Después de la Segunda Guerra Mundial, el franquismo tuvo la necesidad de empezar a restablecer su figura a nivel internacional. Estados Unidos fue el principal Estado que se interesó en empezar a crear una relación entre el gobierno español y el estadounidense. El pacto se selló en Madrid el 26 de septiembre de 1953 con el objetivo de que las Fuerzas Armadas norteamericanas, aprovecharan de Base Naval de Rota.
En el libro Vivir en Tránsito: Mujeres la Base Naval de Rota (1953-1975), de la autora española Carmen Millán Patiño, licenciada en historia, máster en género, identidad y ciudadanía y doctora en arte y humanidades por la Universidad de Cádiz, relata cómo la figura de la mujer experimentó un cambio contundente a raíz de la llegada de los estadounidenses a Rota.

¿De donde sale el deseo por hacer esta investigación?
Este trabajo parte de una experiencia propia, personal, porque, claro, bueno, yo también soy de Rota, o sea, roteña, y viví parte de esa época que describo. Simplemente me preguntaba: ¿cuál fue el impacto de la base en Rota en todos los aspectos? Había una parte que yo veía que no estaba plasmada: el trabajo de las mujeres.
¿Qué cambiaron los norteamericanos?
La llegada de los norteamericanos cambió todo el esquema laboral del lugar, pero no se hablaba de todo lo que la llegada norteamericana supuso para ellas en cuanto a las oportunidades de trabajo. Las mujeres se centraron en la cuestión doméstica: el lavado de ropa, el cuidado de niños y el servicio doméstico. Yo había visto eso en mi casa, mi madre había lavado ropa; parte de mi familia había estado trabajando en la base; en fin, prácticamente no había una mujer de mi entorno que no hubiese trabajado en su juventud en la base o fuera de la base, porque, lógicamente, los americanos tanto vivían fuera como dentro.

¿Cuáles fueron las vivencias de las mujeres de Rota durante la época?
En cierta medida, a partir de la época en que Franco firma los acuerdos con Estados Unidos, empieza a haber ese cambio en la dictadura, como en la etapa desarrollista. Poco a poco, se fue introduciendo a la población española en general en esa nueva dinámica relacionada con el consumismo y con todo lo que venía de fuera, dejando atrás la etapa autárquica del régimen.
En Rota fue un choque cultural brutal; no se tuvo ese adiestramiento psicológico previo que tuvo la sociedad española en su conjunto para adaptarse a esas nuevas circunstancias, sino que fue de la noche a la mañana. Había quienes no tenían ni idea de lo que estaba pasando; me comentaban: “Nosotros fuimos al campo y, de un día para otro, nos dimos cuenta de que estaban haciendo obras y preparando las pistas de aterrizaje”. Existía cierto desconocimiento de todo lo que estaba pasando.
En ese momento, Rota contaba con una población de unos 10.000 habitantes y, de la noche a la mañana, llegaron otros 10.000 norteamericanos a instalarse al lado de su casa.
¿La llegada de los estadounidenses en Rota se interpreta como algo positivo o negativo?
Se entendió como algo positivo, para mucha gente lo fue, y para otras personas no, sobre todo para las personas que se dedicaban al campo, a la pesca, fue un choque bastante importante. En general, la percepción de las personas de la época era que ese gran cambio era algo positivo; surgieron muchas más oportunidades. Lógicamente, la base se convirtió en la principal fuente de empleo y generó que la gente de Rota tuviera otra perspectiva de la vida.

P. ¿Cómo se percibió el cambio cultural en las mujeres de Rota?
En la llegada hubo un equilibrio entre la tradición y la modernidad. Hubo chicas en ese momento que sí rompían por completo los esquemas de la época. Está el caso de una señorita de Rota que, al poco tiempo de haber llegado los norteamericanos, se casa con un afroamericano. Para la época, ese choque fue bastante brutal para toda la población.
Pero, en general, aparte de esos cambios radicales o de esa capacidad para transgredir la norma, normalmente hay un equilibrio ahí. Hay una especie de parte que sí mantiene su propia manera de entender el mundo.
No es posible que, de la noche a la mañana, una persona pueda cambiar su mentalidad por la modernidad. Esos cambios culturales, morales y religiosos, incluso, necesitan su tiempo de adaptación. Existe también un testimonio de una chica que tuvo la oportunidad de ir a Estados Unidos a estudiar en los años 60, una chica de un nivel social bajo, de poco nivel económico. Gracias a la relación con una americana. tuvo la experiencia de salir de España, expandir sus conocimientos y fue considerado algo muy positivo para todos los habitantes de Rota.
Asimismo, muchas de ellas evidenciaron ciertos márgenes de libertad, cosas impensables para la época si no hubiera sido por la presencia estadounidense.Las chicas que experimentaron ese cambio eran las que tenían una relación. Principalmente, las mujeres que trabajaban en el sector doméstico, debido a que la relación que mantenían con sus empleadoras era totalmente diferente de lo que estaban acostumbradas hasta entonces: algo mucho más igualitario; no se veía esa figura del amo, sino más bien como una amiga. Muchas de ellas salían, hacían planes, viajaban, algo más cercano y no tan distante.
