Tablero político

El auge de la izquierda regionalista

La izquierda española vuelve a fracturarse, esta vez por el ascenso de nuevas formaciones territoriales como Adelante Andalucía. Analizamos el fenómeno con varios politólogos

JEREZ DE LA FRONTERA (CÁDIZ), 17/05/2026.- El candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García (c), acompañado por su equipo y Teresa Rodríguez (3d) en la asociación sociocultural “La yerbabuena”, celebra los resultados electorales del partido tras los comicios en Andalucía, este domingo en Jerez de la Frontera (Cádiz). EFE/Román Ríos.
El líder de Adelante Andalucía, José Ignacio García, acompañado por su equipo y Teresa Rodríguez. EFE/Román Ríos.
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La sorpresa política de las últimas elecciones andaluzas no ha sido la victoria del PP. Tampoco el batacazo del PSOE ni siquiera la ya habitual fragmentación de la izquierda. La verdadera novedad han sido los ocho escaños de Adelante Andalucía y la aparición de un andalucismo de izquierdas capaz de alterar el tablero político.

Evolución de los resultados electorales en Andalucía.
Evolución de los resultados electorales en Andalucía.

“El éxito de Adelante Andalucía es la representación de la izquierda plural en esta comunidad. Enlaza con los movimientos regionalistas/nacionalistas/independentistas de otras comunidades. Más allá de los clásicos, el repunte de la Chunta, los buenos resultados de UPL y el récord de AA reflejan que hay un sector de la izquierda que se siente hoy más atraído por estos movimientos que por los partidos de izquierda de ámbito estatal”, opina el politólogo Juan Francisco Caro, director de Opina 360.

“Andalucía había permanecido históricamente al margen de las grandes dinámicas territorialistas que sí redefinieron Cataluña, Euskadi o Galicia. Existía identidad cultural andaluza, pero rara vez cristalizaba en una fuerza política estable con capacidad real de disputar hegemonía o condicionar mayorías”, analiza para Artículo 14 uno de los politólogos que han trabajado en el backstage de estas las elecciones andaluzas.

El crecimiento de Adelante Andalucía todavía está lejos de fenómenos como el Bloque Nacionalista Galego o la hegemonía cultural de EH Bildu. Pero revela la progresiva territorialización de la izquierda española. “La cuestión ya no afecta únicamente a los nacionalismos históricos. Está reapareciendo en territorios donde durante años parecía neutralizado por el sistema autonómico. Y lo hace con formas nuevas. Menos nacionalistas en el sentido clásico y más vinculadas a desigualdad, precariedad, abandono territorial y crítica al centralismo económico”.

Las dos almas históricas de la izquierda española

La izquierda española ha convivido históricamente con dos tradiciones distintas y a menudo contradictorias. “Por un lado -indica el politólogo-, existe un alma centralista. Para esta tradición, el Estado fuerte garantiza cohesión. Esa ha sido históricamente la cultura dominante dentro del PSOE, especialmente en dirigentes como Felipe González o Alfonso Guerra”. Junto a ella ha existido una izquierda territorial y más sensible a las identidades periféricas. Esa tradición entendía que las desigualdades territoriales no eran únicamente culturales, sino también económicas y políticas. “En Andalucía, esa segunda alma encontró una expresión muy clara en Alejandro Rojas-Marcos. Líder histórico del PSA y posteriormente del Partido Andalucista, intentó construir durante la Transición una conciencia política andaluza autónoma, precisamente en el momento en que otros regionalismos terminaban integrándose en estructuras estatales”.

Su proyecto era inequívocamente territorial. No independentista, pero sí autonomista fuerte y crítico con la subordinación económica andaluza. Rojas Marcos intuyó que Andalucía no podía limitarse a ser una autonomía administrativa dentro de un modelo diseñado desde Madrid. Necesitaba representación política propia y capacidad para defender intereses específicos. “Durante años aquella vía pareció agotarse, pero el caldo de cultivo regionalista ha permanecido. Por eso, este fenómeno no es nuevo”.

Teresa Rodríguez y la mutación del trotskismo

La irrupción de Teresa Rodríguez cambió radicalmente el escenario porque introdujo la fusión entre el andalucismo territorial y la cultura política de la nueva izquierda post-15M. “Rodríguez procede de Anticapitalistas, heredera de tradiciones trotskistas europeas. Ese origen resulta fundamental para entender la evolución posterior de Adelante Andalucía”, advierte el experto.

El trotskismo clásico llevaba décadas en crisis. El lenguaje revolucionario tradicional -“dictadura del proletariado”, “internacional obrero”, “vanguardia revolucionaria”- había perdido capacidad de movilización social fuera de núcleos militantes muy reducidos.

MADRID, 17/05/2026.- La coportavoz de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha revelado este domingo tras votar en las elecciones andaluzas que tiene cáncer, en respuesta a una usuaria de la red social X que le preguntó de qué iba "disfrazada" al ver una foto de ella con un pañuelo en la cabeza junto a una urna. EFE/Fotografía publicada por Teresa Rodríguez en su cuenta de X SÓLO USO EDITORIAL / SÓLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)
La coportavoz de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez. EFE/RRSS
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Sin embargo, según el politólogo, sobrevivió camuflándose en diferentes partidos desde la desconfianza hacia las élites estatales y la prioridad de los movimientos sociales. La llegada de Podemos permitió reformular todo ese imaginario en un lenguaje completamente distinto. La “clase obrera” pasó a convertirse en “la gente”. La “oligarquía” se transformó en “la casta”. La “revolución” fue sustituida por la “democratización”.

Muchos cuadros procedentes de tradiciones trotskistas encontraron entonces una vía para ampliar su influencia sin necesidad de presentarse como extrema izquierda clásica. Rodríguez encarnó perfectamente esa transición. La cuestión social andaluza empezó a reinterpretarse como cuestión territorial. El conflicto dejaba de formularse exclusivamente como lucha de clases para expresarse como enfrentamiento entre Andalucía y las élites económicas y políticas centralizadas.

El nuevo regionalismo de izquierdas

Lo más relevante es que este fenómeno ya no es exclusivamente andaluz. En Aragón, Chunta Aragonesista mantiene un regionalismo progresista vinculado al medio rural y la despoblación. En Galicia, el BNG vive uno de sus mejores momentos históricos. Compromís mantiene estable un valencianismo progresista propio. Incluso fenómenos aparentemente distintos como Teruel Existe expresan malestares territoriales crecientes frente a la centralización económica y política. Paradójicamente, el Estado autonómico diseñado para integrar diferencias territoriales podría estar produciendo una nueva fase de fragmentación política.

José Ignacio García, símbolo de esta nueva etapa

Mientras Teresa Rodríguez representaba todavía la política emocional y carismática del ciclo del 15M, José Ignacio García proyecta una imagen más institucional. Adelante Andalucía parece desplazarse gradualmente hacia una consolidación territorial estable con un discurso menos insurreccional y más identitario. Menos centrado en la ruptura inmediata y más en construir una izquierda territorial andaluza duradera.

“Adelante Andalucía ha conseguido apropiarse de la bandera del andalucismo de izquierda. En los ochenta y los noventa el Partido Andalucista tuvo mucho tirón, pero se acabó diluyendo. Ahora el partido de García recoge ese discurso con un partido joven, más acorde al momento actual”, concluye Caro.

CÓRDOBA, 02/05/2026.- El candidato de Adelante Andalucía a la Presidencia de la Junta, José Ignacio García, sirve este sábado en Córdoba una comida con pisto y salmorejo, que ha repartido entre la ciudadanía, para reivindicar los comedores escolares públicos. EFE/ Salas
José Ignacio García, en Córdoba. EFE/ Salas
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Está por ver si su proyecto conseguirá expandirse más allá de núcleos urbanos politizados y sectores jóvenes progresistas, su principal límite.
De momento, ha demostrado, como dice el politólogo, que la izquierda española sigue dividida entre sus dos almas históricas: la estatal centralista y la territorial popular. Una tensión que parecía dormida y que hoy vuelve a emerger con nuevas formas, nuevos lenguajes y nuevos protagonistas.

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