Una, nacida en Cádiz y naturalizada francesa, se convirtió hace doce años en la primera alcaldesa de la historia de París. La otra, de padre marroquí y madre argelina, exministra de Justicia y de Cultura, compite ahora por arrebatar a la izquierda el control del Ayuntamiento. Anne Hidalgo (66 años), acérrima defensora de un socialismo ecológico, deja detrás de sí una París definitivamente más verde y ciclable, pero también más endeudada y, según sus oponentes, más sucia. Puede verse obligada a entregar las llaves de la Ciudad de la Luz a Rachida Dati (60), principal candidata conservadora en las municipales de este domingo, dispuesta a tomar las riendas de las cuentas públicas y hacer de la capital, em sus palabras, un lugar más limpio y seguro.
Aunque Hidalgo no se presente al escrutinio, las elecciones pondrán a prueba su legado y el aliento socialista tras un cuarto de siglo en el poder. La actual alcaldesa fue precedida por Bertrand Delanoë (2001-2014), también socialista, que abrió el ciclo político que ahora se pone en cuestión. El candidato Emmanuel Grégoire, antiguo mano derecha de Hidalgo en el Hôtel de Ville, rompió con su mentora, que no lo apoyó en las primarias del Partido Socialista, desencadenando una disputa fratricida que resuena hasta hoy. Aunque no se considere “ni su candidato ni su sucesor”, es en cierto modo la herencia de Hidalgo –maldita o estimada, según a los parisinos que se les pregunte– lo que se jugará en las urnas.

Los sondeos muestran la batalla por París aún abierta: Grégoire suele encabezar las encuestas (32%), pero la conservadora Dati se mantiene muy cerca (26%) y podría beneficiarse en la segunda vuelta de una recomposición de la derecha, en la cual se incluye la ultraderechista Sarah Knafo (13,5%) y el centrista Pierre-Yves Bournazel (12%). Asimismo, la republicana podría sacar provecho del cambio del modo de escrutinio. Los parisinos podrán ahora votar directamente a la Alcaldía, pues antes lo hacían solo en las listas de su distrito (arrondissement) y esos concejales eran los que elegían después al alcalde o alcaldesa.
Peores enemigas
Las dos tienen orígenes extranjeros, como cerca de uno de cada cuatro parisinos. Construyeron su carrera a base de esfuerzo. Hidalgo, hija de una costurera y un electricista andaluces emigrados en los años sesenta, se crió en una zona industrial de Lyon antes de sacar las oposiciones de inspectora de trabajo, una típica vía de ascenso de la función pública francesa. Dati, por su parte, creció en vivienda social y tuvo trabajos tan dispares como vendedora, telefonista, vigilante nocturna y asistente de enfermería antes de, tras lograr diplomarse en Derecho, emprender una carrera en grandes empresas y de ahí saltar a la política de la mano de Nicolas Sarkozy.

El duelo entre Hidalgo y Dati enfrenta a dos historias de ascenso social, pero también dos visiones radicalmente distintas de la ciudad. La actual alcaldesa puede reivindicar en su balance más de 450 kilómetros de carriles bici, 130.000 árboles plantados y más de 200 calles peatonalizadas (a las que se podrían añadir otras 500 calles cuya peatonalización ya fue aprobada). A lo largo de una década, el tráfico automovilístico se redujo en torno a un 40%. No es poco para la ciudad donde en 2015 un total 196 países firmaron el más ambicioso tratado internacional contra el cambio climático.

Los Juegos Olímpicos de 2024, que atrajeron a 9,5 millones de espectadores y presentaron por primera vez en la historia una ceremonia de apertura en un espacio urbano abierto –a lo largo del Sena–, impulsaron la imagen de una París bella y de culturas diversas.
En contrapartida, la candidata conservadora de Los Republicanos, ministra de Cultura durante dos años (bajo cuatro primeros ministros), se opone con vehemencia a la guerra declarada contra el coche y apunta el caos creado en la capital por las interminables obras. Apoyada en los números, la abogada insiste en la mala gestión de las cuentas públicas de Hidalgo. Entre 2014 y 2026, la deuda se ha más que duplicado, pasando de 4,18 mil millones de euros a cerca de 9,7 mil millones previstos para este año.

En cuanto a la vivienda, advierte que el actual techo legal de los alquileres es, en realidad, un freno para el acceso a la vivienda, ya que muchos propietarios preferirían mantener sus pisos vacíos antes que alquilarlos a precios limitados. Dati también apunta la ola de casos de violencia sexual que afecta a decenas de escuelas primarias y preescolares, cometidos por profesionales contratados por la alcaldía.
Casos judiciales
Dati sigue su campaña electoral fragilizada por varias controversias recientes –y no es solo en razón del espectacular robo del Louvre en su gestión–. Aún queda mucha agua por correr, y el expediente judicial que pesa sobre ella podría poner en apuros su futuro. A partir de septiembre, esta ex eurodiputada será juzgada por corrupción pasiva y tráfico de influencia en un caso ligado a la industria automovilística. El proceso se refiere a pagos de unos 900.000 euros que habría recibido entre 2010 y 2012 de una filial de la alianza Renault-Nissan a cambio de servicios de asesoría mientras tenía asiento en el Parlamento Europeo.
Hidalgo dejará el cargo sin condenas judiciales, aunque su gestión se marcó por investigaciones administrativas y polémicas que dejan un sabor amargo en el final de mandato. Entre ellas figuran sus gastos de representación, con varios miles de euros en vestimenta para actos oficiales, incluyendo vestidos y accesorios de marcas de lujo como Dior.
