El tablero de juego de Hollywood vuelve a sacudirse. El Consejo de Administración de Warner Bros. Discovery ha recomendado por unanimidad a sus accionistas rechazar la última oferta presentada por Paramount Skydance. Un movimiento que refuerza la vía de la compra de Warner por Netflix y deja a la reina del streaming en una posición claramente ventajosa.
En una carta dirigida a los inversores, el consejo considera que la propuesta rival “sigue siendo inferior” y presenta riesgos financieros demasiado elevados frente a la alternativa de Netflix.
La compra de Warner por Netflix se perfila así como el escenario preferido por la cúpula directiva. No solo por el precio, sino por la estabilidad que ofrece un acuerdo menos apalancado y con menos incertidumbres en un contexto de transformación acelerada del sector audiovisual.
Una oferta que no convence al consejo
Uno de los elementos clave del rechazo es el peso de la deuda. Warner ha subrayado que la operación propuesta por Paramount implicaría más de 50.000 millones de dólares de endeudamiento. Eso convertiría la transacción en la mayor compra apalancada de la historia.
Según los cálculos de la compañía, la entidad resultante alcanzaría una deuda bruta proforma de 87.000 millones de dólares, con un apalancamiento cercano a siete veces el Ebitda previsto para 2026. Frente a este escenario, la compra de Warner por Netflix aparece como una opción más sólida y predecible.

Ni siquiera el respaldo financiero adicional ha sido suficiente para cambiar la postura del consejo. Larry Ellison, fundador de Oracle y padre de uno de los principales accionistas de Paramount Skydance, había puesto sobre la mesa garantías por valor de 40.400 millones de dólares. Aun así, la oferta de 30 dólares por acción no ha logrado despejar las dudas sobre los riesgos estructurales de la operación.
El coste de romper con Netflix
Otro de los argumentos centrales que inclinan la balanza hacia la compra de Warner por Netflix es el elevado coste de dar marcha atrás. Warner calcula que rescindir su acuerdo actual con Netflix para cerrar un trato con Paramount supondría unos 4.700 millones de dólares. Esa cifra incluye una penalización de 2.800 millones, 1.500 millones adicionales por no completar un canje de deuda y cerca de 350 millones en mayores costes financieros.
En la práctica, ese escenario dejaría a Warner con apenas 1.100 millones netos de los 5.800 millones que Paramount ofrece como compensación si la operación fracasa. Un margen demasiado estrecho para justificar el riesgo. Especialmente cuando la compra de Warner por Netflix evita ese peaje económico.

El debate también se ha centrado en el valor de los activos tradicionales. Las cadenas de cable de Warner, como CNN o TNT, han perdido peso a medida que el consumo se desplaza al streaming. Paramount sostiene que estos activos apenas valen un dólar por acción. Una valoración que beneficia claramente su oferta.
Sin embargo, varios analistas creen que esas cadenas aún tienen más valor, sobre todo si se escinden antes de la venta. Ese es precisamente el plan de Warner: separar sus canales de cable y entregarlos a los accionistas antes de cerrar la venta, lo que elevaría la valoración final de la compañía y reforzaría el atractivo del acuerdo.
Regulación y futuro del sector
Paramount ha defendido que su propuesta tendría más opciones de superar los filtros regulatorios. Warner, en cambio, considera que tanto la oferta de Paramount como la de Netflix afrontan obstáculos similares. La diferencia, según el consejo, es que el acuerdo con Netflix ofrece mayor claridad estratégica en un mercado dominado por el streaming y menos exposición a un endeudamiento extremo.


