2026

El ascenso imparable de la derecha populista en Europa

Las fuerzas políticas tradicionales no logran contener el auge de la ultraderecha, que gana adeptos con sus proclamas nacionalistas, en contra de la inmigración o el globalismo

Meloni
Meloni, Le Pen y Weidel
KiloyCuarto

El ascenso de la extrema derecha en Europa no es un posible escenario de futuro en 2026, sino una realidad consolidada y en auge. En buena parte del viejo continente, fuerzas políticas ultranacionalistas, que comparten su rechazo a la inmigración o al globalismo, ya gobiernan importantes países o lideran encuestas de cara a los próximos comicios. Desde Washington, el presidente Donald Trump apoya estas opciones para contrarrestar lo que define como un “borrón de la civilización” en Europa, que en su criterio ha sido excesivamente tibia al permitir la entrada de inmigrantes.

Los líderes de las principales potencias europeas alertan de la “catástrofe” que está por venir. Desde Alemania, el canciller Friedrich Merz autodefine a su Ejecutivo como el último bastión de la centralidad ante el auge de Alternativa para Alemania (AfD), fuerza heredera de los neonazis dirigida por la ultra Alice Weidel.

Líder AfD
La líder de Alternativa para Alemania (AfD) Alice Weidel
Efe

En Francia, Emmanuel Macron alertó del peligro de un enfrentamiento civil tras las elecciones del año pasado, que estuvieron a punto de coronar a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen al frente del país. Para el premier británico Keir Starmer, el partido ultra Reform UK de Nigel Farage supone un reto para “la propia esencia de nuestra nación”.

Un enfoque diferente

“Las doctrinas de la derecha populista contienen, sin duda, muchos motivos para condenarlas. Sin embargo, hablar de ellas en términos apocalípticos está condenado al fracaso. Por su propio bien y por el de sus países, los políticos tradicionales y sus partidarios necesitan urgentemente un enfoque diferente”, alertó recientemente The Economist en un editorial.

Giorgia Meloni saluda al público mientras asiste al Festival Atreju en Roma
EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI

Un vistazo al mapa de Europa no deja lugar a dudas. La derecha populista ya gobierna o es parte de la coalición de gobierno en Italia, Bélgica, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Bulgaria, Lituania y Finlandia. A su vez, lidera o está en lo alto de las encuestas en Francia, Alemania, Austria, Rumanía, Polonia o Lituania.

“Sigue habiendo una mayoría en el centro para una Europa fuerte, y eso es crucial para la estabilidad”, declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras las elecciones al Parlamento Europeo del año pasado. Pero pese a las recientes victorias de facciones centristas en Países Bajos, Alemania o Reino Unido, el ascenso ultra es imparable.

UVL
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
Efe

Menos gobierno, administración e impuestos

La nueva derecha europea apuesta fuerte por su propuesta económica. La Agrupación Nacional francesa o el AfD alemán prometen mayor desregularización del sector privado y menor dependencia de Bruselas. El mensaje común es que quieren menos gobierno, menos administración y menos impuestos. Apuestan fuerte por la tecnología -el algoritmo en redes sociales les favorece-, y se quejan de que el intervencionismo estatal penaliza el emprendimiento y gasta excesivamente en bienestar social.

En su cruzada contra la inmigración, explotan la preocupación extendida entre muchos europeos, que sienten que la llegada de inmigrantes pone en riesgo la viabilidad de los servicios públicos y puede suponer un retroceso a los valores culturales nacionales. “Los populistas también son crueles. Hablar de deportaciones masivas o usar un lenguaje diseñado para que los inmigrantes se sientan despreciados es xenófobo”, alerta The Economist.

Las fuerzas populistas se autodefinen como la única alternativa para los países que exigen cambios. Para ello, cuentan con el apoyo explícito de la Casa Blanca. En el último informe de Estrategia de Seguridad de la diplomacia norteamericana, se apuesta por cultivar “resistencia” contra el lenguaje políticamente correcto en Europa y apoyar a partidos “patriotas”.

La polarización engulle al centro

“Lo que los europeos reciben de Trump es la estrategia de máxima polarización que engulle al centro”, apuntó Will Marshall, del Progressive Policty Institute, al medio Político. Y avisó: “Los viejos partidos de derecha e izquierda que dominaron la época de postguerra se han debilitado. La derecha populista se ha levantado contra ellos”.

Donald Trump participa en una recepción de Hanukkah en el Salón Este de la Casa Blanca
EFE/EPA/YURI GRIPAS

En Inglaterra, el octogenario Dave Laurence expresa sin tapujos que es “racista” y que nunca votaría a un candidato negro. “El país estará pronto lleno de musulmanes y se rebelaran contra nosotros”, alerta. Como a otros británicos, le aterroriza la cantidad de inmigrantes que llegaron en las últimas décadas al país, especialmente con embarcaciones que cruzan el Canal de la Mancha.

En Francia, Macron intentó contrarrestar el auge de la extrema derecha convocando elecciones anticipadas para la Asamblea Nacional francesa el año pasado. La apuesta fracasó, y resultó en un parlamento sin mayoría absoluta que, desde entonces, no ha logrado ponerse de acuerdo sobre políticas económicas clave. Macron es ahora impopular, y la llegada al poder de la Agrupación Nacional parece ya inevitable. El partido de Marine Le Pen y Jordan Bardella cuenta actualmente con un 34% en intención de voto.

Francia
Marine Le Pen y su delfín Jordan Bardella
Efe/KiloyCuarto

Pese a la victoria de Merz en Alemania, la coalición de conservadores y socialdemócratas cuenta con una minoría histórica desde 1945, con solo un 52% de los escaños. En los últimos comicios, el AfD logró el mejor resultado para un partido ultraderechista en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Weidel apuesta por la “corrección” del rumbo europeo, y defiende que los alemanes rechazan a los foráneos, al ecologismo regulador de Bruselas y el “centralismo” de la UE.

Según la encuestadora Ipsos, una gran proporción de votantes en muchas democracias occidentales tiene poca fe en la política tradicional. Si bien aún creen en los valores democráticos, están insatisfechos con el funcionamiento de la democracia. Entre 10.000 votantes consultados en nueve países, un 45% se mostraron insatisfechos y muestran simpatía por opciones extremistas. El alto coste de la vida, el auge del crimen y la inmigración son los factores centrales que explican el descontento.

Meloni
Giorgia Meloni durante una ceremonia de bienvenida al presidente de Mozambique
EFE/EPA/FILIPPO ATTILI

En Italia, pese a las raíces en el neofascismo de la primera ministra Giorgia Meloni, su llegada al poder moderó su discurso. Logró así mantener altos índices de popularidad, combinando la “guerra cultural” a nivel interno, pero evitando enfrentamientos directos con Bruselas. El año 2026 supondrá un test definitivo para muchos partidos centristas europeos y el futuro de las democracias liberales.