En España, muchos de los modelos de vehículos más robados son los deportivos y los SUV. Algo parecido sucede en Alemania, con los SUV premium. Pero hay algo que llama la atención: el robo de los coches eléctricos, a pesar de su valor, cae al fondo de las listas de tipos de coches más usurpados.
Un jefe de la policía en Alemania ha explicado los motivos por lo que esto es así, mostrando las fuertes capacidades de seguridad de los EV.
Por qué no hay casi robos de coches eléctricos

Parece que la delincuencia ha desviado su atención de los vehículos eléctricos.
Esto es algo que ha notado en las estadísticas Henning Hauswald, uno de los jefes de la Oficina de Policía Criminal del Estado de Sajonia (Alemania). De acuerdo con los datos a los que tiene acceso, la mayoría de crímenes relacionados con coches tienen que ver bandas organizadas.
En primer lugar, el jefe afirma que este tipo de organizaciones intentan sacar rápidamente los coches de los países como Alemania hacia otros, a menudo los de Europa del Este.
Y, para empezar, los vehículos eléctricos cuentan con diversos sistemas de geolocalización con GPS y 5G. Al estar siempre conectados a Internet, tanto los propietarios como los fabricantes pueden acceder al instante a cualquier movimiento no autorizado con mucha precisión. Incluso pueden identificarse si se conectan a una estación pública de carga.
Por lo tanto, el riesgo de que la policía pueda rastrear rápidamente los desplazamientos es muy grande respecto a los vehículos de combustión. Al menos, los no tan recientes.
Además, existe otra gran cuestión a tener en cuenta para los criminales: la autonomía. Al intentar alejar el coche del área del crimen, es posible encontrarse con uno con poca carga. Por tanto, puede que no llegue muy lejos. Y, como indica Hauswald, estos ladrones “no tienen tiempo de parar en una estación de carga”.
Por no hablar de que, aunque la tuvieran, muchos de los países a los que habitualmente se llevan los vehículos no poseen una infraestructura de carga pública desarrollada. Asimismo, la demanda de los EV en estos lugares es realmente baja.
El problema de las piezas y el futuro de la seguridad en los EV

Finalmente, el alto cargo policial alemán señala que tampoco existe una gran rentabilidad en el robo de los coches eléctricos. Además de la mencionada baja demanda el desguace para venta de piezas tampoco es contemplado por los ladrones.
Los vehículos eléctricos no poseen tantas piezas sujetas al desgaste como aquellos con motor de combustión. Estamos hablando de turbos, cajas de cambio, inyectores… Los motores eléctricos son más simples, y mucho más duraderos.
Adicionalmente, el único componente realmente caro y llamativo es la batería. Pero resulta que esta es la parte más difícil de manipular de todo el coche.
Las baterías cuentan con un número de serie único, el cual cuenta con una vinculación digital al chasis del vehículo al que pertenece. Por tanto, el software del fabricante puede bloquearla automáticamente si detecta una instalación no autorizada. Y la mayoría de bandas organizadas no tienen ni las capacidades, ni los recursos para sortear dicho bloqueo.
A estos apuntes de Hauswald, hay que sumarles los nuevos sistemas de seguridad de las casas. La amplia presencia de cámaras, como las grabaciones 360º del Modo Centinela de Tesla, dejan un registro completamente remoto de cualquier intento de robo.
Asimismo, hay vehículos que pueden dejarse inservibles de manera remota, como si de una tarjeta de crédito se tratase. Así que la idea de intentar un robo es muy poco atractiva para los ladrones.
Por ahora, los propietarios y las propietarias de los EV pueden respirar más tranquilos. El tiempo dirá si las bandas organizadas son capaces de adaptarse y sortear todos estos inconvenientes. Pero, paralelamente, los fabricantes también irán incrementando sus medidas de seguridad antirrobo.
