El nuevo mapa de Trump en Latinoamérica: dónde gana su gente y dónde resiste la izquierda

Perú cuenta los últimos votos en una América Latina cada vez más alineada con Trump

WASHINGTON (United States), 11/06/2026.- US President Donald Trump responds to a question from the news media after signing a fisheries proclamation in the Oval Office of the White House in Washington, DC, USA, 11 June 2026. Trump signed a proclamation opening parts of the Pacific to commercial fishing access for US-flagged vessels. EFE/EPA/JIM LO SCALZO / POOL
Donald Trump responde a una pregunta de los medios de comunicación.
EFE/EPA/JIM LO SCALZO / POOL

Faltan menos de mil votos por recontar. Eso es lo que, de momento y a esta hora, separa a Keiko Fujimori de Roberto Sánchez en Perú, donde el escrutinio va a cumplir una semana sin todavía cerrarse y sin que nadie pueda cantar victoria. La derechista de Fuerza Popular adelanta al izquierdista de Juntos por el Perú por un margen demasiado estrecho, y todo depende ya de las últimas actas y del voto del extranjero, que ha empujado a Fujimori hacia delante. El país que en diez años ha tenido ocho presidentes y ha estado envuelto en casos de corrupción, poca transparencia, operaciones plásticas y relojes de lujo se parece ya más al guion de una película con muchos giros que a la vida institucional de una democracia.

Pero lo que se juega en Perú va mucho más allá de Lima, porque cada papeleta alimenta un recuento mayor: el del mapa de aliados y enemigos que Donald Trump está rediseñando en toda la región desde que volvió a la Casa Blanca.
La segunda presidencia del republicano reparte favores o castigos más por afinidad ideológica que por otra cosa. Quien se parece a él, entra en la foto. Quien no, recibe aranceles, presión migratoria o despliegue militar en el Caribe.

AME9734. LIMA (PERÚ), 08/06/2026.- Una persona camina cerca de un quiosco con distintos diarios este lunes, en Lima (Perú). La ventaja de la candidata derechista Keiko Fujimori sobre el izquierdista Roberto Sánchez se redujo a 0,17 puntos porcentuales, tras el cómputo del 93 % de las actas de votación de la segunda vuelta presidencial en Perú, al registrar el 50,08 % de votos, frente al 49,91 % del postulante de Juntos por el Perú, de acuerdo al último reporte oficial publicado este lunes. EFE/ Paolo Aguilar
Una persona camina cerca de un quiosco con distintos diarios este lunes, en Lima (Perú).
EFE/ Paolo Aguilar

Donde la derecha ya manda

El bloque de incondicionales tiene nombres propios. Javier Milei es el aliado por antonomasia, el “presidente favorito” de Trump. Ambos se deshacen en elogios hacia el otro y a pesar de que las recetas ultraliberales del argentino no estén, al menos de momento, funcionando en Buenos Aires, desde Washington las aplauden con fuerza.

Las megacárceles de Nayib Bukele en El Salvador, cuestionadas desde hace tiempo por organizaciones internacionales y de derechos humanos, también han convencido al magnate. Su política de represión y mano dura contra las maras le sirvió al salvadoreño para entrar en la selecta lista de amigos de Trump, convirtiéndose en ser el primer latinoamericano recibido en el Despacho Oval. La lista de contactos favoritos la completa Daniel Noboa en Ecuador y Santiago Peña en Paraguay, o José Antonio Kast en Chile.

WASHINGTON (United States), 11/06/2026.- US President Donald Trump responds to a question from the news media after signing a fisheries proclamation in the Oval Office of the White House in Washington, DC, USA, 11 June 2026. Trump signed a proclamation opening parts of the Pacific to commercial fishing access for US-flagged vessels. EFE/EPA/JIM LO SCALZO / POOL
Donald Trump responde a una pregunta de los medios de comunicación.
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Los que negocian sin rendirse

Pero no todos los que se sientan con Trump son sus fans. Hay una segunda categoría, la de los rivales ideológicos que negocian por necesidad. Lula da Silva demostró que se puede negociar con la Casa Blanca sin hacerle la pelota. Y Claudia Sheinbaum en México, donde sobrevuela el fantasma de la intervención en Venezuela, lleva tiempo haciendo malabares para intentar tener una relación cordial con su vecino del norte. Yamandú Orsi en Uruguay elige pasar desapercibido: no quiere enfrentamientos directos, pero en varias ocasiones ya ha condenado el permisivismo de Trump con la administración de Netanyahu y la masacre en Gaza.

En un escalón distinto está Delcy Rodríguez. Ha pasado de todo a nada en menos de seis meses. De ser la mano derecha del dictador y una de las enemigas de la administración estadounidense, a convertirse en una “gran líder” que sigue a rajatabla las órdenes dictadas desde Washington.

Los que quedan fuera de la foto

Con este mapa, la lista de enemigos es cada vez más corta. Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua mantienen su discurso antiestadounidense y su cercanía con La Habana. Y mientras, Cuba sigue asfixiándose. El régimen de Miguel Díaz-Canel afronta un bloqueo petrolero que ha agravado la crisis energética de la isla hasta niveles no vistos desde la Guerra Fría.

Detrás de todo este reparto hay un patrón. Trump ha cambiado las alianzas colectivas en toda su región y el giro de América Latina hacia la derecha y la ultraderecha hace que los vientos sean más favorables a su administración.

En un momento en el que Trump vive horas bajas a nivel internacional y son ya sonados sus enfrentamientos con medio mundo, mantiene bien atadas sus alianzas y la red de favores que sus vecinos le pueden prestar. De momento, no queda nada para las elecciones de medio término que se celebrarán en noviembre y que, salvo sorpresa, enterrarán el poco futuro de Trump incluso en su propio partido, donde hasta las voces más fieles comienzan ya a darle por amortizado y a buscar nuevos candidatos republicanos para las siguientes elecciones.