Influellas

Sofía Solano (Bo Ba Club): “Durante años fui mi juez más duro”

Lo tenía todo bajo control… hasta que su cuerpo dijo basta. De ese punto de quiebre nació Bo Ba, un espacio por y para mujeres donde cuidarse se convierte en el punto de partida

Durante años, Sofía Solano vivió en piloto automático: responsabilidades, decisiones, personas a su cargo y una exigencia constante que parecía no tener fin. Desde fuera, su vida era la de una directiva exitosa; por dentro, su cuerpo acumulaba el desgaste de una desconexión con sus propios ritmos, límites y deseos. El estrés se cronificó, la ansiedad se volvió compañera habitual y las señales físicas comenzaron a ser imposibles de ignorar.

En medio de ese punto límite llegó una pregunta incómoda pero transformadora: ¿es esta la vida que quiero seguir viviendo? De esa pausa obligada, de un retiro lejos de casa y de un proceso personal de reconexión, nació Bo Ba Concept; un lugar pensado por y para mujeres, donde el bienestar es el punto de partida desde el que construir proyectos, relaciones y una vida más consciente.

P – Tu proyecto nace de una experiencia personal muy concreta, ¿desde qué necesidad vital surge?

​R – Bo Ba nace de una necesidad muy profunda de volver a mí. Durante años estuve sosteniendo mucho: trabajo, responsabilidades, expectativas… y me di cuenta de que estaba completamente desconectada de mi cuerpo, de mis ritmos y de mis propios deseos. Bo Ba es la materialización de ese proceso personal: un espacio donde trabajar, cuidarte y relacionarte desde un lugar más consciente. No nace como un negocio al uso, sino como una respuesta vital a una pregunta muy clara: ¿cómo quiero vivir y desde dónde quiero construir?

P – Es un espacio creado exclusivamente para mujeres. ¿Por qué era importante para ti que así fuera desde el inicio?
R – Porque la mujer vive, emprende y se cuida desde un lugar distinto. No mejor ni peor, distinto. Emprendemos muchas veces desde lo emocional, desde la intuición y el compromiso con lo que sentimos, no solo desde la lógica. Y en cuanto al bienestar, nuestro cuerpo es profundamente cambiante: la salud hormonal atraviesa cada etapa de nuestra vida e influye en cómo nos alimentamos, entrenamos, descansamos o gestionamos el estrés. Por eso, desde el inicio tuve claro que Bo Ba debía ser un espacio donde esa complejidad fuera entendida y acompañada. El pilar más importante es la comunidad: crecer juntas a nivel personal y profesional, alimentando cuerpo, mente y espíritu a través de sus servicios y talleres.
P – ¿Qué estaba ocurriendo en tu vida cuando decides dar este paso?

​R – Estaba atravesando un punto límite. El estrés y la ansiedad se habían cronificado hasta el punto de sufrir taquicardias, acabar en el hospital y desarrollar colon irritable. Con más de 80 personas a mi cargo y una empresa familiar que me mantenía disponible 24/7, sentía que estaba sosteniendo sueños que no eran del todo míos. En uno de esos ataques de ansiedad, conduciendo, me hice una pregunta muy clara: ¿es esto lo que quiero para el resto de mi vida? Decidí parar dos semanas y me fui a un retiro a Bali. En una meditación visualicé un lugar como Bo Ba: mujeres trabajando juntas, cuidándose, acompañándose. Ahí empezó todo.

P – Vivimos en un ritmo que no suele dejar espacio para parar. ¿Cuándo empezaste a sentir que ese ritmo te estaba pasando factura?

​R – Empecé a sentirlo mucho antes de ser consciente. Al principio era cansancio constante, dificultad para desconectar, la sensación de estar siempre llegando tarde a mí misma, no tener tiempo ni para mi ni para mi marido y una largo de etc. Pensé que era lo “normal” para poder ser la mejor en mi trabajo, y la verdad que cuando me dedicaba tiempo me sentía mal por no estar trabajando. Entonces llegó un día que el colon irritable estaba nuevamente fatal y empece a tener también brotes de soriasis y múltiple ataques de ansiedad, por lo que el cuerpo me estaba dando señales muy claras que tenía que parar.

P – ¿Qué significa para ti cuidarte de verdad?

​R – Para mí cuidarme de verdad es soltar la exigencia. No tiene nada que ver con cumplir rutinas ideales ni con replicar lo que vemos en redes sociales: rutinas perfectas, madrugar, skin care perfecto, drenajes linfáticos, gua sha, desayunos imposibles… Entonces me di cuenta que intentar seguir todo lo que veía en redes me estaba agotando. Para mí cuidarme es preguntarme qué necesito hoy: descansar más, moverme de una forma amable, comer sin inflamarme, bajar el ritmo o simplemente no hacer nada. El verdadero autocuidado está en escucharme y buscar todos los días un ratito para mí en mi agenda sin exigencias ni rutinas imposibles.

P – En muchas conversaciones entre mujeres aparece la idea de la autoexigencia femenina. ¿Te reconoces en esa dureza contigo misma?

​R – Y tanto que me reconozco. Durante años fui mi juez más duro y, sinceramente, aún convivo con esa exigencia. Hoy estoy desarrollando Bo Ba mientras sigo vinculada a otros negocios familiares de los que voy soltando poco a poco, y eso requiere una gestión emocional constante. La diferencia es que ahora soy consciente. Trabajo mucho mis pensamientos y, sobre todo, he aprendido a organizar mi vida desde otro lugar. Hoy construyo agendas realistas donde lo primero que entra es mi bienestar: el deporte, el descanso, los espacios de autocuidado. Después viene el resto. El trabajo ya no va por delante de todo. Sigo siendo exigente, sí, pero ya no desde el castigo, sino desde el cuidado. Si quiero que mi proyecto tenga éxito yo necesito ser la mejor versión de mí misma para sostenerlo.

P – ¿Cómo ha cambiado tu forma de hablarte internamente con los años?

​R – Antes me hablaba desde el deber: tienes que, deberías, eres lo suficiente, lo podrías haber hecho mejor. Hoy intento hablarme de forma positiva, sacar lo positivo de cada cosa que ha podido pasar y, cuando me vienen frases negativas que lo único que van a hacer es destruirme, las vuelvo positivas. Nosotros somos nuestro peor enemigo. Hoy estoy aprendiendo a escucharme y hablarme con cariño, ya que es mucho más efectivo que obligarme y autoexigirme.

“He tenido que desaprender la idea de que parar es fracasar, de que descansar es perder el tiempo y de que cuidarme es egoísta
P – ¿Qué pequeños gestos o rutinas son hoy imprescindibles para sostenerte emocionalmente?

​R – En la mañanas me gusta llegar a Bo Ba una hora y media antes para estar sola y escucharme antes que llegue todo el mundo. Me voy a mi rincón preferido, empiezo con una meditación, estiramientos y saludos al Sol donde doy mis agradecimientos de ese día, pienso qué voy a hacer para que sea un buen día y le pido a Dios que me ayude a estar conectada conmigo misma y vivir el presente para alejarme de la ansiedad que me provoca el futuro. Para terminar el día escribo en mi diario sobre qué me ha hecho sentir afortunada durante la jornada y qué puedo hacer para ser mejor mañana.

P – ¿Qué has descubierto sobre ti misma que no sabías antes?

​R – He descubierto que cosas que yo veía como debilidades en mi personalidad realmente hoy son fortalezas, ya que en mi papel de directiva no estaban tan bien vistas para darme a respetar según los demás. Como, por ejemplo, la bondad, la empatía, la sensibilidad, mostrar cariño… y ahora me doy cuenta que mi mayor don y donde disfruto es compartiendo y acompañando a personas a encontrar su camino.

P – Mirando atrás, ¿qué le dirías a la Sofía que todavía no se permitía frenar?

​R – Que no tenga miedo, que mi familia me va a apoyar.

P – ¿Qué crees que necesitamos hoy las mujeres para vivir con más calma y menos culpa?

​R – Soltar, dejar de exigirse, no hay que llegar a todo, ni poder con todo, ni ser una super woman. Hay que escucharse, aprender a decir que no y empezar a mirar por una misma. Para dar amor verdadero y profundo, primero te debes dar amor a ti misma. Como digo: “Cuídate Boba, que nadie lo hará por ti”.

P – Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría dejar a una mujer cansada que no sabe por dónde empezar a cuidarse?

​R – Que empiece por lo más sencillo: escucharse y luego permitirse. Que no espere que el cuerpo le mande una señal. Que empiece por elegir 30 minutos para ella a principio de la mañana, o cuando ella vea que es mejor, y que ese ratito lo bloquee en la agenda como una reunión más (pero con sigo misma) a la que no puede faltar y que elija hacer algo que le reconforte. No tiene que ser hacer deporte, puede ser leer un capítulo de ese libro que está deseando coger pero que siempre se queda dormida sobre él, escuchar música, meditar… Lo más importante es que disfrute de ese ratito para ella y que poco a poco lo acabe convirtiendo en una horita o dos. No hace falta hacerlo todo perfecto ni de golpe. Cuidarte no es una meta más que alcanzar, es un estilo de vida.

TAGS DE ESTA NOTICIA