El pabellón se llenó como en esas noches que se recuerdan años después. Casademont Zaragoza firmó este miércoles su mayor entrada histórica en EuroLeague Women y, además, colocó su nombre en el podio de la competición: 9.215 aficionados acudieron al partido de Quarter-Finals Play-Ins, un registro que supone la tercera mayor asistencia en la historia del torneo.
El dato no se queda ahí. La cifra de Casademont Zaragoza también se sitúa como la cuarta más alta de siempre en competiciones europeas de clubes femeninos. Una noche de baloncesto con aroma de acontecimiento, de esas que no se explican solo con un marcador, porque hablan de una ciudad y de un equipo que han encontrado un punto de conexión evidente.
Un récord de grada para Casademont Zaragoza en Europa
La lectura deportiva es importante, pero la imagen también. Casademont Zaragoza no solo reunió a más de nueve mil personas: convirtió un cruce decisivo en una declaración de intenciones. No era un partido de fase regular ni una cita sin consecuencias. Era una eliminatoria para seguir vivo en Europa. Y la respuesta fue masiva.
El club aragonés, que ya venía construyendo un ambiente propio en su camino continental, alcanzó con esta entrada un “máximo” que trasciende su historia reciente. En EuroLeague Women, donde el crecimiento del baloncesto femenino se mide muchas veces en visibilidad, estas cifras funcionan como un termómetro. Casademont Zaragoza lo llevó a un nivel de competición grande, de escenario grande y de presión grande.
No es menor que el récord se produzca en un cruce así. La Euroliga se decide en noches como esta: todo se comprime, todo pesa más. Y la grada, cuando aparece, lo altera todo.
Victoria ante el campeón y billete al Final Six por primera vez
La velada, además, tuvo premio completo. Casademont Zaragoza se enfrentaba a las vigentes campeonas, ZVVZ USK Praha, y consiguió la victoria para alcanzar el Final Six por primera vez. No es un matiz: es un salto de pantalla en el relato europeo del equipo.
El triunfo contra las actuales campeonas elevó la dimensión de la noche. A veces hay récords de público que se quedan en lo simbólico. Aquí no. Casademont Zaragoza ganó y convirtió el récord en un pasaporte deportivo: una clasificación histórica, con la sensación de que el ambiente no fue un decorado, sino parte del impulso.
El contexto también añade una capa emocional. La temporada pasada, como anfitrión, el equipo se quedó a las puertas y lo vivió como una oportunidad dolorosamente perdida. Esta vez, en su estreno real en el gran escenario, Casademont Zaragoza no dejó pasar el tren. Y lo hizo con una noche que, por atmósfera, ya garantiza algo: en el Final Six habrá debut, pero no habrá timidez.
El factor afición: una noche que ya es parte del relato
En el baloncesto europeo hay partidos que se ganan en la cancha y otros que se construyen en el ambiente, desde mucho antes del salto inicial. Lo que ocurrió en Zaragoza fue eso: un partido convertido en cita colectiva. Casademont Zaragoza encontró una grada que no fue solo ruido, sino identidad.
La crónica de la noche también dejó un detalle que simboliza ese espíritu. Entre los asistentes estaba Evelyn, internacional japonesa y hermana de Stephanie Mawuli, que se sumó al clima especial de una jornada que ya apunta a “día señalado” para el club. Es una de esas imágenes que resumen lo que pasa cuando un equipo engancha: la familia, el viaje, la presencia, el apoyo visible.
Ese tipo de momentos no suele cambiar una temporada por sí solo, pero sí cambia la forma en que se vive. Y para un proyecto que quiere crecer en Europa, convertir un partido decisivo en una fiesta deportiva no es un adorno: es parte de la consolidación.
Casademont Zaragoza se marcha de esta eliminatoria con dos victorias en una: la del resultado y la del relato. La primera abre una puerta. La segunda deja huella.
Lo que significa para Casademont Zaragoza y para la Euroliga femenina
Que Casademont Zaragoza firme la tercera mayor asistencia de la historia de la competición habla del club, pero también del momento que atraviesa el baloncesto femenino cuando se le ofrece un evento con importancia real y un contexto de verdad. Las gradas responden cuando sienten que lo que ocurre importa.
En Zaragoza importó. Por el rival, por el premio, por la herida reciente de la temporada anterior y por el hambre de un debut europeo con peso. Casademont Zaragoza mezcló todos esos ingredientes y el resultado fue una noche redonda.
A partir de ahora, el equipo entra en una fase nueva. El Final Six será su primera vez, sí. Pero llega con una garantía: la atmósfera ya está a la altura. Y cuando un equipo descubre que puede mover a 9.215 personas para un partido europeo, la escala mental cambia.
Porque esa cifra no es solo un número. Es un mensaje: Casademont Zaragoza ha entendido cómo se construye una noche europea. Y lo ha hecho a lo grande.
