La hora de la verdad para Montero: primer examen con la financiación autonómica

La vicepresidenta y ministra de Hacienda se comprometió a presentar su modelo entre enero y febrero, antes de los Presupuestos. Su agenda sólo recoge una entrevista en las tres últimas semanas

María Jesús Montero está a punto de cumplir un año como secretaria general del PSOE andaluz y candidata a la Junta. Y todavía se resiste a adelantar la fecha en la que dejará el Gobierno para disputar la batalla electoral en su tierra. Si el presidente Juanma Moreno (PP) no altera el guion, los comicios están previstos para mitad del año, y antes de eso Montero tiene varios exámenes que afrontar. Con idea de utilizar sus resultados como carta de presentación ante las urnas.

La vicepresidenta primera, Ministra de Hacienda y también número dos del PSOE de Pedro Sánchez, se ha marcado un primer desafío con la presentación del nuevo modelo de financiación autonómica para sustituir al sistema actual, pendiente de renovación desde 2014.

Sorprendió anunciando esta propuesta -en genérico, sin desvelar sus claves- en noviembre, tras exponerla ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). En él se sientan los consejeros del ramo de las comunidades autónomas, que ya criticaron su ausencia de diálogo previo.

Ella les afeó que las regiones gobernadas por el PP ni siquiera sean capaz de asumir un modelo unitario. Y anticipó que se daba dos meses para ultimar su modelo, con el compromiso de desvelarlo en su integridad entre enero y febrero, a más tardar. Lo anunció en plena precampaña en Extremadura, y la puesta de largo de su propuesta llegará cuando el nuevo ciclo electoral autonómico (Aragón, Castilla y León y Andalucía) haya alcanzado velocidad de crucero.

Junqueras se reunirá con Sánchez para “obligar al PSOE a cumplir”

Previsiblemente, la presentación de los detalles de su nuevo modelo llegará después del encuentro entre Pedro Sánchez y el líder de ERC, Oriol Junqueras, cuyas relaciones se han deteriorado en los últimos meses. En una entrevista con EFE, el propio Junqueras afirmó que la labor de los republicanos es “obligar al PSOE a cumplir con lo que ha firmado”. Y es exactamente lo que espera hacer en esa reunión. “No tenemos fecha, pero estamos convencidos de que, cuanto antes, mejor”, urgió.

Si los puentes entre el Gobierno y Junts per Catalunya permanecen rotos –con las decisiones judiciales sobre el retorno de Carles Puigdemont como principal esperanza para Moncloa-, el líder de ERC ha congelado buena parte de las conversaciones con el Ejecutivo durante meses.

María Jesús Montero interviene en el debate relativo al objetivo de estabilidad presupuestaria, en el Congreso.
EFE/ Kiko Huesca

Se va a “dejar la piel” por el nuevo modelo de financiación

Su malestar por la forma en la que el Gobierno ha plasmado sobre el papel la “singularidad fiscal” que ERC pactó para Cataluña ha agriado las conversaciones. En la misma entrevista, publicada a finales de diciembre, ya anticipó que sus siete votos no avalarán una reforma del modelo que no haya sido previamente pactada con su partido.

Montero no cuenta hoy con los votos necesarios. Como no los tiene tampoco para el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2026, que ya acumula tres meses sobre la fecha tope constitucional para su presentación. Y que difícilmente llegará a la Cámara Baja antes de que se duplique este retraso (marzo-abril). Su eventual aprobación es otro cantar.

El Gobierno ha iniciado el año volviendo a prorrogar las cuentas que aprobó a finales de 2022 para su entrada en vigor en el ejercicio 2023, y las dificultades para lograr los votos les han empujado a seguir evitando someterlas a votación en la Cámara Baja.

Además de la oferta de condonación de deuda autonómica, ya rechazada por las comunidades del PP, la reforma del sistema de financiación y los Presupuestos son las dos carpetas que Montero tiene previstas avanzar antes de partir rumbo a San Telmo.

De aproximarse a que obtengan luz verde, además, le servirían como principales avales como candidata a presidir Andalucía. Y en su entorno repiten que se va a “dejar la piel” por encarrilar la renovación de un nuevo modelo. Con independencia de que sea otro quien se cuelgue las “medallas” por su futurible aprobación.

María Jesús Montero, ministra de Hacienda.
KiloyCuarto

La vicepresidenta pasa tres semanas de perfil bajo

En la misma entrevista en la que denunció los incumplimientos del Ejecutivo, Junqueras no escatimó en dardos contra Sánchez, que vive un momento político particularmente complejo. A la debilidad parlamentaria se suman los escándalos de supuesta corrupción de exmandatarios socialistas. En diciembre se produjo un estallido aún más virulento que el inicial a cuenta del caso Salazar, seguido de una cascada de denuncias internas a otros mandos, también por supuesto acoso sexual.

“La sociedad no se merece estar gobernada por partidos que tienen casos de corrupción y casos de acoso sexual. No se merece tener gobiernos que no cumplen los acuerdos a los que llegan”, disparó el líder de ERC.

En estas semanas críticas, desde que vio estrellarse por segunda vez en 2025 su senda de déficit, Montero ha volado fuera de radar. Mientras tanto, se sucedían escándalos como los relacionados con la detención de Vicente Fernández, expresidente de la SEPI al que nombró ella misma.

La semana posterior a la derrota parlamentaria con la primera piedra de los Presupuestos, su nombre no aparece en la agenda oficial de La Moncloa. Tampoco figura en la última semana del año. Entre el 22 y el 28 de diciembre, con el Gobierno prácticamente desaparecido de los medios por el parón navideño, la vicepresidenta reapareció en una entrevista en Radio Sevilla (Cadena Ser) el día de Navidad. Ha sido, además, su única intervención en los medios tras la debacle electoral para el PSOE en Extremadura.

Los escándalos del PSOE taparon incluso su ‘entronización’ en Andalucía

Este altavoz le sirvió para reconocer que los Presupuestos y el nuevo modelo de financiación son sus ases en la manga para intentar darle la vuelta a las encuestas; que son “los instrumentos que permiten apostar por Andalucía”, como los definió. Hasta que puedan ver la luz, la vicepresidenta presume de los “8.500 millones de euros más al año, de media” que el Gobierno destina hoy a Andalucía, con respecto a la etapa de Mariano Rajoy en La Moncloa.

Y, como ha sido habitual durante el último año, afirmó que no sabe “exactamente” cuándo saldrá del Ejecutivo. La decisión que hasta el momento ha trasladado Sánchez -para frustración de Yolanda Díaz– es que no habrá crisis de Gobierno. Sólo un cambio puntual cuando toque reemplazar a Montero, en el momento en el que Moreno disuelva el Parlamento y convoque a las urnas.

Por más que haya tratado de marcar distancias, en sus casi 365 días al mando del PSOE andaluz, desde el 18 de enero de 2025, los vaivenes que afectan al Gobierno y al partido han afectado a su carrera andaluza. Hasta el punto de que el Comité Federal que sirvió a Sánchez para sustituir a Santos Cerdán como secretario de Organización, en julio, debía haberse celebrado en Sevilla.

Y estaba pensado como una suerte de entronización de Montero. El escándalo del exnúmero tres, hoy investigado por supuesta corrupción y entonces en prisión provisional, o la eclosión del caso Salazar, fueron nuevos obstáculos en una carrera que hoy sigue antojándose bastante accidentada. Incluso para los suyos.

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