El fútbol femenino español está a punto de vivir algo que puede cambiarlo todo. Sphera Partners, un fondo londinense, mantiene conversaciones avanzadas para invertir en el Levante UD Femenino. Si la operación se formaliza, sería la primera presencia confirmada de capital privado extranjero en una sección femenina española. A simple vista, podría parecer una operación corporativa más. Una negociación entre un fondo y una entidad deportiva en pleno proceso de crecimiento. Nada extraordinario. Pero lo es.
Cuando el capital internacional decide entrar en una industria, no solo aporta dinero. Introduce nuevas reglas. Nuevas exigencias. Nuevas métricas. Y, sobre todo, una nueva velocidad. ¿Está el fútbol femenino español preparado para el tipo de transformación que implica la entrada de capital extranjero?
Precedentes internacionales
Mientras esa discusión empieza a tomar forma en España, otros mercados ya la resolvieron hace años. En Estados Unidos, la National Women’s Soccer League (NWSL) ha consolidado un crecimiento sostenido en audiencia, patrocinadores y valoración de franquicias. En ese proceso, el capital privado ha desempeñado un papel estructural. Fondos de inversión como Sixth Street, Seven Seven Six y Kynisca participan activamente en el diseño y expansión de la competición. El resultado es un modelo concebido para escalar.
Inglaterra ha seguido una senda de institucionalización progresiva. La Women’s Super League ha desarrollado marcos más definidos de gobernanza y estructuras que permiten atraer inversión con mayor claridad jurídica y financiera. Francia es otro caso significativo. El Olympique Lyonnais convirtió su sección femenina en referencia continental mediante una apuesta sostenida por excelencia deportiva y gestión profesionalizada.
España: industria en marcha, capital pendiente
El fútbol femenino profesional mueve en torno a 70 millones de euros anuales entre los ingresos de Liga F y los presupuestos agregados de los clubes de Primera División. La competición facturó cerca de 20 millones la última temporada. El contrato audiovisual aporta una media de 7,2 millones por campaña. El resto procede de patrocinios, acuerdos comerciales y aportaciones institucionales. La industria existe. Tiene escala. Tiene calendario estable y contrato audiovisual en vigor hasta 2027. Pero esa cifra se distribuye de forma desigual.

El reciente campeón de la Liga F, el FC Barcelona Femení, cerró la última temporada con ingresos en el entorno de los 21 millones de euros y beneficio operativo superior a los 2 millones. El Real Madrid Femenino maneja un presupuesto cercano a los 10,5 millones, con más de 8 millones vinculados a marketing y patrocinio. El Atlético de Madrid se sitúa alrededor de los 3,5 millones. Real Sociedad y Athletic Club operan en cifras similares. A partir de ahí el margen se estrecha con presupuestos entre 1,5 y 2,5 millones de euros.
El fútbol femenino español ha crecido en visibilidad y presupuesto, pero aún no ha tenido que absorber capital extranjero con exigencias de retorno y gobernanza profesionalizada. Sin embargo, ese vacío no implica falta de interés.
Capital con nombre propio femenino
Además de Sphera Partners, Mercury 13 ha situado el foco en el mercado europeo con una estrategia explícita. El grupo fundado por Victoire Cogevina y Mario Malavé anunció un plan de inversión de 100 millones de dólares destinado exclusivamente al fútbol femenino profesional. Su objetivo es adquirir participaciones mayoritarias en clubes de primera o segunda división en las principales ligas del continente.
La firma ya ha ejecutado operaciones en Italia, con la adquisición del FC Como Women, y en Inglaterra, con la compra del Bristol City Women.
En entrevistas concedidas en España a finales de 2025, Cogevina señaló que el mercado español es uno de los más atractivos por nivel competitivo y potencial de profesionalización, aunque no confirmó ninguna operación concreta en curso. “El mejor fútbol femenino sobre la cancha está en España. Es un mercado muy interesante y está en un momento fundamental para su profesionalización”, señaló.
Kynisca, un referente

Pero si hay un fondo que hoy marca la referencia mundial en la inversión en fútbol femenino, ese es el liderado por Michele Kang. La empresaria surcoreana-estadounidense ha pasado en pocos años de adquirir una franquicia en crisis a construir una estructura multiclub en tres mercados estratégicos. A través de Kynisca controla Washington Spirit en la NWSL estadounidense, Olympique Lyonnais Féminin en Francia y London City Lionesses en Inglaterra.
En 2025 anunció una inversión adicional de 30 millones de dólares destinada a fortalecer infraestructura, alto rendimiento y liderazgo femenino dentro del sector. Ese mismo año asumió la presidencia del Olympique Lyonnais, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia del club. Forbes la situó en el puesto 28 de su lista 2025 de mujeres self made más ricas de Estados Unidos. Su modelo no consiste en participar como socio minoritario. Consiste en controlar, coordinar y profesionalizar. Estándares comunes de gestión. Inversión directa en instalaciones. Sinergias deportivas y comerciales entre clubes.
Potencial
En España, el talento está y la audiencia crece. Liga F se aproximó a los 400.000 espectadores acumulados en estadios y superó los 6,7 millones de audiencia televisiva en la última temporada. El crecimiento existe. Y el interés de los fondos también. Mientras tanto, las previsiones internacionales ayudan a entender por qué el capital tiene interés en este mercado. El informe conjunto de Nielsen Sports y PepsiCo prevé que el fútbol femenino superará los 800 millones de aficionados en 2030, con un crecimiento del 38% respecto a los niveles actuales.
En términos financieros, esa previsión anticipa expansión de ingresos audiovisuales, mayor competencia por activos estratégicos y presión al alza en la valoración de clubes. Como dijo hace unos meses Michele Kang, “women’s football is a movement, not a moment”. En su diagnóstico, la industria ya no necesita visibilidad puntual, sino capital disciplinado y estructuras capaces de sostener el crecimiento.
