FÚTBOL

Siete scudetti desde Cerdeña: Sassari Torres, el club más laureado del fútbol femenino italiano

Desde una isla y lejos de los focos, un club forjó una hegemonía que convirtió la periferia en centro del juego.

En la historia del fútbol femenino italiano hay un nombre que se mantiene firme frente al paso del tiempo y a los cambios del juego: la Torres de Sassari. En una Serie A Femminile cada vez más profesionalizada y dominada por grandes escudos del calcio en la última década, el club sardo conserva un lugar único en el palmarés. Siete scudetti lo convierten en el equipo más laureado del campeonato, una cifra que trasciende lo puramente deportivo. Es el reflejo de una hegemonía forjada desde la periferia, en una época en la que el fútbol femenino se abría camino lejos de los focos mediáticos, sin grandes patrocinios ni estructuras profesionales.

Un imperio nacido en Cerdeña

La historia de la Torres de Sassari es la de una épica construida desde la periferia. Fundada en 1980, en el norte de Cerdeña, nació en un tiempo en el que el fútbol femenino italiano apenas comenzaba a tomar forma y sobrevivía gracias al esfuerzo de clubes modestos y al compromiso de estructuras casi voluntarias. Bajo su denominación original, A.C.F. Delco Costruzioni Sassari, la entidad avanzó con pasos firmes, consolidando un proyecto competitivo que la llevó a debutar en la Serie A en 1990, tras ascender desde la Serie B.

Lejos de los grandes centros urbanos del calcio, la Torres forjó su identidad desde el aislamiento geográfico. Cada desplazamiento al continente implicaba un desafío logístico y económico, pero también ayudó a moldear un carácter reconocible: equipos sólidos, competitivos y con una fuerte identidad colectiva. Ese ADN, basado en la cohesión y la resistencia, sería clave para explicar su crecimiento y su posterior dominio.

El punto de inflexión llegó en la temporada 1993/1994, cuando la Torres conquistó el primer scudetto de su historia. Aquel título supuso un cambio de estatus definitivo: el club dejó de ser una revelación para convertirse en una referencia del fútbol femenino italiano. A partir de ahí, el palmarés no dejó de crecer hasta alcanzar siete títulos de liga, distribuidos en dos grandes ciclos de hegemonía.

El primero se produjo entre 1999 y 2001, con los campeonatos de 1999/2000 y 2000/2001, temporadas en las que la Torres firmó además dobletes, añadiendo la Copa de Italia a la liga. El segundo ciclo fue todavía más contundente: cuatro scudetti consecutivos entre 2009/2010 y 2012/2013, una racha que la consolidó como el equipo a batir en plena transición del campeonato hacia un escenario cada vez más competitivo y exigente.

Pioneras del fútbol europeo

La Torres de Sassari no solo marcó una época en el fútbol femenino italiano, también abrió camino más allá de las fronteras nacionales. Tras sus éxitos a comienzos del nuevo milenio, el club sardo se convirtió en el primer equipo italiano en disputar la UEFA Women’s Cup, la competición que sentó las bases de la actual Champions League femenina. Aquellas participaciones europeas supusieron un salto de visibilidad para un fútbol femenino italiano que, durante años, compitió más desde la resistencia y el esfuerzo colectivo que desde el favoritismo.

En el plano nacional, la hegemonía de la Torres fue igualmente transversal. Su dominio no se limitó a la Serie A: el club acumuló ocho Copas de Italia, además de supercopas y otros títulos domésticos, consolidándose durante años como la entidad más ganadora del país en el conjunto de competiciones femeninas. Un logro aún más significativo si se tiene en cuenta su ubicación insular y los recursos limitados con los que compitió frente a clubes del continente con mayores estructuras y presupuestos.

Símbolos eternos del club

Hablar de la Torres de Sassari es hablar de futbolistas que forman parte del imaginario colectivo del fútbol femenino italiano. También de nombres propios que marcaron una época. En el escenario europeo, las cifras ayudan a dimensionar su legado ofensivo: Patrizia Panico, una de las grandes leyendas del calcio femenino, encabeza la lista de máximas goleadoras del club con 17 tantos, seguida por Silvia Fuselli (11) y Sandy Iannella (10). Delanteras decisivas, habituadas a aparecer en los momentos de máxima exigencia y a sostener al equipo cuando el margen de error era mínimo.

Patrizia Panico, exfutbolista y entrenadora. Jugó en el ASDC Torres entre 2010 y 2014
@panicopatrizia_

Pero el impacto de la Torres va más allá de los registros goleadores. Durante años, el club fue un polo de atracción para talento internacional y, al mismo tiempo, un espacio clave de formación para futbolistas italianas que acabarían consolidándose en la selección nacional. Sin el respaldo de grandes marcas ni presupuestos elevados, la entidad sarda supo construir un entorno competitivo capaz de atraer y desarrollar talento, una de las claves menos visibles, pero más determinantes de su prolongado éxito.

Cuando ganar no basta

El giro más amargo de la historia de la Torres de Sassari llegó a mediados de la década de 2010. Tras años dominando el fútbol femenino italiano, el club quedó atrapado en problemas económicos y administrativos que le cerraron la puerta de la Serie A 2015/2016 al no obtener la licencia necesaria. La caída fue tan repentina como reveladora: justo cuando el fútbol femenino italiano comenzaba a crecer en inversión, visibilidad mediática y respaldo institucional, el club más laureado del país desaparecía del primer plano competitivo.

Las jugadoras del ASD Women Torres antes de un partido
@womentorrescalcio

Desde entonces, el legado deportivo de la Torres ha encontrado continuidad a través de nuevas estructuras, aunque lejos de la élite. En 2025, el equipo que recoge su herencia compite en la Serie C, la tercera categoría nacional, un escenario que refleja con claridad la paradoja de su historia reciente. La Torres fue un pilar en la construcción del campeonato, pero no logró adaptarse al salto definitivo hacia el modelo plenamente profesional que hoy define a la Serie A Femminile.

Juventus, al acecho del trono

En el escenario actual del fútbol femenino italiano, el principal perseguidor en el palmarés tiene nombre propio: Juventus Women. Fundado en 2017, el proyecto bianconero irrumpió con una fuerza inédita y una estructura plenamente profesional, convirtiéndose en el emblema del nuevo orden. En apenas unos años ha acumulado seis títulos de liga, incluidos cinco consecutivos entre 2017/2018 y 2021/2022 y uno más en 2024/2025, apoyado en inversión, planificación y una marca global con enorme capacidad de atracción.

Por detrás, el mapa histórico mantiene a Lazio y Verona/Bardolino como referencias del pasado, ambos con cinco scudetti, mientras que la Roma, campeona en 2022/2023 y 2023/2024, encarna el presente y el futuro inmediato de una liga en plena expansión. Un contexto cada vez más competitivo que subraya el contraste: nuevos gigantes empujan con fuerza, pero en la cima del palmarés la Torres de Sassari sigue marcando el listón histórico.

La referencia eterna

En 2025, la Torres de Sassari ya no marca el ritmo sobre el césped, pero sigue ocupando un lugar central en la memoria del fútbol femenino italiano. Sus siete scudetti continúan siendo el listón histórico del campeonato, una referencia que el paso del tiempo no ha conseguido borrar. Más allá de los títulos, la Torres encarna una idea que trasciende los resultados: la de un club capaz de cambiar el mapa del fútbol femenino desde una isla, sin grandes focos ni presupuestos millonarios, apoyado únicamente en la constancia, el talento y la ambición de ganar.

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