Irán

Rubina Aminian, el rostro de las víctimas en las protestas en Irán

La muerte de una estudiante de 23 años muestra la represión de los ayatolás y es sólo la punta del iceberg en las peores protestas que sacuden al país desde finales de diciembre

Rubina Aminian, una de las víctimas en las protestas de Irán.
Iran Human Rights

Las protestas que sacuden Irán desde finales de diciembre se han convertido en las más extensas de los últimos años y en un desafío al sistema político del país. Lo que comenzó el 28 de diciembre como manifestaciones por la crisis económica en Teherán se extendió rápidamente a 186 ciudades y a las 31 provincias, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA). Con el paso de los días, las consignas dejaron de centrarse solo en la situación económica y pasaron a exigir el fin de la República Islámica y del liderazgo del ayatolá Ali Khamenei.

La respuesta del Estado ha sido una represión a gran escala. HRANA estima que al menos 10.600 personas han sido detenidas y 496 manifestantes han muerto, aunque fuentes dentro de Irán citadas por la BBC advierten de que la cifra real podría ser mucho mayor. El apagón de internet impuesto por las autoridades y la imposibilidad de los medios internacionales de informar desde el interior del país han dificultado la verificación independiente de los datos. Aun así, personal médico iraní ha descrito hospitales desbordados por la llegada constante de heridos y fallecidos. La BBC Persa verificó que solo el 9 de enero se trasladaron 70 cuerpos al hospital Poursina, en la ciudad de Rasht, y contabilizó 180 bolsas mortuorias en imágenes de una morgue cercana a Teherán grabadas esa misma noche.

Cuerpos de víctimas de las protestas contra el régimen islámico en Irán que se han intensificado, con un saldo de más de 500 víctimas mortales, según HRANA.
EFE

“Sedienta de libertad, sedienta de derechos de las mujeres”

Entre las víctimas se encuentra Koohkan, un joven entrenador y árbitro de fútbol sala asesinado en la ciudad de Neyriz, en la provincia de Fars. Un amigo suyo, que habló con BBC Persa, relató el impacto de la pérdida: “Era demasiado pronto para él, realmente demasiado pronto. Era tan joven”. Quienes lo conocían lo recuerdan como una persona solidaria y querida en su comunidad. “Todos lo conocían por su amabilidad y buen carácter. Todo el pueblo lo adoraba”, añadió su amigo, quien explicó que la familia está “de duelo y enfadada” porque consideran que fue asesinado por el régimen.

Sin embargo, uno de los nombres que se ha convertido en símbolo del costo humano de estas protestas es el de Rubina Aminian, una estudiante kurda de 23 años. Aminian, estudiaba diseño textil y de moda en el Colegio Técnico y Vocacional Shariati de Teherán.

Según organizaciones de derechos humanos, fue asesinada el 8 de enero tras salir del centro y unirse a una protesta. Dos grupos (Iran Human Rights y la organización kurda Hengaw) señalaron que recibió un disparo en la cabeza; la Red de Derechos Humanos del Kurdistán indicó que fue alcanzada por la espalda. Todos coinciden en que el disparo habría sido efectuado por fuerzas gubernamentales.

Queman fotografías del líder supremo de Irán, Ali Jamenei
EFE

“No era solo mi hija, vi cientos de cadáveres”

Tras conocer su muerte, sus familiares viajaron desde Kermanshah hasta Teherán para identificar el cuerpo. Una fuente cercana a la familia explicó a Iran Human Rights que tuvieron que buscar entre cientos de cadáveres de jóvenes asesinados cerca del colegio. La madre de Rubina declaró “no era solo mi hija, vi cientos de cadáveres con mis propios ojos”. Según estas fuentes, las autoridades se negaron inicialmente a entregar el cuerpo y posteriormente impidieron que se celebraran funerales o ceremonias de duelo en su ciudad natal. Finalmente, la familia se vio obligada a enterrarla en una carretera entre Kermanshah y Kamyaran.

El contexto político internacional añade tensión a la situación. El líder iraní ha calificado a los manifestantes de “alborotadores”, mientras que Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, ha lanzado advertencias y ha insinuado posibles medidas militares. Teherán, por su parte, acusa a Washington e Israel de respaldar las protestas.

Estas movilizaciones evocan inevitablemente el recuerdo del levantamiento de 2022, desencadenado por la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, otra joven kurda detenida por la policía de la moral. Entonces, según organizaciones de derechos humanos, más de 550 personas murieron y unas 20.000 fueron detenidas. Hoy, nombres como el de Rubina Aminian vuelven a poner rostro a la represión.

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