Aranceles, decretos y amenazas: la política económica del primer año de la era Trump

El presidente de EEUU vuelve al Foro Económico Mundial tras un año marcado por aranceles y amenazas en redes, con un impacto directo en el déficit comercial español

Hace un año el mundo vivió una sacudida. El 20 de enero de 2025 Donald Trump celebró su ceremonia de investidura. El magnate regresaba al Despacho Oval y en su toma de posesión realizó un discurso que por momentos pareció una amenaza. “No permitiremos que se sigan aprovechando de nosotros”. Un año después, el presidente de EEUU copará de nuevo el centro de atención, pero esta vez desde Davos, Suiza. Es allí donde ahora empieza el Foro Económico Mundial. Trump acude tras un primer año de mandato que no ha pasado inadvertido en 2025 y que ya está marcando los primeros compases de 2026. Este es el relato económico de ese año, marcado por la incertidumbre en los mercados, las tiranteces con los aliados y por una palabra: aranceles.

Palabra que no cayó en saco roto. Tres meses y medio después, la Administración estadounidense engalanó la Casa Blanca para celebrar el inédito Día de la Liberación. Con ese nombre se bautizó la jornada en la que Trump anunció aranceles ‘recíprocos’ a decenas de países. El estupor fue total, tanto por la fórmula (déficit comercial estadounidense con un país, dividirlo por el total de importaciones de dicho país, y dividir el resultado por dos) como por el abanico de objetivos. Se levantaron barreras comerciales con islas no habitadas o con países con los que EEUU tenía superávit comercial, como es el caso de España.

aranceles comercio eeuu trump
Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, sostiene un cartel durante un anuncio de aranceles en el jardín de rosas de la Casa Blanca.
Efe

Washington ya no es un socio comercial fiable, a juicio de muchos especialistas. Pero su fama no se debe únicamente a los aranceles, sobre los que el Supremo estadounidense se pronunciará pronto. Trump también ha dictado la actualidad económica desde su propia red social, en la que ha respondido enérgicamente a cada multa y a cada intento regulatorio de Bruselas sobre empresas estadounidenses. El efecto Trump se ha hecho notar en Bruselas a lo largo de 2025. Y 2026, a tenor de sus primeros compases, mantendrá la tendencia.

El shock comercial

Tras el golpe de abril con su Día de la Liberación, el órdago arancelario fue mutando a golpe de escalada y rectificación. Una de las grandes batallas la libró la Administración Trump con China: con un arancel recíproco de hasta el 34% que se sumaba a gravámenes previos anunciados en febrero. Eso llevó a Pekín a anunciar contramedidas, lo que hizo que durante unas semanas Trump y Xi libraran un insólito duelo comercial que acabó enfriándose, para tranquilidad de importadores y exportadores de una y otra potencia. Lo mismo sucedió con la Unión Europea, si bien la Comisión logró cerrar un acuerdo comercial en verano antes de introducir contramedida de ningún tipo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
EFE

Ahora se espera que el Tribunal Supremo de EEUU se pronuncie sobre los famosos aranceles ‘recíprocos’. Trump ha vuelto a hacer uso de su propia red social, Truth, para ser muy explícito en lo que conllevaría un fallo contrario a la legitimidad de esos gravámenes. “Estaríamos jodidos”. EEUU tendría que devolver un saldo multimillonario. Con todo, Jan Jonckheere, profesor de OBS Business School, explica a Artículo14 que los estadounidenses “tienen un plan B”. La situación para las empresas “será complicada”, pero la Administración Trump podrá imponer barreras comerciales por otras vías, sobre productos o países específicos.

La economista e investigadora principal en el Real Instituto Elcano, Judith Arnal, exploraba en un comentario en sus redes sociales algunos de esos “planes B” que podría invocar EEUU. Por ejemplo, invocar varios mecanismos de la ley de comercio estadounidense de 1974 como “puente” y base para legitimar nuevos aranceles urgentes en caso de que muchos de los vigentes decayesen. La analista también exploraba otras regulaciones estadounidenses, como la ley de expansión comercial de 1962 o la ley de aranceles de 1930 como medidas complementarias, aunque sobre esta última cuenta con “una base jurídica incierta” y ningún precedente legal “moderno y claro”.

Las otras armas de Trump

Los aranceles y el nuevo acuerdo comercial de EEUU con Europa han tenido efectos inmediatos en el saldo comercial nacional. Según el último Informe Mensual de Comercio Exterior que elabora el Ministerio de Economía, el déficit comercial de España con EEUU es de 12.018 millones (exportó 13.967 millones de euros en bienes a EEUU pero importó 25.985 millones) y ha crecido un 45% hasta octubre con respecto a los diez primeros meses del año 2024.

Pero los aranceles no son los únicos instrumentos que Washington ha tenido a su alcance para dinamitar la geoeconomía en este primer año de mandato. Solo en los 100 primeros días de mandato, Trump firmó más de 330 órdenes ejecutivas, tal y como recogía un proyecto académico de la Universidad de California en Santa Bárbara, The American Presidency Project. De esas órdenes ejecutivas, una gran mayoría eran reformas económicas: un 23,5% eran decretos relacionados con el adelgazamiento de las instituciones, un 11,3% con cuestiones energéticas, un 7,4% sobre aranceles y un 1,8% sobre Bitcoins, activos digitales y el prometido fondo soberano que avanzó Trump.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, firma órdenes ejecutivas en el Despacho Oval
EFE/EPA/YURI GRIPAS

Además de aranceles y decretos, Trump también hace uso de las amenazas. Hace apenas unos días Trump compartió en su red social una gráfica en la que se asegura que en 2024 la Unión Europea ingresó 3.800 millones de dólares en multas a grandes tecnológicas, más que lo que estas pagaron en impuestos en el Viejo Continente. “Esto es muy injusto para las grandes compañías tecnológicas y para EEUU”, advertía. No es la primera vez que Trump amenaza con represalias si Bruselas se decide a aplicar sus reglamentos digitales.

Qué esperar del segundo año

A pesar de este convulso primer año de mandato, los mercados parecen haberse inmunizado a la inestabilidad geopolítica. El moderado optimismo que se ve en los parqués contrasta con lo que se respira en los encuentros multilaterales de líderes mundiales. Y afecta, por supuesto, tanto a negocios estadounidenses como europeos. Judith Arnal, la especialista de Elcano, lo resumía a principios de año, refiriéndose a Trump. “Creo que no es consciente del daño que sus acciones y declaraciones pueden infligir a los intereses económicos, comerciales y financieros de las empresas de su país en la UE y en otras partes del mundo”.

Jan Jonckheere, el profesor de OBS Business School, lo resume así en conversación con este medio. “Que Trump iba a hacer cosas raras todo el mundo lo esperaba. Pero lo que ha sorprendido es el ritmo que ha cogido”. Los pronósticos se quedaron cortos y “lo que está claro es que va en serio”. “Quiere demostrar que EEUU es el país más poderoso… y probablemente lo sea”.

En cuestión de días empezará el reguero de titulares que el propio Trump procurará dejar en Davos. Ahora mismo solo una cosa es previsible en la Administración Trump: “Tiene sus objetivos y va a tratar de conseguirlos a toda costa”. Lo que no es tan fácil de prever es “cómo lo hará”. Jonckheere, además de docente, es consultor para exportadores. “Lo que dicen los importadores en EEUU es que por el momento la cosa aguanta. Si llegan más barreras, habrá un momento en que todo dejará de ser interesante”. 2025 ha sido el año de la toma de contacto. Lo que deparará el segundo mandato de Trump a la economía de todo el planeta solo lo sabe una persona. El propio Trump.