Opinión

Somos jóvenes, ¿qué hay de lo nuestro?

Situación del alquiler en España - Economía
Actualizado: h
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¿Viven los jóvenes de hoy mejor que sus padres? Los avances sociales y sanitarios permiten asegurar que sí, pero la situación económica con la dificultad para acceder a una vivienda y el empleo precario están complicando el futuro de los jóvenes. Las nuevas generaciones sienten que el sistema no funciona y que nunca van a tener la vida de sus padres. Cada vez más jóvenes españoles perciben que el sistema les ha fallado y que no van a poder tener la misma calidad de vida que sus padres comenzando porque no tienen posibilidad de empezar a pagar una hipoteca para comprar una vivienda. Es muy difícil para un joven emanciparse y esto provoca una crisis demográfica porque muchas familias quieren tener hijos y no pueden y otras querrían tener más. Es evidente que nuestros jóvenes necesitan reformas urgentes para poder organizar su futuro y necesitan ser protagonistas activos en un sistema que muchos sienten que les ha olvidado y al que no pertenecen. Digamos que las nuevas generaciones no han tenido tanta suerte ni han visto recompensado su esfuerzo por igual.

Todos los años muchos jóvenes se van al extranjero buscando trabajos mejor pagados y con mejores condiciones. El coste de vida en España sigue subiendo y eso complica cada vez más independizarse o avanzar profesionalmente por lo que muchos acaban probando suerte con la idea de asegurarse un futuro más estable y esperanzador. Por edades el salario suele ser la principal razón para emigrar, sin embargo para muchos jóvenes españoles la decisión de irse fuera de España se debe a la búsqueda de una mejor calidad de vida. De hecho para los más jóvenes, trabajar fuera de nuestras fronteras responde a su deseo de vivir una experiencia diferente y a las oportunidades de desarrollo profesionales. Esta semana en “La Mirada Crítica” de Mediaset hemos entrevistado a muchos de estos jóvenes como Sonia que cuenta con una carrera de magisterio y un máster en educación primaria. Cuando finalizó sus estudios comenzó a opositar y después de un tiempo se dio cuenta de que en España era muy complicado acceder a un trabajo como profesor. Con 23 años y en tan solo quince días tomó la decisión de intentar ser profesora en Irlanda. Sonia cuenta que con el primer sueldo pudo pagar los 3000 euros que gastó al principio en viaje, casa, transporte y papeleo. Está feliz porque en Irlanda no se requiere oposiciones para trabajar sino que basta con homologar el título en un proceso que dura entre tres y seismeses. El caso de Iris es muy parecido y además también es profesora de educación infantil y primaria. Estuvo trabajando un año en España y después decidió irse a Irlanda para trabajar menos y ganar el doble. En uno de los colegios donde trabajaba conoció a su pareja y juntos decidieron irse a trabajar a un colegio privado en Dubái donde la empresa que te contrata se encarga de gestionar el visado por dos años y con el contrato te ofrecen una vivienda disponible durante el tiempo que dura el contrato.

El Gobierno incrementa la brecha generacional

Las políticas públicas también contribuyen a agravar esta brecha generacional entre los llamados boomers que son los nacidos en España con el auge de la natalidad de los años 60 y los millennials desde principios de los 80 hasta mediados de los 90. y Y esto tiene que ver con la reforma del sistema público de pensiones en los últimos años. Está claro que se prioriza una generación sobre la otra y la prueba es que se ha decidido blindar por ley una subida anual de las pensiones públicas conforme a la inflación sin medidas paralelas que amortigüen el incremento del gasto público teniendo en cuenta por ejemplo la longevidad. Si se carga a las empresas con un incremento de los costes laborales para reforzar los ingresos de la Seguridad Social y poder hacer frente a este gasto en pensiones de forma indirecta se está penalizando a los jóvenes que tendrán más dificultades para que les suban los salarios. Ningún partido político se atreve a meter mano a las pensiones, nadie quiere ir contra los pensionistas porque resta votos y esto se ve en que se priorizan programas del Estado de Bienestar que van dirigidos hacia los sectores de mayor edad.

Hay que darle una vuelta a lo que resulta prioritario. No es descabellado pensar que quizá es mejor gastar primero en cosas que sabemos que beneficiarían a los jóvenes y luego si sobra dinero, gastarlo en permitirnos un sistema de pensiones que no quiere adaptarse al cambio. Hay que intentar hacer la cuadratura del círculo para que las generaciones más jóvenes tengan mejores salarios, empleos de calidad y que puedan acceder a condiciones dignas a la vivienda y a la vez que todos los pensionistas, los que han trabajado durante toda su vida, puedan acceder a una pensión digna. Tiene que haber un equilibrio porque mientras las políticas públicas tiendan a priorizar la atención a los mayores por razones puramente electoralistas la fuga de talentos españoles cada día es más grande. La prioridad tiene que ser la de ofrecer a los jóvenes la posibilidad de ganarse un futuro con su esfuerzo , lo que reduciría el trasvase de voto millennial hacía opciones populistas y radicales. La parálisis y el cortoplacismo solo alimentan esta brecha generacional y retrasa las reformas necesarias. El cruce de reproches entre generaciones genera un debate estéril que no beneficia a nadie. Es obvio que los jóvenes necesitan reformas urgentes para poder organizarse su futuro y ser parte activa de un sistema que muchos sienten que les ha olvidado.

Por eso ahora que acabamos de empezar el año mensaje urgente de los jóvenes, los que van a seguir levantando este país, a nuestra clase política. Somos jóvenes pero no perdedores (losers como diría la presidenta Ayuso que se dice aquí en Madrid). Somos la generación más preparada pero tenemos que irnos de España para encontrar trabajo y poder tener un proyecto de vida. ¿Qué hay de lo nuestro?