Las imágenes difundidas este lunes por los medios de comunicación estatales de Corea del Norte han reafirmado la importancia de una de las figuras más importantes del reino ermitaño. Kim Jong Un, flanqueado por su hija Kim Ju Ae, ha inaugurado una calle residencial de nueva construcción en Pyongyang para las familias de los soldados norcoreanos fallecidos mientras luchaban junto al Ejército ruso en su invasión contra Ucrania.
Inauguración de la calle para soldados caídos
Según la agencia oficial de noticias coreana KCNA, la calle -Saeppyol- está destinada a los familiares de los soldados caídos y otros combatientes enviados a operaciones militares en el extranjero. En su discurso, Kim Jong Un enmarcó el proyecto como una deuda moral del Estado con aquellos que “defendieron lo más sagrado sacrificando lo más valioso”, prometiendo un trato preferencial y cuidados de por vida para sus familias. Kim cortó la cinta roja, visitó varios apartamentos y ofreció palabras de consuelo personales a los parientes de los soldados caídos.

Corea del Norte anunció por primera vez sus planes para el proyecto de viviendas en agosto, presentándolo como parte de un esfuerzo más amplio para honrar a las tropas enviadas al extranjero, un reconocimiento implícito de su papel en la guerra de Moscú en Ucrania. La información de la KCNA no especificaba cuántas viviendas se habían construido, pero describía la calle como una “fuente de honor” y un “orgullo” de la capital.

Kim Ju Ae, de “entrenada” a “designada”
A primera vista, la ceremonia encaja perfectamente en la larga tradición de Pyongyang de conmemorar el sacrificio y proyectar el paternalismo del Estado. Pero su peso político radica en otra parte. La aparición de Kim Ju Ae se produce pocos días después de que los servicios de inteligencia de Corea del Sur concluyeran que la adolescente ha pasado de estar “entrenada” a ser “designada” activamente como sucesora del dictador norcoreano.
Si el 12 de febrero Seúl informaba de Ju Ae como heredera oficial, el 15 se realizaban estas fotografías en Corea del Norte, y este lunes 16 Kim ha querido difundir las imágenes de ella en una ceremonia explícitamente relacionada con los caídos en la guerra, el despliegue en el extranjero y el sacrificio nacional, la moneda más solemne de la vida política norcoreana. En lugar de llevar la contraria a la inteligencia surcoreana, las autoridades de Corea del Norte realzan el papel de Ju Ae.

Kim Ju Ae, al lado de su padre
Desde su primera aparición en la televisión estatal en 2022, se la ha colocado con cada vez más cuidado dentro de la jerarquía visual del régimen, a menudo al lado de su padre en lugar de detrás de él. En un sistema en el que el posicionamiento es lenguaje político, esto es importante. Su asistencia a aniversarios militares, pruebas de armas y ahora a una ceremonia directamente relacionada con los soldados caídos y la construcción de viviendas por parte del Estado refuerza la impresión de que se la está presentando al público como una figura crucial para el régimen norcoreano.
Si se confirma, su eventual sucesión no tendría precedentes: una mujer, y además menor de edad (se cree que ronda los 13 años), heredando el poder en un Estado construido sobre un patriarcado rígido y un gobierno dinástico masculino. Eso por sí solo supondría una ruptura histórica.
