Rosa Estaràs y Jonás Fernández: el consenso europeo entre PP y PSOE

Dos eurodiputados de partidos enfrentados (PSOE y PP) coinciden, 40 años después, en que la adhesión a la UE consolidó la democracia española y abrió un ciclo de derechos, crecimiento e igualdad

El 1 de enero de 1986 España entró en la entonces Comunidad Económica Europea. Cuatro décadas después, la Unión Europea sigue siendo uno de los pocos espacios donde el consenso político resiste incluso entre partidos que discrepan en casi todo. Así lo reflejan las respuestas de Rosa Estaràs (PP) y Jonás Fernández (PSOE), dos eurodiputados de signos opuestos que coinciden en una lectura común: la UE fue decisiva para la España democrática.

Para Estaràs, la adhesión supuso “un camino de grandes oportunidades para España”, que permitió al país crecer “con más derechos, más oportunidades y más presencia en el mundo”. La eurodiputada del PP subraya que España pasó a formar parte de “un proyecto de democracia, de derecho y de paz”, y resume estas cuatro décadas como “la historia de un éxito”.

Desde una perspectiva distinta, pero con una conclusión similar, Fernández sitúa aquel momento como el cierre simbólico de la Transición. La entrada en Europa, explica, fue “el anclaje de nuestro país al continente del que llevaba descolgado décadas” y supuso “devolver a España a su espacio natural”. Ese anclaje, añade, ayudó a “asentar la democracia y fortalecer las libertades individuales y los derechos sociales y civiles”.

Modernización y normalidad europea

Ambos coinciden también en los efectos materiales de la pertenencia a la UE. Estaràs destaca una “modernización sin precedentes”, con especial impacto en las infraestructuras y en la cohesión económica y social. “Todas las regiones han visto aumentado su PIB en estas cuatro décadas”, subraya, insistiendo en que el balance es positivo “sin excepción”.

Fernández amplía el foco y recuerda que la contribución europea no se limita a los fondos estructurales del pasado. A ellos suma los recursos actuales del Next Generation EU, pero pone el acento en algo menos tangible: “el fortalecimiento de las instituciones democráticas” gracias a compartir un marco común con el resto de europeos. Ese respaldo, sostiene, ha permitido a España atravesar crisis económicas y políticas con mayor solidez. “Gracias al ingreso en la Unión conseguimos ser un ‘país normal’”, resume.

La igualdad, una transformación compartida

La evolución del papel de las mujeres en la política europea atraviesa también el relato de ambos eurodiputados. En 1987, sólo cinco mujeres españolas ocupaban un escaño en el Parlamento Europeo. Hoy son treinta de sesenta y uno.

Estaràs atribuye ese cambio al impulso normativo de la UE. “Europa ha jugado un papel fundamental en el avance hacia la igualdad”, afirma, citando directivas sobre conciliación y empleo que han contribuido a reducir brechas estructurales. Reconoce, sin embargo, que persisten retos: “Las mujeres siguen infrarrepresentadas en los puestos de toma de decisiones y tenemos que seguir trabajando”.

Fernández introduce un matiz distinto. A su juicio, en las últimas décadas España no sólo ha avanzado gracias a Europa, sino que ha pasado a marcar el paso. “España ha contribuido más a Europa que viceversa en igualdad de género”, sostiene, hasta situarse “a la cabeza de los debates europeos” en esta materia. Un compromiso que vincula directamente al recorrido político de los gobiernos socialistas, pero del que han formado parte también los gobiernos populares.

Europa como terreno común

Más allá de las diferencias ideológicas, ambos eurodiputados comparten una preocupación por el presente y el futuro del proyecto europeo. Fernández advierte de que los avances logrados están hoy “en riesgo ante el crecimiento de la extrema derecha” y defiende que las respuestas deben ser también europeas. Estaràs, por su parte, insiste en que la UE sigue siendo un espacio clave para no perder talento, reforzar derechos y garantizar igualdad de oportunidades.

Cuarenta años después de la adhesión, el balance puede variar en los matices, pero no en lo esencial. Para PSOE y PP, Europa sigue siendo uno de los pocos consensos sólidos de la democracia española. Un punto de encuentro político que, cuatro décadas después, aún se mantiene en pie.

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