¿Cómo es la vida de una mujer comandante en el Ejército de Tierra? ¿Es muy distinta a la de un cargo similar en el empleo civil? ¿Es el camino más difícil?
A todo esto puede responder con sabiduría Elena Carretero, que este 2026 cumplirá 30 años de servicios en nuestras Fuerzas Armadas. Con una trayectoria con múltiples misiones en el extranjero, la comandante ha vivido la evolución de la mujer en el Ejército. Y ella tiene claro cómo es este estilo de vida.
Los orígenes militares de Elena Carretero

Elena Carretero Bravo nació en 1977. Es hija de un padre militar, de los Cuerpos Comunes, y fisioterapeuta en el antiguo Hospital del Aire.
Sin embargo, ella no conocía muy bien el Ejército de Tierra. Pero la vida militar le llamó la atención al acabar COU, y se preparó la oposición durante dos años.
Así pues, se lanzó a la andadura castrense e ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza en 1996, con 19 años. Formó parte de la 56 promoción de Oficiales del ET. Hizo cinco años, y se graduó como teniente de ingenieros en 2001.
A pesar de estas rodeada de hombres, nunca tuvo problemas con ellos durante su formación. En su promoción eran 11 mujeres, y siempre contó con el respeto de todos sus compañeros.
Su primer destino fue la Unidad de Zapadores 11, la actual Brigada Extremadura XI, con sede en Badajoz. Su primera misión internacional en este cuerpo no tardó en llegar, yendo a Kosovo durante un par de meses en 2002. Al poco tiempo, en 2004, fue destinada a Irak con la Brigada Plus Ultra II. En ambas, fue teniente jefe de sección de zapadores.
Por suerte, en sus misiones internacionales nunca tuvo miedo, según contó en Cadena SER. Confiando en su valentía y en su formación, no es algo que se le haya pasado por la cabeza. De hecho, ha tenido la suerte de no sufrir ninguna herida en ninguna misión.
El ascenso a Comandante del Ejército de Tierra

Entre misiones en el extranjero, Elena ascendió a capitán, y puso rumbo al Líbano en dos ocasiones (2009 y 2011). Asimismo, trabajó con las Naciones Unidas en la retirada de minas en Etiopía, Mali y el propio Líbano.
Al poco tiempo, Carretero ascendió a comandante en el Ejército de Tierra. Y con ese ascenso, llegó en 2016 al Mando de Operaciones (MOPS). Allí ha permanecido todo este tiempo. Pertenece al área de Protección de la Fuerza y es jefe de la célula contra Artefactos Improvisados. Es una de las pocas mujeres allí.
Elena se convirtió en madre “tarde”, a los 40 años. Lo hizo justo después de obtener el Curso de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, título que puede darle acceso a un ascenso próximamente.
La comandante Carretero ha podido compaginar bien la maternidad con su trabajo, que no le parece tan exigente como el de otras personas. Ella cumple con sus horarios y no hace horas extras de más.
Tiene conocidos que han tenido que pasar muchas horas en sus puestos de trabajo, y esto es algo que a ella “no le ha ocurrido nunca”. Salvo en grandes excepciones, claro.
Para ella, el Ejército de Tierra (y los demás ejércitos) ofrecen salidas laborales tan válidas como las otras. Muchas veces desanima su exigencia, pero con compromiso y dedicación, se puede llegar lejos. Y, desde su punto de vista, se ofrecen posibilidades laborales con mejores condiciones que en otros puestos de trabajo civiles.
Respecto a los valores del Ejército, ella lo asocia “a la austeridad, la capacidad de sacrificio, el compañerismo y el compromiso”. Algo que la ha vivido de primera mano en sus maniobras y misiones de paz.
Y en cuanto al papel de la mujer en las Fuerzas Armas, ella ve “muy conseguida” la perspectiva de género. A esto, agregó en La Nueva Crónica: “Siempre hay margen de mejora, pero sin duda desde mi experiencia, la evolución de la visión y la integración de la mujer en las Fuerzas Armadas es un éxito.“


