Dos turistas con un niño pequeño en el carrito van de lado a lado por el paseo principal de Atreju, a los pies de Castel Sant’Angelo, haciéndose fotos con la enorme decoración navideña. Ajenos al revuelo político que genera el evento de Hermanos de Italia, que se ha convertido en los últimos años en el escenario de debates y polémica de moda. De hecho, esta vez, podría haber supuesto incluso el primer escenario de debate entre los dos principales partidos en Italia. La primera ministra Giorgia Meloni, que llegará a partir de las 12 de este domingo en su discurso estrella de clausura del evento, había invitado a la líder de la oposición, Elly Schlein, a un debate entre los árboles de Navidad que decoran el festival. Pero el evento, que sabe valerse por si solo y ha aprovechado el no para apuntarse un tanto diciendo que la líder progresista teme a la primera ministra, se ha quedado sin ese encuentro de ambas mujeres, las más importantes de la política italiana, en primera línea.
Pero Atreju bromea con eso y con todo, ha convertido el festival, que ha crecido igual que lo ha hecho Hermanos de Italia convirtiéndose en el primer partido de Italia, en un derroche de ironía y memes propios. A un lado un cartel de Meloni que dice “comunista el que no bote” y al otro, en uno de los muchos árboles de Navidad, una bola con la cara de Elly Schlein y una frase “¿Quién la ha visto?”. El despliegue es también de invitados, muchos de los que antes hubiesen dicho que no, ahora no tienen problema en formar parte de una fiesta que mezcla política con cultura popular. Lo demuestra el paso, durante esta semana, de la gran estrella televisiva italiana Mara Venier y de otro compañero, presentador del famoso Festival de Sanremo, Paolo Conti, que han dado el punto nacional popular a la semana.

Pero, al margen de alguna actriz, presentadora y algunas parlamentarias de Hermanos de Italia, los únicos nombres femeninos de su clase política, hay pocas mujeres. Destaca, eso sí, el clan familiar: la hermana de Meloni, Arianna, responsable de la secretaría política de Hermanos de Italia, que llegó el jueves rodeada de fans, y la madre, Anna Emperatore, con más fans aún y mucha prensa que le sacó una frase épica “quería que mi hija fuese Papa”.
Algunas llegan del propio Gobierno, como la ministra de Educación, de la cuota Forza Italia, Anna Maria Bernini, que protagoniza un vídeo viral con un enfrentamiento con un grupo reducido de jóvenes que se lamentan de las reformas para el examen de acceso a la Universidad de Medicina. La ministra se viene arriba, cita a Berlusconi y con el micrófono en mano les grita a los estudiantes “sois solo unos pobres comunistas” obteniendo con su burla el aplauso del público, partidario, de Atreju.
Esta semana ha visto también invitadas fuera de la burbuja conservadora del Gobierno como la jueza Silvia Albano, una de las que no validó los envíos de inmigrantes a los centros de repatriación en Albania y que ha debatido con el ministro de Justicia, Carlo Nordio. Cuando el evento nació en 1998 de la mano de la propia Meloni, dirigente de las juventudes de Alianza Nacional, era una fiesta política de perfil bajo, ahora es capaz de reunir a perfiles de primer nivel y de diferentes sensibilidades, se ha quitado complejos porque tiene la sartén por el mango.

Atreju, a la que en 2023 Meloni decidió invitar al líder de VOX y en 2024 a Javier Milei, este mañana, en su clausura, recibe a otro líder internacional de extrema derecha, Mateusz Morawiecki, actual presidente del Partido de Conservadores Europeos, sucesor en ese puesto precisamente de Meloni. Pero la estrella hoy es ella, que llega exultante tras haber conseguido el reconocimiento UNESCO a la gastronomía italiana es semana. Una noticia que sería capaz de reconciliarla incluso con la parte más alejada, porque, y ahí es donde la UNESCO ha insistido, la cocina italiana tiene la capacidad de unir alrededor de una mesa.

Tras más de tres años en Gobierno Meloni parece lejos de que cualquier polémica pueda erosionar su popularidad. Sigue liderando los sondeos, rondando el 30% de los votos, más del 26% obtenido en 2022. Un partido que nació y se mantiene gracias a Meloni y donde prácticamente la única mujer es ella y este evento es la prueba. Atreju, que es una referencia directa al protagonista de ‘La historia interminable”, la novela de Michael Ende, mito de la literatura fantástica de la derecha italiana, ha buscado su sitio, ahora a los pies del Vaticano y de Castel Sant’Angelo, en una de la zonas más preciadas de la capital italiana. Parece que quedan atrás sus primeras ediciones, rodeadas de controversias y con el estigma de la derecha postfacista asomando, Atreju se ha hecho popular con ella, con la primera ministra, y dobla cada año la apuesta: una pista de esquí, puestos de todo tipo, mercado navideño y hasta vin brulé.
