujer competente, una posibilidad que merece reconocerse dentro de la tradición romántica de Disney.

Clayton ofrece el contraste. Su violencia, su arrogancia y su voluntad de capturar gorilas convierten el conocimiento en una oportunidad de explotación. Tarzán aprende a proteger a su comunidad y a reconocer sus vínculos. La película cuestiona así la supuesta superioridad del hombre “civilizado”: dominar un territorio y llevar un arma no garantizan una conducta más humana.

Quedarse con él también puede interpretarse como la elección de una vida alejada de las convenciones que esperaban a Jane en Inglaterra. Su padre la anima y termina acompañándola. Ella toma la decisión y actúa. Esa capacidad de elegir impide describirla simplemente como una mujer pasiva o afirmar que la película demuestra que abandona para siempre cualquier actividad científica.

'Tarzán' es una de las películas más aclamadas del universo Disney
‘Tarzán’ es una de las películas más aclamadas del universo Disney

El futuro que queda fuera de plano

La objeción feminista aparece en la importancia que el relato concede a sus distintos deseos. Sabemos que Tarzán permanecerá con su familia y asumirá una responsabilidad dentro de ella. De Jane vemos la decisión amorosa y su incorporación a ese mundo. Sus investigaciones, sus dibujos y la posibilidad de compartir lo aprendido dejan de necesitar una respuesta.

Quedarse en la selva podría permitirle continuar observando gorilas. La película apenas desarrolla esa posibilidad. El desenlace concentra la emoción en la reunión de la pareja y da por resuelta la trayectoria de la protagonista. La mujer que llegó interesada en conocer una especie encuentra su recompensa narrativa en un hombre.
Jane tiene derecho a enamorarse, cambiar de planes y preferir una vida distinta. La pregunta es por qué tantas heroínas deben demostrar esa libertad mediante una decisión sentimental que absorbe sus demás aspiraciones. Disney le concede curiosidad, inteligencia y valentía, pero dedica mucho menos interés a imaginar qué hará con ellas después del beso.

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