Cine de autor

Fallece Béla Tarr, estrecho colaborador de Laszlo Krasznahorkai y autor imprescindible del cine europeo

El cineasta húngaro, responsable de obras como 'Sátántangó' o 'El caballo de Turín' ha muerto a los 70 años dejando un legado audiovisual incomparable

El director y guionista Béla Tarr

La victoria de Laszlo Krasznahorkai en el premio nobel de literatura, hace apenas unos meses, sirvió para alzar al escritor húngaro, pero también para (re)descubrir la obra de uno de sus más íntimos amigos y estrecho colaborador: Béla Tarr. Las numerosas adaptaciones al cine que Tarr realizó de las novelas de Krasznahorkai, muestran una conexión entre las sensibilidades de ambos artistas que pocas veces se ha visto. El estilo de Tarr, lleno de pausas, tiempos muertos, atmósferas decadentes, planos largos y temáticas existenciales, resultaba perfecto para adecuar al medio el complejo estilo del ganador del nobel. Esta unión que tanto ha hecho por el arte europeo llega ahora a su fin. El cineasta húngaro, de 70 años de edad, falleció este 6 de enero, fruto de las complicaciones de una larga enfermedad que venía arrastrando desde hacía unos años.

Criado en una familia de clase trabajadora de Budapest, Tarr empezó su carrera como actor a la temprana edad de 10 años. Conforme fue creciendo, descubrió que su vocación estaba en el mundo de la filosofía, y aunque nunca se dedicó a ello, es un tema que estaría presente siempre en su filmografía. Tras rodar su primera película de la mano de los estudios Béla Balázs, y con la compañía de su esposa, Ágnes Hranitzky (que se convertiría en su colaboradora más habitual), decidió estudiar cine en la Escuela Húngara de Artes Teatrales y Cinematográficas.

Desde ahí, su figura solo fue agrandándose con cada una de las 11 películas que realizó. Desde Sátántangó, la totémica adaptación de 7 horas y media de la novela homónima, hasta su última película El caballo de Turínlas temáticas de la oscuridad dentro del ser humano, la infinita espera existencial y las presiones impuestas por el entorno (especialmente el fin del comunismo) siempre han estado presentes.

Fotograma de Sátántangó

Uno de los cineastas más influyentes del mundo

El cine de Tarr siempre ha sido consecuente con sus ideas y estilo. En su última cinta, su pasión por la captura del tiempo, la comunidad y las relaciones en las peores condiciones, llega a uno de sus puntos álgidos. La película muestra la vida cotidiana de un campesino inválido, su hija y el caballo que da nombre a la película, título inspirado por un episodio de la vida de Friedrich Nietzsche. Con planos de hasta 10 minutos de los personajes en sus tareas mundanas, la cinta eleva el ritmo cinematográfico a un nivel existencial. Esto también se ve en películas como Armonías de Werckmeister El hombre de Londres, y sirvió como inspiración a muchos directores a lo largo y ancho del mundo.

Béla Tarr ha sido un pilar en el cine de autor desde que empezó su carrera. De él beben cineastas de la talla de Pedro Costa, o Apichatpong Weerasethakul (ganador de la Palma de Oro de Cannes con la obra maestra El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas), quienes apreciaron su estilo calmado, plagado de planos abiertos y que dejaban respirar a la acción. También cineastas como Gus Van Sant aplicaron sus enseñanzas, y el acercamiento fluido y pausado de cintas como Elephant, está marcado por el uso de Steady Cams del que tanto uso hacía el húngaro. Por su parte, László Nemes, autor de El hijo de Saúl, que causó gran conmoción en el certamen francés en 2015, fue ayudante de Tarr en El hombre de Londres.

El cineasta Béla Tarr
D`a Barcelona Film Festival

Por si fuera poco, cineastas como el islandés Valdimar Jóhannsson (autor del hit del terror indie Lamb) o la española Pilar Palomero fueron alumnos de Tarr en el prestigioso curso que impartió en la Film Factory de Sarajevo.

Cuando en el pasado marzo el festival D’A de Barcelona le otorgó un premio honorífico a su carrera el cineasta declaró que siempre había intentado luchar por la dignidad humana, por sus creencias y por una cuestión moral con sus películas. En su opinión las películas no son guiones o planos, sino que “son personas“. Como consejo para los cineastas del futuro dejó una indicación simple que se puede extrapolar a casi cualquier ámbito de nuestra vida, y que conviene recordar: “¡Sois libres! Vivid la vida, estudiad la vida. Debéis encontrar vuestro propio lenguaje. El cine… vendrá“.

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