Cuando viajas a Galicia y buscas disfrutar comiendo puedes elegir entre descubrir nuevos sabores o quedarte en la zona de confort. Ante la duda, ambas opciones no son incompatibles en Aghro da Corna, un restaurante de Rianxo donde la tradición y el producto de la ría comparten la misma mesa.
En pleno corazón de las Rías Baixas y a pocos metros de la ría de Arousa, este restaurante apuesta por el pescado y el marisco fresco de la zona como protagonistas de una carta pensada para disfrutar del producto gallego sin demasiados artificios. Lubina, mejillones, berberechos, navajas y pescados salvajes como la breca o el salmonete son algunas de las opciones que pueden llegar a la mesa.
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Y no hace falta ser un experto en pescado ni lanzarse necesariamente a probar algo nuevo para acertar. El personal no va a juzgar tus conocimientos sobre el producto autóctono porque te explicará qué es típico, qué pescado tienen ese día y qué merece la pena probar.
Tampoco hay que innovar si el comensal no lo busca. La carta permite quedarse en sabores conocidos con unas croquetas, pulpo o incluso huevos rotos. Parte del atractivo de Aghro da Corna consiste precisamente en dejarse aconsejar por su equipo y, si ese día no apetece experimentar, también existe la opción de elegir sin remordimientos una tosta de burrata.
Pescado fresco a pocos metros de la ría
Situado cerca de la plaza de Rianxo, Aghro da Corna combina una estética desenfadada y actual con una cocina vinculada a la tradición marinera de la localidad. El resultado es un espacio contemporáneo en el que el verdadero protagonismo sigue estando en el plato, pero sin olvidar la esencia del lugar. Una combinación entre la Galicia más moderna y la más tradicional. Aghro da Corna comienza su actividad desde primera hora de la mañana. Además de comidas y cenas, ofrece desayunos con café, bizcocho casero y una carta con diferentes opciones.
Los pescados salvajes suelen encontrarse entre las opciones de mayor precio, pero llegan acompañados de una guarnición abundante y hortalizas frescas. También hay pequeños detalles que marcan la casa, como el aceite utilizado para el aliño, propiedad del restaurante y que también se puede probar acompañado de pan.
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El restaurante cuenta, además, con varios espacios. Se puede tomar un refresco o desayunar en su terraza o hacerlo en la primera planta. En la planta baja, junto a la cocina, el ambiente se vuelve más íntimo, con luz tenue y elementos decorativos que recuerdan la relación de Rianxo con el mar. Los pequeños corales utilizados como centros de mesa son uno de esos detalles con los que no te vas a olvidar que allí el mar manda.
Dejarse aconsejar forma parte del plan
Aghro da Corna reúne a vecinos de Rianxo y visitantes alrededor de una propuesta sencilla: buen producto, proximidad y una cocina que permite descubrir algo más de Galicia sin necesidad de renunciar a sus sabores más reconocibles.
Porque aquí se puede pedir pulpo, croquetas o aquello que uno llevaba horas pensando en comer. Sin embargo, también merece la pena reservar una parte del apetito para lo que no estaba previsto. La ventaja de Aghro da Corna es que permite mantenerse en la zona de confort y salir de ella durante una misma comida.
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Por tanto, la experiencia es fácil: primero, pedir aquello que se te había antojado ese día. Después, preguntar qué pescado ha llegado, escuchar las recomendaciones y, a partir de ahí, dejarse llevar por los sabores de Galicia.

