La hemeroteca de enero golpea a Óscar Puente: “La probabilidad de que se produzca otro accidente como el de Adamuz es muy baja, tranquilidad”

Óscar Puente aseguró en enero que otra tragedia como Adamuz era muy improbable; el choque de Urda devuelve sus palabras al primer plano

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
EFE

Las palabras que Óscar Puente pronunció el pasado 23 de enero han recuperado actualidad nueve meses después. Entonces, el ministro de Transportes compareció ante los medios para ofrecer explicaciones sobre la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), donde habían muerto decenas de personas. Durante aquella intervención, defendió la seguridad del sistema ferroviario español y aseguró que la posibilidad de que se repitiera un accidente de semejantes características era extraordinariamente reducida.

«La probabilidad de que pase algo así es bajísima», afirmó el ministro durante aquella rueda de prensa, según recoge la comunicación oficial publicada por el Ministerio de Transportes. Óscar Puente acompañó aquella valoración de un mensaje de tranquilidad dirigido a los ciudadanos, después de varios días marcados por la conmoción y las dudas sobre la seguridad de la alta velocidad.

Ahora, el accidente ferroviario registrado este miércoles 28 de octubre en Urda (Toledo), donde un AVE de Renfe ha colisionado con un tren de Iryo, devuelve aquellas declaraciones al primer plano. Los dos siniestros han ocurrido en la misma línea Madrid-Sevilla, separados por aproximadamente 200 kilómetros, aunque sus posibles causas son diferentes.

La declaración de Óscar Puente cinco días después de Adamuz

El 23 de enero, Óscar Puente compareció en Madrid después de que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) difundiera sus primeras conclusiones sobre la tragedia de Adamuz, ocurrida el 18 de enero y que terminó dejando un balance de 46 fallecidos.

El informe preliminar apuntaba a una posible rotura del carril anterior al descarrilamiento del Iryo, que posteriormente invadió la vía contigua y colisionó con un Alvia de Renfe.

Durante su comparecencia, el ministro explicó que la infraestructura afectada había sido sometida a diferentes inspecciones después de las obras de renovación ejecutadas en 2025. Según detalló, las 114 soldaduras del tramo habían superado los controles de calidad correspondientes, incluidas revisiones visuales, geométricas y mediante ultrasonidos.

Puente también defendió que las anomalías comunicadas anteriormente por los maquinistas no guardaban relación directa con el accidente. Su intervención terminó con un mensaje destinado a recuperar la confianza en el transporte ferroviario.

El ministro recordó que, durante más de tres décadas de funcionamiento de la alta velocidad española, no se había producido un accidente con aquellas características y consecuencias. Por ello, consideraba que la probabilidad de repetición era «bajísima».

Según recogió entonces El Independiente, Puente cerró aquella reflexión trasladando un «mensaje de tranquilidad a los ciudadanos».

Nueve meses después, otro grave accidente en la línea Madrid-Sevilla

La coincidencia temporal y geográfica ha devuelto aquellas afirmaciones a la actualidad. Este miércoles, dos trenes de alta velocidad han colisionado por alcance en el entorno de Urda, en la provincia de Toledo, provocando víctimas mortales, numerosos heridos y la interrupción del tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía.

Según las primeras informaciones de Adif y los servicios de emergencia, el siniestro ha ocurrido alrededor de las 08:54 horas, en el punto kilométrico 118 de la línea Madrid-Sevilla. Dos vagones del convoy de Iryo han caído por un terraplén tras el impacto.

Las primeras reconstrucciones, publicadas por la Cadena SER, apuntan a que un AVE de Renfe habría alcanzado por detrás a un Iryo que permanecía detenido. También han surgido informaciones sobre una posible avería del sistema automático de protección LZB y una autorización para rebasar una señal roja.

Estas circunstancias todavía deben esclarecerse mediante la investigación técnica y no permiten establecer responsabilidades definitivas.

Por su parte, Óscar Puente ha informado a través de X de que se encontraba desde las 09:40 horas en el centro de control H24 de Adif, tratando de recopilar toda la información posible sobre lo sucedido.

Dos accidentes graves, pero con causas todavía diferentes

Las declaraciones de enero adquieren una nueva dimensión después del choque de Toledo, aunque existe una distinción fundamental. Puente se refería específicamente a la probabilidad de que volviera a producirse un accidente con las características de Adamuz, no a la imposibilidad de cualquier otro siniestro ferroviario.

En Adamuz, la investigación se ha centrado en una posible fractura de la infraestructura. En Toledo, las primeras hipótesis apuntan a las circunstancias de una colisión por alcance y al funcionamiento de los sistemas de señalización y protección.

Por tanto, no existe todavía una relación causal demostrada entre ambos accidentes. Sin embargo, el nuevo siniestro vuelve a poner bajo escrutinio las condiciones de seguridad de la línea Madrid-Sevilla y las medidas adoptadas después de la tragedia de enero.

Nueve meses después de aquel llamamiento a la tranquilidad, la seguridad ferroviaria vuelve a situarse entre las principales preocupaciones públicas, mientras los investigadores tratan de determinar qué ocurrió en Urda y por qué no pudo evitarse la colisión.

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