En PeleLate, Ana Peleteiro cambia el ritmo del deporte por el de la palabra. Deja a un lado la pista y el cronómetro para ponerse al frente de un espacio de conversación serena, pensado para escuchar, reflexionar y dar voz a historias que rara vez encuentran hueco en los formatos convencionales. El programa se presenta como un late show de espíritu híbrido, sin estructuras rígidas, donde conviven entrevistas, experiencias personales y debates sociales atravesados por una mirada muy concreta: la de quien ha conocido el éxito, la presión constante y también la fragilidad.
Desde sus primeros episodios, PeleLate deja claro que no persigue la polémica fácil ni el titular efímero. Su apuesta pasa por nombrar lo que suele quedar fuera del foco: identidad, racismo, salud mental, maternidad, duelo o presión social. Peleteiro rehúye el papel de figura intocable y conduce las conversaciones desde la experiencia y la escucha, consciente de que ocupar un espacio y poner palabras a ciertas realidades también es una forma de transformar el relato colectivo. Cada domingo a las 20:00, el programa suma un nuevo episodio a esa conversación.
Identidad más allá de origen
Uno de los pilares de PeleLate es la conversación sobre identidad y racismo estructural, abordada desde la experiencia y no desde el eslogan. A través de entrevistas con artistas y creadores racializados, el programa explora cómo se construye, o se cuestiona, el sentimiento de pertenencia en una sociedad que sigue preguntando “de dónde eres” incluso a quienes han nacido y crecido en ella.
Las charlas van más allá del racismo explícito y señalan formas más sutiles, pero igual de persistentes: los silencios, las expectativas impuestas, la extranjerización constante o la presión por comportarse “mejor” para ser aceptado. Ana Peleteiro enlaza estos testimonios con su propia vivencia, reconociendo crisis de identidad y la dificultad de definirse cuando el entorno te empuja a habitar siempre un espacio intermedio.

Lejos del discurso victimista, el mensaje que atraviesa PeleLate es otro: la presencia también es una forma de resistencia. Contar historias distintas, mostrar acentos y trayectorias diversas y ocupar espacios desde la normalidad se plantea como una herramienta real para transformar un relato que durante demasiado tiempo ha tratado estas realidades como excepciones.
El miedo al mañana
En el programa las tensiones entre generaciones se abordan sin simplificaciones ni enfrentamientos artificiales. El programa pone sobre la mesa cuestiones como la jubilación, la precariedad laboral o la llamada “microjubilación”, analizando el choque de expectativas entre jóvenes y mayores desde una perspectiva más amplia y menos culpabilizadora. La pregunta no es quién trabaja más o quién descansa menos, sino qué modelo laboral y social está generando una sensación permanente de inseguridad.
A lo largo de estas conversaciones aparece un temor compartido: el miedo a no llegar, a no poder sostener el futuro y a vivir siempre en desventaja. Se señala también cómo la comparación constante, amplificada por las redes sociales y los discursos simplistas, acaba debilitando el bienestar colectivo. Frente al señalamiento individual, el programa invita a desplazar el foco hacia la responsabilidad común y la búsqueda de soluciones que no enfrenten, sino que conecten.
El cansancio de poder con todo
La salud mental se aborda como una realidad compleja y cotidiana. A través de conversaciones con profesionales y testimonios personales, Ana Peleteiro pone sobre la mesa cuestiones como la autoexigencia, el trauma, la ansiedad o la banalización del malestar emocional. El programa cuestiona la deriva de convertir el sufrimiento en contenido viral y el uso del humor como refugio para tapar heridas que siguen abiertas.

Las charlas también inciden en las dificultades reales para acceder a terapia, los límites del discurso del autocuidado y esa frontera difusa entre cuidarse y aislarse del mundo. Frente al mensaje simplista del “puedes con todo”, el programa propone una mirada más honesta y menos complaciente: no todas las personas parten del mismo lugar y sanar no es un camino recto ni idéntico para todos.
Romper el silencio
Uno de los pasajes más íntimos y contundentes de PeleLate llega cuando Ana Peleteiro habla abiertamente de su aborto en 2025. Lo hace sin dramatismos innecesarios ni rodeos, explicando por qué decidió contarlo en público: porque del mismo modo que se celebran las buenas noticias, también es necesario nombrar las pérdidas.
Peleteiro describe el impacto físico y emocional del proceso, la culpa que aparece incluso cuando no existe responsabilidad alguna y la sensación de soledad que acompaña a muchas mujeres en estas situaciones. Relata cómo, al buscar referentes y testimonios similares, apenas encontró relatos visibles, una ausencia que terminó de empujarla a compartir su experiencia para que otras mujeres no tuvieran que atravesar ese camino en silencio.
Insiste en una idea central: el aborto sigue siendo frecuente, pero continúa envuelto en tabú. Hablar de ello no implica recrearse en el dolor, sino romper un silencio que, lejos de proteger, profundiza el duelo y aísla a quienes lo viven.
Mirar a 2026 sin prisas
En contraste con el relato del duelo, la atleta también habla sobre su nuevo embarazo, vivido desde un lugar muy distinto. No aparece como un “final feliz” que borra lo anterior, sino como una experiencia atravesada por la memoria, el miedo y una prudencia inevitable tras lo vivido. El programa evita el relato edulcorado y muestra un proceso real, marcado por la conciencia del cuerpo y del tiempo.
Desde su condición de deportista profesional, Peleteiro reflexiona sobre la conciliación, la presión por volver, la relación con su propio cuerpo y la importancia de escucharse sin culpa. De cara a 2026, deja claro que el embarazo no implica una renuncia, sino una reorganización vital y profesional. La maternidad, insiste, no anula la ambición ni el proyecto deportivo, pero sí obliga a revisar ritmos, expectativas y prioridades.
Al compartir este proceso en primera persona, se amplía el relato habitual sobre las mujeres en el deporte y ofrece un referente poco frecuente: el de una atleta que habla de maternidad sin ocultar las dificultades, sin épica forzada y sin romantizar un camino que también exige pausas y ajustes.
La conversación como punto de partida
En sus primeros episodios, el programa deja claro que su apuesta no pasa por la espectacularización, sino por la conversación con sentido. Ana Peleteiro utiliza su voz para abrir preguntas más que para imponer respuestas, convencida de que poner nombre a ciertas realidades como el racismo, el duelo, el miedo o la maternidad es el primer paso para que dejen de ser invisibles.
Lejos de buscar la excepcionalidad, PeleLate aspira a algo tan sencillo como ambicioso: normalizar conversaciones que todavía incomodan. Hasta que eso ocurra, el programa se consolida como un espacio donde las historias se cuentan sin prisas, se escuchan con respeto y se sostienen desde la verdad.


