Dos ataques de elefantes salvajes registrados con apenas unas horas de diferencia han vuelto a poner en primer plano uno de los principales problemas de convivencia entre fauna y población rural en Tailandia. Una mujer tailandesa de 36 años murió y otra trabajadora, de nacionalidad birmana y 25 años, resultó gravemente herida este domingo en dos provincias del este del país.
Los dos sucesos han sido confirmados por el Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas de Tailandia, que ha ordenado reforzar la vigilancia en las zonas donde los elefantes abandonan con frecuencia sus hábitats naturales y se acercan a plantaciones, carreteras y áreas habitadas.
Un elefante persiguió a la primera víctima en una plantación
El primero de los ataques tuvo lugar alrededor de las 5:30 de la mañana en el distrito de Nong Yai, perteneciente a la provincia de Chonburi, en el este de Tailandia.
La víctima, una mujer de 36 años, se encontraba recogiendo látex junto a su marido en una plantación de caucho cuando detectaron la presencia de un elefante salvaje. Según el relato ofrecido a las autoridades, ambos intentaron huir en direcciones diferentes.
El animal terminó persiguiendo a la mujer. Su marido escuchó sus gritos y posteriormente pudo comprobar que había sufrido heridas mortales antes de que pudiera recibir asistencia.
La zona se encuentra próxima a áreas forestales por las que se desplazan habitualmente elefantes salvajes. Tras el ataque, equipos especializados inspeccionaron los alrededores para localizar al animal y evitar nuevos encuentros con residentes o trabajadores.
Una trabajadora birmana, herida grave pocas horas después
Apenas hora y media más tarde se produjo un segundo ataque en la vecina provincia de Chachoengsao, también en el este de Tailandia.
Una mujer birmana de 25 años se encontraba extrayendo látex de árboles de caucho en la zona de Ban Ang Suea Dam, en el distrito de Tha Takiab, cuando fue sorprendida por otro elefante salvaje.
El ataque se produjo fuera de los límites del espacio protegido, según la información de las autoridades tailandesas. La joven sufrió heridas graves, entre ellas una lesión de consideración en la cadera.
Los equipos de rescate lograron acceder hasta ella y trasladarla rápidamente al hospital de Tha Takiab, donde quedó ingresada para recibir tratamiento.
El Gobierno refuerza la vigilancia en el este de Tailandia
Los dos sucesos han llevado al Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Tailandia a reclamar un refuerzo inmediato de los sistemas de vigilancia y de los equipos encargados de controlar a los animales que salen de las áreas forestales.
Las autoridades han insistido en que las personas que viven o trabajan cerca de zonas frecuentadas por elefantes no deben intentar aproximarse, espantarlos o hacerlos retroceder por sus propios medios.
La recomendación es mantener la distancia, abandonar el lugar siempre que sea posible y avisar a los equipos especializados. Un elefante adulto puede superar varias toneladas y reaccionar de forma imprevisible si se siente acorralado o amenazado.
La situación resulta especialmente delicada en las provincias orientales, donde plantaciones agrícolas, pueblos y corredores naturales utilizados por estos animales se encuentran cada vez más próximos.
Más de 4.000 elefantes viven en libertad
Tailandia mantiene una de las poblaciones de elefantes salvajes más importantes del sudeste asiático. Las estimaciones oficiales sitúan actualmente su número entre 4.013 y 4.422 ejemplares repartidos por distintos complejos forestales y áreas protegidas.
El aumento de la población en determinadas regiones ha sido considerado un éxito desde el punto de vista de la conservación, pero ha generado a la vez un problema creciente cuando los animales abandonan el bosque para buscar alimento y agua.
El propio DNP reconoce que los conflictos entre elefantes y comunidades locales afectan a decenas de provincias de Tailandia. Los animales entran con frecuencia en cultivos de caucho, caña de azúcar, mandioca y otras explotaciones agrícolas, donde pueden provocar daños importantes.
En algunos puntos del este del país, los ejemplares llegan a recorrer decenas de kilómetros fuera de las áreas protegidas.
Las muertes bajaron en 2025, pero el problema continúa
Los datos oficiales reflejan la gravedad del fenómeno. Durante 2024 murieron 39 personas por ataques de elefantes salvajes en Tailandia y otras 34 resultaron heridas.
En 2025 las cifras mejoraron: los fallecimientos descendieron hasta 30 y los heridos hasta 29. El Departamento de Parques atribuyó parte de esta reducción a la creación de equipos especializados de vigilancia y respuesta rápida.
Para 2026, las autoridades han ampliado estos dispositivos y las redes de voluntarios en zonas rurales. Sin embargo, los dos ataques registrados este domingo muestran que el riesgo continúa siendo elevado, particularmente en el este.
Las provincias de Chachoengsao, Chonburi, Chanthaburi y otras zonas próximas concentran una parte importante de los incidentes debido a la proximidad entre grandes poblaciones de elefantes y explotaciones agrícolas.
Indemnizaciones para las víctimas
El Gobierno de Tailandia dispone además de un sistema de compensaciones para quienes sufran ataques de elefantes salvajes.
Desde 2025, los familiares de una persona fallecida pueden recibir hasta 500.000 bahts, cerca de 15.000 dólares, mientras que quienes resultan heridos tienen acceso a ayudas cuya cuantía depende de la gravedad de las lesiones.
El sistema cubre también determinadas pérdidas agrícolas y daños materiales derivados de la entrada de elefantes en fincas y explotaciones.
El objetivo es mitigar las consecuencias económicas de un conflicto difícil de resolver: proteger a un animal profundamente ligado a la identidad cultural de Tailandia y, al mismo tiempo, garantizar la seguridad de quienes viven y trabajan en las zonas por las que estos grandes mamíferos se desplazan.
Un símbolo nacional convertido también en desafío
El elefante ocupa un lugar central en la historia y la cultura de Tailandia. Desde 1998, el país celebra cada 13 de marzo el Día Nacional del Elefante como reconocimiento a su importancia histórica y a los esfuerzos realizados para conservar la especie.
Pero esa recuperación está planteando nuevos retos. La fragmentación de los hábitats, la agricultura y la búsqueda de alimento hacen cada vez más habituales los encuentros fuera de las zonas protegidas.
La muerte de una mujer y las graves heridas sufridas por otra en apenas dos horas vuelven ahora a recordar el lado más peligroso de esa convivencia. Las autoridades tailandesas reconocen que proteger a los elefantes exige también encontrar fórmulas eficaces para evitar que su expansión termine poniendo en riesgo a las comunidades que viven junto a ellos.

