Rondaban las 11:30 del 28 de abril de 2025 en la Caja Mágica cuando, esperando una conexión para entrar en directo para Movistar + Victoria Collantes observó como los tornos de entrada cedían. “Al mismo tiempo la llamada que tenía prevenida para que me dieran paso también se colgó, también la de mi cámara”.
En principio no le dieron importancia, “al poco nos informaron que en Tres Cantos en el control central se había caído todo el sistema y que nuestra presentadora, Sara Giménez se había quedado atrapada en el ascensor“, rememora Collantes de una jornada que no sabían, sería histórica.
Atrapada en un ascensor
Sara se disponía a entrar en el plató “me acuerdo que además iba haciendo un video cuando de repente el ascensor se paró y dejé de hablar y grabar, claro”, nos cuenta la presentadora que estuvo retenida una media hora “menos mal que no soy claustrofóbica”, matiza de una media hora en “encierro”.
A los pocos metros Aitor Gómez se preparaba para el inicio de la jornada, desde la radio del Mutua Madrid Open. Cuando empezó a ser consciente del caos, “llamé a mis padres a Vitoria para saber si estaban bien y me confirmaron que ellos tampoco tenían luz. Lo que me sobrevino después fue una impotencia tremenda porque a mi lo que me nacía era poder contarlo todo en la radio, en Ondacero, pero no teníamos medios para ello”.

“Después me empezó a llegar la preocupación porque mi mejor amigo tuvo un choque leve con la moto y reparé en la magnitud que podía tener el hecho de no haber semáforos. La impotencia empezó a ser más personal”.
Allí estaba también el periodista y presentador Fran Guillén. Con su humor habitual trató de hacer más llevadera la espera, “¡pero como se va a acabar el mundo sin una Champions del Atleti!”, arrancando las carcajadas de los que empezaban a estar más temeroso.
El puesto de la radio, de cara al público en la Caja, empezó a convertirse en un improvisado punto de información, tranquilizando a los aficionados que comenzaron a agolparse en el mostrador de la radio tratando de recabar información. Un quantum (aparato inalámbrico de radio) entregado a Ángel García Múñiz, periodista de Cope, hizo que lo que se estaba viviendo en el Mutua Madrid Open llegase a otros puntos del país.
Aitor Gómez recuerda como empezaron a conocer las circunstancias de quienes pensaban pasar una jornada de tenis. “Había unos señores de Alicante que no sabían como tenían que volver a Atocha, recuerdo una familia de Bélgica con tres niñas pequeñas que no hablaban castellano y que tenían el hotel muy lejos de allí”.
El apagón en las pistas
En la pista central estaba la narradora de Eurosport Marta Sánchez Bellas grabando una pieza para el programa del torneo. “Estaba con un cámara de repente vimos como se apagaba el marcador y se paraba en el centro de la pista la spider (la cámara que da el plano aéreo)”, “tuvo que detenerse el partido porque aunque había luz natural la cámara se podía llevar un pelotazo” nos cuenta Marta quien ya tuvo que usar linternas para acceder a la redacción situada en el piso -1 de la Caja Mágica. “Yo me puse la radio en el móvil y empezamos a enterarnos de todo el revuelo. Recuerdo que llamé a mis padres para que fueran a por mis hijos al cole”, rememora Marta.
Cuando sobrevino el apagón algunos partidos habían empezado, como el de Mirra Andreeva. La pupila de Conchita Martínez tuvo que acabar su encuentro sin apoyo tecnológico, con el juez cantando los puntos a viva voz. Una vez que concluyó, la tenista rusa sacó el UNO y aprovechó el famoso juego de cartas para distraerse con su equipo.
Si pudo acabar su partido Coco Gauff que durante su entrevista post partido tras vencer por 6-4 y 6-2 a Belinda Bencic pensó que el fallo del micrófono era algo puntual. Cuando volvió al vestuario tampoco había agua por lo que tuvo que sustituir la ducha “por unas toallitas húmedas y poco de mi perfume” reconocía en los micros del torneo ese día mientras compartía en sus redes cómo unos cuantos jugadores improvisaron con unas velas.
La norteamericana mantuvo el buen humor toda la jornada de apagón y hasta tuvo que volver algunas calles andando hasta el hotel Eurobuilding donde se alojaba, en Padre Damián, debido al colapso que surgió en Madrid aquella jornada.
La Caja Mágica sin luz
“Había que recopilar efectivo porque claro, empezamos a tener hambre“, recuerda Victoria. “Rodilla empezó a repartir los sandwiches que sin frío no podían seguir guardando”, “hicimos acopio con algunas galletas y chucherías” apunta Aitor.
Cayó la tarde y con el público ya desalojado, muchos de los periodistas no podían marcharse. Algunos temerosos del atasco, otros sin GPS, otros que preferían esperar en el campamento base a que volviese a haber electricidad para conducir. “Yo tengo un coche eléctrico y con carga hasta la mitad, así que tenía dudas si iba a poder llegar hasta mi casa”, recuerda Gómez.
“Fue caótico pero lo recuerdo con cariño porque pasamos mucho tiempo juntos que normalmente con las grabaciones no nos da tiempo“, asegura Marta de una jornada que hoy cumple un año con la capital, de nuevo, volcada en el tenis.
