La soledad impuesta de Óscar Puente

Moncloa ordenó encapsular la crisis del accidente de Adamuz entorno al ministro de Transportes que se siente abandonado por colegas como Marlaska. El PSC presiona para dejarle caer

El viernes se conocía el informe preliminar sobre las posibles causas del fatal accidente ferroviario que costó la vida a 45 personas en Adamuz. Las primeras investigaciones apuntan a la “rotura previa de la vía”, es decir, señalan a la Administración.

Lejos de darse por aludido, Óscar Puente ha fabricado una teoría sobre cuándo, a su juicio, se debe presentar la dimisión. En la doctrina del ministro de Transportes cesará el que “resulte afectado por la responsabilidad o haya contribuido por acción o por omisión al siniestro”, siempre que este sujeto no sea él (añado yo).

Óscar Puente, durante una rueda de prensa
EFE/ Kiko Huesca

Contrasta su mensaje con el que lanzaba en la misma rueda de prensa el presidente de Adif, Luis Marcos de la Peña, quien adelantaba que “si la finalización de la investigación se determina que alguna acción por mi parte no ha ayudado o ha influido en este accidente, no tenga ninguna duda que asumiré las consecuencias que se determinen”.  El subordinado parece dispuesto a inmolarse por el jefe o asume que es la cabeza de turco para intentar salvarle.

En el equipo del ministro dan por hecho que según avancen las pesquisas sobre el siniestro y crezca la indignación de las víctimas, que ya estudian asociarse para demandar a Renfe, habrá ceses.

Orden de aislar a Puente

Puente no se plantea dimitir, aunque se siente solo en la gestión de esta crisis que acaba con sus aspiraciones políticas futuras. El ministro “está muy dolido” porque ningún colega ha compartido rueda de prensa estos días. Moncloa dio la orden de encapsular la crisis entorno al titular de Fomento. Ni rastro del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, pese a que la investigación está en manos de la Guardia Civil.

Accidente tren
Restos de uno de los trenes siniestrados en Córdoba
EFE/Jorge Zapata

Tanto Marlaska como Sánchez han desaparecido de una crisis que amenaza con ir en aumento, según se conocen los detalles. Una semana después hay certezas que dejan en mal lugar al Gobierno: los maquinistas llevaban meses alertando del mal estado de las vías; el gasto en mantenimiento se ha venido recortando en los últimos años pese a que desde la liberalización del sector el tráfico se ha multiplicado; las obras de mejora del tramo del siniestro se hicieron a un coste inferior al recomendado…

El presidente ha anunciado que comparecerá en el Congreso para dar cuenta del siniestro. Lo hace forzado después de que el pasado jueves su más fiel escudero, Félix Bolaños, le aconsejase rendir cuentas en la Cámara Baja. Sánchez no lo veía claro y de hecho el propio Puente había anunciado que sería él quien daría explicaciones.

El ministro de Presidencia ha calmado a los socios que una vez más apretarán sin ahogar. No serán los 45 muertos de Córdoba ni el maquinista fallecido en el accidente de Cercanías de Barcelona los que hagan a PNV, Junts y ERC cuestionar a este Gobierno.

Los socios aguantarán

Los independentistas catalanes alzarán la voz más por lo que les toca. Si hay que pedir la dimisión de Puente estarán los primeros. ERC necesita una coartada después de haber parido el sistema mixto de gestión de las Cercanías en Cataluña, Junts aprovechará para abanderar un traspaso total de las competencias.

Pedro Sánchez junto a Juanma Moreno, durante declaraciones ante los medios de comunicación en Adamuz
EFE/ Jorge Zapata

A Salvador Illa le ha sorprendido la fatalidad convaleciente y ha sido su consejera de Territorio, Silvia Paneque, la que se ha puesto en el foco. En este caso también operará, si es menester, la teoría Puente sobre las dimisiones. Ella es el eslabón débil.

En el PSC también miran a Puente con recelo. Necesitan descargar responsabilidades, pero sobre todo ajustar cuentas. Los socialistas catalanes no perdonan que el ministro de Transportes prescindiera de su hombre, Raül Blanco, como presidente de Renfe para situar a un afín.

Más allá de Cataluña en el PSOE hay quienes advierten de que Puente debe dimitir antes de las andaluzas. El presidente de la Junta de Andalucía ha salido reforzado por su institucionalidad. Juanma Moreno ha recordado que la política de la colaboración entre opuestos es útil al ciudadano.

Carlos Alsina aseguraba en su monólogo del pasado martes que “cada fallecido es la historia de una vida segada; cada superviviente es la historia de una vida reiniciada”. En política también.

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