Tras el accidente ferroviario ocurrido este domingo en Adamuz (Córdoba), que involucró a dos trenes y que ha dejado hasta ahora 39 víctimas mortales y 152 heridos, además de poner sobre la mesa la incógnita de la causa del accidente, otra pregunta se impone: cómo se compensará a las víctimas y a sus familias a través del seguro obligatorio de viajeros y de posibles reclamaciones de responsabilidad civil.
Iryo y Renfe, las compañías afectadas, cuentan con el respaldo de AIG y Everest, respectivamente, en este tipo de pólizas que deben acompañar a todos los viajes en transporte público colectivo, ya sean urbanos o interurbanos. Se trata de un seguro que existe en España desde 1929 y que se rige por el Real Decreto de 1989, cuyo objetivo es indemnizar a los viajeros o a sus beneficiarios en caso de sufrir daños corporales durante un accidente.
En declaraciones a la prensa, la presidenta de la Asociación Empresarial del Seguro en España (Unespa), Mirenchu del Valle, calificó el accidente de “trágico” y lamentó el elevado número de fallecidos y lesionados. Asimismo, destacó que el Consorcio de Compensación de Seguros no interviene en este tipo de siniestros, lo que pone de relieve la importancia del seguro obligatorio de viajeros. “El seguro acompaña a todos los viajeros en el transporte en España con la compra de su billete. Se adquiere de manera automática y establece indemnizaciones en caso de muerte o lesiones“, explicó Del Valle.

Hasta 84.000 euros
Cada aseguradora cubre a los pasajeros de su respectiva compañía: AIG responderá por los pasajeros de Iryo. Everest, por su parte, se hará cargo de los de Renfe, convoy donde se acumula el mayor número de heridos y fallecidos. El baremo de indemnizaciones contempla un pago máximo de 72.121,46 euros en caso de fallecimiento. En caso de lesiones corporales, se aplican diferentes categorías que van desde los 2.404,04 euros hasta los 84.141,70 euros, según la gravedad de las heridas.
Aunque serán los peritos desplazados hasta el lugar del accidente los que valorarán los daños. Este cuadro de compensaciones se actualizó en julio de 2014, apenas un año después del accidente ferroviario de Santiago de Compostela, que provocó 80 muertes y 114 heridos.
El papel de Adif
Además del seguro obligatorio de viajeros, podría entrar en juego la cobertura de responsabilidad civil, una vez se determinen las causas y responsables del accidente. En este sentido, aunque Adif no opera los trenes, gestiona la infraestructura ferroviaria, incluidas las vías, estaciones y señalización. Por ello, podría tener que asumir el compromiso, si se determina que el descarrilamiento en Adamuz se debió a fallos en la vía, mantenimiento deficiente o problemas en los sistemas de seguridad.
No obstante, no se ha determinado el origen de la incidencia, será la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), un organismo independiente adscrito al Ministerio de Transportes pero con autonomía técnica, la que esclarecerá los motivos y responsabilidades del siniestro.

Responsabilidad Civil
En caso de que la investigación apunte a estas causas, como parece que ya está ocurriendo, las aseguradoras de Adif también podrían verse obligadas a asumir parte de las compensaciones a las víctimas, como ocurrió en el accidente de Angrois en 2013. Cuando la aseguradora de la gestora de infraestructuras ferroviarias, Allianz Global Corporate & Specialty, y la de Renfe, QBE, tuvieron que asumir 25 millones de euros de indemnización por la responsabilidad civil. Sin embargo, si la causa es un error operativo de la compañía ferroviaria o del conductor, la responsabilidad recaería sobre Iryo o Renfe y sus seguros correspondientes. En el caso de Iryo, la compañía cuenta con una póliza de responsabilidad civil de cien millones de euros, según refleja en sus últimas cuentas de 2024.
El siniestro de Adamuz vuelve a poner de manifiesto la importancia de estas pólizas, cuyo objetivo principal es ofrecer protección inmediata a las víctimas. Y garantizar que reciban una compensación económica sin necesidad de litigar en tribunales. Con un número todavía variable de fallecidos y heridos hacer estimaciones sobre la cuantía total del pago por perjuicios es muy precipitado. Sin embargo, el siniestro puede llegar incluso a resultar más costoso para las aseguradoras que el sucedido en Angrois.


