Cada vez hay menos cosas que unen al Gobierno de Pedro Sánchez con los que fueron sus socios de investidura (ERC, Junts, PNV, EH Bildu, BNG y Coalición Canaria). Atascada la actividad legislativa en el Congreso, donde el PSOE acumula un puñado de derrotas en cada pleno, los estrategas de Moncloa han rescatado el método que casi nunca falla: pasar cuentas con el franquismo y los franquistas.
Coincidiendo con el 42º aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Sánchez anunció que hoy, martes, desclasificará documentos considerados hasta ahora “alto secreto” sobre el 23-F para “saldar una deuda histórica con la ciudadanía”.
Dijo el presidente en sus redes sociales que “la memoria no puede estar bajo llave” y, al poco, los que fueron socios, a falta de compartir cualquier trayecto de futuro con el Gobierno, se subieron al viaje al pasado proyectado por el presidente.
La memoria no puede estar bajo llave.
Mañana desclasificaremos los documentos del 23F para saldar una deuda histórica con la ciudadanía.
Las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre.
Gracias a quienes abristeis camino. pic.twitter.com/VNHEAadVxv
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) February 23, 2026
Cuando el PSOE se negaba
El PSOE y sus ministros habían encontrado argumentos hasta ahora para no desclasificar los altos secretos del 23-F, fuera porque los hechos ya “se investigaron y juzgaron, poniéndose a disposición del instructor y del tribunal la documentación y el material probatorio existentes” —así lo dijo la ministra de Defensa, Margarita Robles, en diciembre de 2024— o fuera porque el Gobierno se decía comprometido con la aprobación de una nueva Ley de Información Clasificada (vigente desde 1968 y con solo una modificación diez años después), que quedó en un cajón después del último avance electoral.
Objetivo: la Corona
Así que documentos clasificados de los servicios de inteligencia y archivos que recogen las comunicaciones que hubo durante el 23F entre el Congreso los Diputados, el Palacio de la Zarzuela y la Moncloa verán la luz en breve y, así, se culminará uno de los deseos de los socios (?) de Sánchez, el de conocer “el papel real que jugó en esos episodios el entonces Jefe del Estado” (don Juan Carlos I).
Nadie como Podemos ha insistido con tanto en los últimos tiempos en la idea de “poner por delante la democracia de los secretos del rey emérito”, particularmente después de que el general golpista Antonio Tejero asegurara en una entrevista en El Español en octubre de 2023: “A Juan Carlos lo jodí. Paré su golpe y el de Armada al ver qué era”. Pero las iniciativas de Podemos, al igual que las peticiones del PNV, siempre se estrellaban en el Congreso.
Hemos exigido una y mil veces al Gobierno del Estado una nueva Ley de Secretos Oficiales, y todo son excusas.
Hoy con el 23F vemos que la desclasificación puntual de información que se nos ha negado durante años es posible con voluntad política.
No es suficiente. En Euskadi… pic.twitter.com/lcvX9nWPvm
— AITOR ESTEBAN (@AITOR_ESTEBAN) February 23, 2026
Con la desclasificación de los altos secretos del 23F, Sánchez logra recomponer mínimamente el clima de acuerdos con el llamado bloque de investidura. Y lo hace en un momento importante puesto que, según las explicaciones del Gobierno, su idea es presentar el proyecto de Presupuestos Generales en “el primer trimestre” y, por tanto, tan solo quedan cinco semanas.
En este espacio de tiempo, el Gobierno pretende mejorar las relaciones con los que votaron su investidura para que los Presupuestos (que ha prometido presentar desde hace meses) aterricen en alguna mesa de negociación y no reciban un disparo como el de Tejero en el Congreso el 23F.
