La Supercopa de España se ha convertido en territorio azulgrana. Desde que el torneo adoptó su formato actual, el FC Barcelona ha levantado cinco títulos (2020, 2022, 2023, 2024 y 2025). Ha alcanzado seis de las siete finales disputadas y encadena cuatro consecutivas ganadas. Este sábado 24 de enero, en Castalia, Castellón, las blaugranas disputarán su quinta final seguida, con el objetivo de ampliar una dinastía que no tiene precedentes en el fútbol femenino español. El Clásico ante el Real Madrid vuelve a ser el escenario donde el Barça defiende su reinado.

El equipo llega a esta nueva cita decisiva tras una semifinal exigente, resuelta con una remontada de carácter ante el Athletic Club (3-1). Aquel partido, que se torció tras una expulsión, volvió a mostrar la capacidad del Barça para competir incluso en la adversidad. La Supercopa, lejos de ser un título menor, se ha transformado en un símbolo del dominio azulgrana y en una competición donde el equipo ha impuesto su autoridad con resultados contundentes y actuaciones memorables.
Una final con historia reciente
La hegemonía del Barça contrasta con la ambición del Real Madrid, que superó al Atlético (3-1) en semifinales y llega a Castellón decidido a romper una barrera que se resiste. De los 22 Clásicos disputados, el conjunto blanco solo ha logrado una victoria, pero la final ofrece un contexto diferente, donde el pasado pesa menos y el presente lo decide todo. Para el Madrid, esta Supercopa es la oportunidad de cambiar el relato, para el Barça, de reafirmarlo.

La final también tiene un componente de transición en el banquillo azulgrana. Pere Romeu afronta su primera gran final como primer entrenador del Barça. A sus 32 años, el técnico ha dado continuidad al modelo heredado de Jonatan Giráldez, manteniendo la identidad basada en la posesión, la presión alta y la gestión inteligente de la plantilla. Su debut en finales llega tras demostrar personalidad y liderazgo en momentos límite, especialmente en la semifinal jugada con diez futbolistas durante toda la segunda parte.
Bajas, ajustes y mentalidad colectiva
El contexto no es ideal. La sanción de Kika Nazareth y la baja prolongada de Aitana Bonmatí obligan a reajustes en un equipo acostumbrado a dominar desde el balón. La ausencia de la triple Balón de Oro, fuera desde noviembre por una fractura de peroné, resta creatividad y liderazgo en el centro del campo. Pero abre la puerta a más responsabilidades para Alexia Putellas,Clara Serrajordi, Patri Guijarro y Vicky López entre otras. El Barça ya ha demostrado que sabe reinventarse sin perder su esencia.

En ataque, Ewa Pajor y Caroline Graham Hansen están llamadas a marcar diferencias, con Salma Paralluelo y Clàudia Pina como alternativas para romper líneas. En defensa, la experiencia de Irene Paredes, Mapi León y Ona Batlle sostiene a un equipo que se apoya en su fortaleza colectiva para superar las ausencias. La consigna es clara: competir como bloque para seguir ganando.
Castalia y el peso de la dinastía
Castellón será testigo de otra noche grande para el fútbol femenino español. La Supercopa vuelve a medir a los dos proyectos más potentes del país en un escenario neutral, con un título y un mensaje en juego. El Barça llega con la historia de su lado, con una dinastía construida en finales y con la convicción de que este torneo también le pertenece. A las 19:00 horas, Castalia dictará si la hegemonía azulgrana sigue intacta o si el Clásico inaugura un nuevo capítulo.


