Son las diez y media de la mañana en Mendoza, (Argentina), Marisol Blaise y Morena Agüero se preparan para la sesión de gimnasio. Como cada día, de lunes a viernes, acuden al club dos veces, porque las horas que les dan para ejercitarse son las primeras y las últimas del día.
Así, después de la escuela vuelven para completar dos horas de técnica, que acaban a las 22h de la noche. “Nos ponen peores horarios que a ellos“, nos reconocen con timidez. No suena a queja, más bien a resignación de quienes saben que para hacer lo que más les gusta, tienen que ir dos veces diarias a las instalaciones buscando los huecos libres.
Cinco jornadas y un sueño por delante
El esfuerzo tampoco lo miden en horas diarias, les quedan cinco jornadas por delante y se están jugando quedar clasificadas o no en la liga, un objetivo que si marca la diferencia. Así que el esfuerzo en este tramo de temporada es innegociable.
“Dedican mucho tiempo y sacrificio, nos comenta Maximiliano Muñoz, director técnico, quien desde hace dos años se encarga del equipo femenino del club. A pesar de estar en la primera categoría es un equipo muy joven, “el 70% tiene entre 13 y 18 años“, relata de un grupo aún inexperto pero que juegan una liga profesional.
La gran diferencia con los equipos más fuertes de la Primera Mendocina, su liga doméstica, es que el Argentinos de Mendoza lo hace sin cobrar. “Ellas no sólo no reciben un salario, pagan su cuota para jugar” nos explica Muñoz.
Una pasión innegociable
Para Marisol el fútbol fue algo que eligió a pesar de los deseos de su madre Deborah. Profesora de danza, tenía otros planes pensados para su hija, “pero yo lloraba cuando era pequeña y me hacían bailar” recuerda, fue encontrarse con la pelota y tenerlo todo, de pronto, muy claro. “A mi mamá le costó, pero luego entendió que esto es lo que más me gustaba, ahora viene a verme todos los partidos”, nos cuenta de un caso muy común. “Ahora mi sueño sería poder devolverles a ellos todo el esfuerzo que han hecho por mí”.

El caso de Morena fue algo distinto, de padre muy futbolero, sus dos hijas siguieron sus pasos en el deporte rey y llegaron a sendos equipos de fútbol. “Ahora mi hermana mayor lo ha tenido que dejar porque ha sido mamá“, explica. Esa es otra de las causas por las que muchas mujeres se ven obligadas a dejar el fútbol.
Su sueño pasa por “jugar algún día en algún club grande de Europa“, confiesa Marisol quien creció admirando a Estefania Banini, que salió muy jovencita de Argentina para acabar capitaneando la selección tras haber pasado y brillado por ligas como la chilena o la española.
El mensaje a Leo Messi
Con el astro argentino en activo brillando con luz propia en Oviedo, Marisol y Morena reconocen que uno de los días más felices de su vida se lo regaló Leo. Con 17 y 19 años respectivamente habían oído grandes historias de aquella Copa del Mundo conquistada por Maradona, pero pudieron experimentarlo en sus carnes hace casi cuatro diciembres.
“Recuerdo estar en casa de mi abuela, toda la familia viéndolo y llorar mucho cuando acabó”, los “festejos en Mendoza” son algo que ninguna olvidarán.
Para ellas Messi no solamente es la gran estrella del fútbol argentino, es también un ejemplo de cómo siendo el mejor se puede hacer por los demás. “A mi ya me lo dio todo”, subraya Morena, pero “aún más desde que he sabido que está también empujando por el fútbol femenino”.
Messi ha apostado porque las mujeres puedan jugar y para ellas eso, es casi lo mejor de nuevo Princesa de Asturias de los Deportes. “ahora que sabemos esto, aún le admiro más”, confiesa Marisol.
Mientras coronan a su ídolo en la capital asturiana, el Argentinos de Mendoza seguirá peleando por cumplir sus metas. Seguir disfrutando, a pesar de todo, de que ruede el balón.

