El tribunal correccional de París abrió este lunes el juicio contra Joël Guerriau, exsenador de Loire-Atlantique, acusado de haber administrado una sustancia estupefaciente a la diputada Sandrine Josso sin su conocimiento, con la presunta intención de cometer una violación o una agresión sexual. El proceso, que se prolongará durante dos días, revisa unos hechos ocurridos en noviembre de 2023 y que han tenido un fuerte impacto político y social en Francia, especialmente por el intenso debate en torno a la llamada sumisión química.
Desde el inicio de la audiencia, el presidente del tribunal recordó las imputaciones que pesan sobre Guerriau: “Administrar a una persona, sin su conocimiento, una sustancia que puede afectar su juicio o el control de sus acciones con el fin de cometer una violación o agresión sexual” y por “posesión ilegal de narcóticos”. El acusado, que dimitió de su cargo como senador en septiembre tras meses de presión política, ha negado desde el comienzo del caso cualquier intención criminal.

Una copa de champán envenenada
Sandrine Josso, diputada del mismo departamento, estaba presente en la sala, sentada junto a su abogado, Arnaud Godefroy. Su denuncia se remonta al 15 de noviembre de 2023, un día después de una velada en el apartamento parisino de Guerriau, donde había sido invitada para celebrar su reelección. Según relató durante la investigación, tras beber una primera copa de champán sintió “como una asfixia”, “como si se me apretara la garganta”, describiendo un malestar inmediato y un sabor extraño en la bebida. Alarmada por su estado, logró abandonar el domicilio y buscar ayuda.
Los exámenes médicos realizados esa misma noche confirmaron la presencia de MDMA en su organismo, en una dosis que el propio presidente del tribunal calificó de “muy superior” a la habitual en un uso recreativo. Los médicos recordaron además que la MDMA, especialmente combinada con alcohol, puede provocar alteraciones de la memoria y del discernimiento.
A lo largo de la jornada, se detallaron también los elementos materiales del expediente. En el domicilio de Guerriau fue hallado una bolsita de plástico que contenía 0,30 gramos de una sustancia identificada como MDMA. Asimismo, se proyectaron fotografías del apartamento, en las que se aprecia una cocina abierta contigua al salón y el sofá donde, según la diputada, se sentó mientras su anfitrión preparaba las copas.
“Nunca quise hacerle daño”
Llamado a declarar, Joël Guerriau mantuvo su versión de los hechos. Reconoció atravesar en aquella época un periodo de gran fragilidad personal, marcado por el estrés político y episodios de ansiedad. “Estaba deprimido”, afirmó al explicar el origen de la droga encontrada en su casa. Según su testimonio, esa sustancia le habría sido entregada por otra persona “para ayudarme”, aunque se negó a revelar su identidad, alegando que hacerlo “reavivará el debate sobre una institución a la que tengo un gran apego”.
El exsenador insistió en que nunca tuvo la intención de dañar a Sandrine Josso. Ante el tribunal, expresó: “Lo siento mucho por Sandrine (…) Nunca quise hacerle daño”, añadiendo que espera que la diputada “me perdone”. También negó haber organizado una cita en un restaurante, como ella había indicado inicialmente, y describió la velada como un encuentro sencillo para agradecer apoyos tras su reelección, en un contexto que calificó de “amigable, sin ninguna ambigüedad”.
“Es una traición a la confianza”
Otro punto central del juicio son las búsquedas en internet realizadas por Guerriau semanas antes de los hechos, relacionadas con drogas como el GHB o el éxtasis, así como con términos que asocian estupefacientes y violación. El acusado afirmó no tener “no tengo ningún recuerdo de estas búsquedas” y las calificó de “anecdótico”, una apreciación que el presidente del tribunal rechazó, subrayando su importancia en la instrucción.
Más allá del caso jurídico, el proceso tiene una dimensión política más amplia en Francia. Sandrine Josso se ha convertido desde entonces en una de las voces más visibles contra la sumisión química en Francia. En declaraciones previas al juicio, había resumido su experiencia con una frase contundente: “Es una traición a la confianza”. La diputada reclama que el proceso sirva para explicar y visibilizar este fenómeno, al que considera insuficientemente abordado por las políticas públicas.

“Pensé que me iba a morir”, relató en una charla con Artículo14 a finales de 2024. Esta madre de tres hijos narró el largo y penoso recorrido de una víctima sexual en busca de justicia. “Un año después, aún no me he recuperado del todo”, contó entonces. “Era un amigo. Le conocía desde hacía diez años”, lamentó.
Sobre hacer el caso público, Josso explicó a Artículo14 que “como mujer y representante electa, hacerlo público fue un deber coherente con mi trayectoria. Porque yo tengo una tribuna en la Asamblea, lo que no es el caso de la gran parte de las mujeres víctimas de violencia”. En su opinión, no podía “perder esta oportunidad para defender una causa que va más allá de mí, que es un problema de salud pública”.

