Honduras

Rixi Moncada, la favorita en unas elecciones marcadas por la continuidad y la desconfianza

La candidata del partido Libre, que formó parte de los ejecutivos de Zelaya y Castro, defiende un discurso contra las élites económicas y de refundación de su partido, plagado de casos de corrupción y nepotismo

Honduras
La candidata a la Presidencia de Honduras por el Partido Libertad y Refundación (Libre)
Efe

Más de seis millones de hondureños están llamados a las urnas este domingo, donde deberán elegir entre el continuismo del oficialismo representado por la candidata Rixi Moncada, o las figuras opositoras principales, representadas por Nasry Asfura y Salvador Nasralla.

Rixi Ramona Moncada Godoy, de 60 años, es abogada y maestra de profesión, y aspira ahora en convertirse en la segunda presidenta de Honduras. La primera fue la actual presidenta Xiomara Castro, que asumió el cargo en 2022. Además de su carrera en el mundo político, Moncada ha ejercido como jueza y docente universitaria.

Xiomara Castro
Xiomara Castro, presidenta de Honduras
EFE

La mujer es representante del viejo oficialismo que controló Honduras durante largos años. El expresidente izquierdista Manuel Zelaya la nombró en 2006 como secretaria de Trabajo y Seguridad Social, un cargo equiparable al de ministra en otros países de la región. También bajo mando de Zelaya fue directora general de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.

Bajo mando de Xioamara Castro, Rixi Moncada dirigió los ministerios de Defensa y de Hacienda. Su proyecto político se basa en continuar el legado de la actual presidenta, con el que aspira a poner fin al modelo neoliberal controlado por “25 grupos económicos y diez familias” que según la candidata se “han apropiado del 80% del PIB” del país centroamericano.

Que pague quien más tiene

Por ello, propone un nuevo modelo tributario, para que “quienes más tienen paguen más impuestos”. También pretende agilizar la concesión de créditos bancarios, para “democratizar la economía” y dar “oportunidades reales para todos”. Para materializar su visión, propone dar préstamos con tasas de interés menores al 5% a productores, mujeres y jóvenes.

“Nuestra lucha contra la corrupción es frontal y sin miedo. Para reformar el sistema de justicia, solo hay un camino: tener mayoría en el congreso “, dijo Moncada durante la campaña. No obstante, el medio hondureño El Heraldo apunta que el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) ha identificado al menos diez casos de corrupción en el actual Gobierno, concentrados en las secretarías de Planificación Estratégica, Gobernación y Justicia, y Salud, con redes de empresas que habrían recibido millonarios contratos irregulares entre 2022 y 2024.

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La candidata a la Presidencia de Honduras por el Partido Libertad y Refundación (Libre), Rixi Moncada
Efe

Las acusaciones sobre el partido oficialista de Moncada, al que acusan de nepotismo y uso patrimonial del estado, no son nuevas. Por ello, la candidata del oficialismo trata de desmarcar al partido “Libre” de su pasado, impulsando un discurso de refundación. Muchos militantes y familiares de dirigentes de Libre colocados en puestos clave han sido denunciados por corrupción, lo que pone en entredicho la promesa de ruptura con la vieja política.

Dentro de Libre, se presenta a Moncada como dirigente con “conciencia social” y seguidora del socialismo democrático, pero sectores opositores la describen como una figura cada vez más radical en lo ideológico. Moncada es percibida como la “elegida” de la familia Zelaya Rosales para prolongar el proyecto de Libre más allá del mandato de Xiomara Castro: buscar la continuidad mediante la refundación con rostro nuevo, pero manteniendo un núcleo dirigente similar.

Antiestablishment

A nivel de imagen pública, se presenta a la candidata oficialista como luchadora contra las élites tradicionales y los privatizadores (por ejemplo, en el sector eléctrico), lo que alimenta una identidad de candidata antiestablishment desde el propio oficialismo. Dentro de su formación, su candidatura fue ratificada con un apoyo abrumador: en las primarias internas obtuvo más del 90% de los votos frente a Rasel Tomé, lo que refleja control casi total del aparato ligado a Zelaya y Castro.

Sondeos recientes la colocaron como favorita en los sondeos previos a los comicios. Una encuesta de TResearch International le otorgó alrededor del 50% de intención de voto, con ventajas de más de 20 puntos sobre figuras como Salvador Nasralla y Nasry Asfura, incluso en escenarios de alianzas entre las candidaturas opositoras.

La oficialista de izquierda Rixi Moncada y los derechistas Salvador Nasralla y Nasry Asfura

La oposición le ataca por su discurso anticorrupción, cuando en su historial figura un proceso judicial cuando fue gerente de la entidad eléctrica estatal, con acusaciones de abuso de autoridad y fraude contra el Estado. Durante su paso por el gobierno, se le han atribuido prácticas de nepotismo y un doble rol problemático: ser ministra y, al mismo tiempo, precandidata presidencial, algo que alimenta críticas sobre uso partidista de la las instituciones.

Asfura, quién se presenta como uno de sus principales rivales, recibió el respaldo explícito de Donald Trump, quien lo describe como “el hombre que defiende la democracia”. A su vez, el hondureño agradeció al republicano, con quien afirmó que trabajaría “para luchar contra los narcocomunistas”, en un momento en que Washington está llevó a cabo el mayor despliegue naval en el Caribe desde la Guerra Fría. Las elecciones de Honduras están enmarcadas en la pugna por dos modelos políticos antagónicos que se enfrentan en países de toda América Latina.