FÚTBOL

ASJ Soyaux Charente, las pioneras eternas del fútbol femenino francés

Fundado en 1968, el club francés simboliza el origen, la resistencia y la identidad del fútbol femenino lejos de los focos.

Las jugadoras del ASJ Soyaux Charente celebrando el título de campeonas de Francia en 1984
France télévision

En el fútbol femenino francés abundan hoy los clubes respaldados por grandes presupuestos, modernas infraestructuras y la sombra protectora de entidades masculinas consolidadas. Association Sportive Jeuneusse Soyaux Charente, sin embargo, pertenece a otra estirpe. Fundado en 1968, cuando el fútbol femenino aún no había sido plenamente reconocido por la federación, el club se adelantó a su tiempo y construyó su identidad lejos de los focos, en Soyaux, a las puertas de Angoulême, en el corazón del departamento de Charente. Durante décadas, ha sido mucho más que un equipo: un símbolo de resistencia, formación y compromiso, erigido en uno de los rincones menos visibles, pero más influyentes, del suroeste francés.

Un club adelantado a su época

El origen de ASJ Soyaux Charente se parece al de muchos clubes modestos, pero encierra un gesto profundamente disruptivo para su tiempo. A finales de los años sesenta, cuando el fútbol femenino apenas contaba con espacios de competición y seguía enfrentándose a fuertes prejuicios sociales, Soyaux decide crear una sección femenina dentro del club local. No era una apuesta segura; era, más bien, un acto de convicción.

El 20 de marzo de 1971, el equipo disputa su primer partido oficial en el Estadio Chanzy, en Angoulême. Aquella fecha marca el inicio de un recorrido que se iría consolidando con paso firme en un contexto todavía frágil para el desarrollo del fútbol femenino en Francia.

A mediados de los años setenta llega un punto de inflexión. En 1975, Soyaux alcanza la élite del campeonato francés y, al mismo tiempo, impulsa un proyecto entonces insólito: lo que el propio club presenta como la primera escuela de fútbol femenino del país. Más que una innovación estructural, fue una declaración de principios. Soyaux no se conformaba con competir; aspiraba a formar, educar y construir futbolistas, sentando las bases de una identidad que marcaría toda su historia.

El escudo del ASJ Soyaux Charente
ASJSoyauxCharente

La decisión que lo cambió todo

El momento que define la identidad de ASJ Soyaux Charente llega en 1982. Ese año, la sección femenina es suprimida por el club matriz y el proyecto parece condenado a desaparecer. Ocurre justo lo contrario. La reacción es inmediata y contundente: un grupo de jugadoras y dirigentes decide reconstruir la estructura desde cero y convertirla en algo inédito para la época.

Así nace ASJ Soyaux, un club ya no solo con equipo femenino, sino exclusivamente femenino. En un contexto en el que la mayoría de los proyectos dependían, económica y simbólicamente, de estructuras masculinas, Soyaux opta por el camino menos transitado: la autonomía total.

Aquella decisión no fue solo administrativa. Fue un acto político y deportivo que marcaría el rumbo del club durante las décadas siguientes. Mientras el fútbol femenino francés buscaba su lugar, Soyaux se lo construía por sí mismo, asumiendo riesgos y pagando el precio de la independencia, pero consolidando una singularidad que aún hoy define su historia.

Campeón en 1984

La apuesta por la independencia no debilitó a Soyaux; la llevó a su punto más alto. En la temporada 1983/1984, el club alcanza la cima del fútbol femenino francés y se proclama campeón de Francia, un logro que la Federación Francesa de Fútbol (FFF) reconoce oficialmente en el palmarés de la Division 1. Para un club joven, autónomo y sin el respaldo de grandes estructuras, el título supuso una validación histórica.

Aquel curso quedó grabado como el año dorado de Soyaux. La propia entidad reivindica además un triunfo en la Coupe de France en 1984, una referencia que, más allá de las denominaciones y formatos cambiantes de las competiciones de la época, refleja el impacto simbólico de aquella temporada en la memoria colectiva del club y de su entorno.

Lejos de ser un éxito aislado, el título inauguró una etapa de regularidad y solidez. Durante los años siguientes, Soyaux se convirtió en un habitual de las posiciones altas del campeonato, acumulando presencias como finalista y subcampeón en distintos periodos del fútbol femenino francés. Así fue construyendo una reputación reconocible: un equipo competitivo, difícil de batir y fiel a una identidad basada en el trabajo colectivo, la cantera y la perseverancia. Sin grandes alardes, Soyaux se consolidó como uno de los referentes estables de la élite.

Fábrica de talento

Hay clubes que construyen su identidad a golpe de fichajes. Soyaux, en cambio, se ha definido históricamente por aquello que forma. A lo largo de las décadas, su proyecto ha estado estrechamente ligado al desarrollo de jugadoras que acabarían marcando época en el fútbol femenino francés. Entre ellas destaca Corinne Diacre, figura central del club primero como futbolista y más tarde en funciones técnicas, convertida en símbolo de una cultura que privilegia el aprendizaje y la continuidad.

Corinne Diacre durante un partido con el ASJ Soyaux Charente
Isabelle Louvier

Junto a Diacre, otros nombres como Candie Herbert refuerzan la imagen de Soyaux como una auténtica cantera de talento, donde el crecimiento deportivo va de la mano de una fuerte identidad colectiva. Más que un escaparate, el club ha sido durante años un espacio de formación integral, capaz de sostenerse gracias a la transmisión de conocimientos y valores entre generaciones.

En el departamento de Charente, la palabra “club” se entiende en su sentido más amplio: comunidad, voluntariado y pertenencia. Esa filosofía se materializa en el Stade Léo-Lagrange, hogar histórico del equipo y escenario de su evolución, desde los años de gloria hasta el regreso al recinto tras las obras de renovación culminadas en torno a 2019/2020. Allí, lejos del brillo de los grandes estadios, Soyaux ha seguido construyendo lo más difícil de sostener en el tiempo: una cultura de club.

El golpe más duro

La década más reciente trae consigo el golpe más duro en la historia del club. Tras una temporada marcada por las dificultades deportivas, el club se ve arrastrado a una crisis mucho más profunda: en junio de 2023, la DNCG decide excluir a Soyaux de las competiciones nacionales, forzándolo a reiniciar su camino en el escalón regional. La caída es abrupta y doble: primero en el campo, después en los despachos.

La prensa deportiva relata el episodio con crudeza, describiendo una secuencia implacable: descenso deportivo seguido de sanción administrativa, sin margen para la reconstrucción inmediata. Para un club con más de medio siglo de historia en la élite y una identidad profundamente ligada al fútbol femenino francés, el golpe supone una fractura sin precedentes.

El trasfondo del colapso es institucional. La liquidación judicial de la SAS encargada de la gestión del primer equipo precipita la decisión federativa, un proceso analizado por los órganos competentes de la Fédération Française de Football y reflejado en documentos oficiales y reportajes especializados. Más allá de los números, la sanción expone la fragilidad de un modelo independiente en un fútbol femenino cada vez más exigente desde el punto de vista económico y estructural.

Para Soyaux, 2023 no es solo un año negro: es una ruptura histórica, el final abrupto de una presencia continuada en el panorama nacional y el inicio forzado de una reconstrucción desde el punto más bajo.

Resistir también es competir

Lejos de rendirse tras el golpe de 2023, el club francés optó por abrazar el relato del renacimiento. En reportajes recientes, el club se describe a sí mismo con la imagen del “Fénix”, una metáfora que resume bien su hoja de ruta: volver a construir desde la base, sin atajos y fiel a su ADN histórico. El proyecto está liderado por Caroline Mary, exjugadora del club y actual presidenta, símbolo de una continuidad que mira al futuro sin renegar del pasado.

En la temporada 2025/2026, el primer equipo compite en Régional 1 (Nouvelle-Aquitaine), según los registros federativos y la ficha oficial de la entidad. Es un escenario alejado de la élite nacional, pero coherente con la etapa de reconstrucción. En paralelo, Soyaux mantiene viva su vocación formativa, con una estructura de equipos jóvenes que sigue siendo la columna vertebral del proyecto, incluida la presencia de un equipo U19 a nivel nacional, citado en crónicas recientes.

La plantilla del ASJ Soyaux Charente para la temporada 2025/2026
ASJ Soyaux Charente

Hoy, Soyaux ya no ocupa espacio en los focos de la D1 Arkema, pero su nombre sigue apareciendo cada vez que se habla de pioneras. No por nostalgia, sino por lo que representa. En un fútbol femenino cada vez más profesionalizado y concentrado alrededor de grandes estructuras, el club de azul y blanco recuerda que este deporte también se construyó en campos modestos, con escuelas locales, voluntarias, entrenadoras y generaciones enteras de jugadoras que aprendieron a jugar cuando hacerlo aún parecía una excentricidad.

Quizá por eso, incluso desde Régional 1, ASJ Soyaux Charente conserva lo más difícil de adquirir en el fútbol moderno: una identidad.