“¿Necesito contratar un abogado para el proceso de regularización? ¡No es necesario! Infórmate por fuentes oficiales y no caigas en la desinformación”. Así lo está difundiendo el Ministerio de Inclusión y Migraciones de Elma Saiz en sus redes sobre la regularización que comienza el próximo 1 de abril, lo que ha originado una nueva batalla entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), que se suma a la vivida por el secreto de las comunicaciones de los abogados tras las filtraciones desde la Fiscalía General del Estado en las que pudo participar Moncloa de las negociaciones del letrado del novio de Isabel Díaz Ayuso.
Eugenio Ribón, decano del ICAM, ha remitido este sábado un escrito formal de queja al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en relación con la campaña institucional difundida en Instagram y en X, solicitando la retirada de la campaña en sus actuales términos “por considerar que proyecta un mensaje impropio e injusto sobre la función de la abogacía”.

El ICAM muestra su “profunda preocupación por el enfoque de una comunicación pública que, al presentar el recurso al abogado o abogada especializada como algo prescindible y al asociar de forma indirecta el asesoramiento profesional con la desinformación, la innecesariedad o incluso prácticas fraudulentas, erosiona la confianza de la ciudadanía en una profesión esencial para la garantía de derechos y para el correcto desenvolvimiento de sus relaciones con la Administración”.
El decano de la Abogacía de Madrid recuerda que el valor del asesoramiento profesional no depende de que su intervención sea o no legalmente obligatoria. En cualquier procedimiento con alcance jurídico, y muy especialmente en materias de extranjería, el consejo de un abogado o abogada cualificado aporta seguridad jurídica, prevención de errores, adecuada preparación documental, correcta identificación de la vía procedente y defensa efectiva de los derechos e intereses de la persona afectada. “Presentar esa intervención como superflua desdibuja la realidad de unos procedimientos que pueden tener consecuencias personales, familiares, laborales y administrativas de enorme trascendencia”, destaca.
