El número de muertos por la represión de las protestas en Irán ha alcanzado los 2.571, según ha informado este miércoles el grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos. Los gobernantes de la República Islámica intentan sofocar la mayor ola de disidencia en años, lo que ha provocado amenazas de intervención por parte de Estados Unidos.
HRANA ha verificado hasta el momento la muerte de 2.403 manifestantes, 147 personas afiliadas al Gobierno, 12 menores de edad y nueve civiles que no participaban en las protestas. Cabe recordar que un alto funcionario iraní afirmó este martes a Reuters que habían muerto unas 2.000 personas, la primera vez que las autoridades daban una cifra global de víctimas mortales tras más de dos semanas de disturbios.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, instó también el martes a los iraníes a seguir protestando, les animó a “tomar las instituciones” y les prometió que la ayuda está “en camino”. En este contexto, las autoridades iraníes acusan a Estados Unidos e Israel de alimentar la violencia en el país y culpan de las muertes a “agentes terroristas” supuestamente instruidos en el extranjero.
El ministro de Defensa iraní, el general de brigada Aziz Nafizardeh, ha advertido este miércoles de que su país atacará bases estadounidenses en la región si Estados Unidos lanza una ofensiva contra la nación persa. “Irán atacará bases estadounidenses si es atacado”, ha dicho el responsable de Defensa, de acuerdo con la agencia local Mehr. “Todas las bases de Estados Unidos y las bases militares de otros países de la región que ayuden a EEUU en ataques contra suelo iraní serán considerados objetivos legítimos”, ha añadido. “La respuesta iraní será dolorosa para los enemigos”.


